Consecuencias psicopatológicas del aborto
en la mujer
Dra. Carmen Gómez Lavín
Todo planteamiento necesariamente tiene que partir del reconocimiento
del hecho en que desde el momento de la concepción comienza la vida de la
persona humana, y por tanto, el producto de la fecundación también desde el
punto de vista psicológico es genéticamente único e irrepetible, tiene una
propia dignidad humana.
Uno de los problemas de mayor actualidad es, hoy, lo relativo al aborto,
lo que suele llamarse aborto provocado o también aborto intencionado y
voluntario. Complejísimo tema, que añade a su vertiente estrictamente médica,
otros de carácter jurídico, moral, sociológico, religioso, demográfico, etc.
Son innumerables las dificultades que se tienen para valorar adecuadamente
los efectos psicopatológicos del aborto; puede ser debido 1) a que no es fácil
la elaboración estadística de los resultados y a 2) que tapoco existen
valoraciones médicas sistemáticas de estas pacientes después del aborto, y 3)
también a que las mujeres que han abortado no suelen estar propicias a seguir
relacionándose con el médico que la ha inducido a él.
Aunque la literatura sobre el aborto es abundante, cuando se trata de
exponer las consecuencias psicopatológicas del aborto, faltan todavía estudios
científicos serios, y los pocos que se han hecho, rara vez no están marcados
por un cierto carácter tendencioso.
Por tanto he de apoyarme, más bien en los datos obtenidos a través de mi
propia experiencia psiquiátrica que, por otra parte, son los que tienen más
fuerza y te dan mayor seguridad al intentar hablar de este tema o de otros
muchos temas en relación con la medicina.
Es un ser plenamente individualizado. Es decir, posee todas las El
aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso? capacidades para
convertirse en persona, con una dignidad propia e irrepetible, y los cambios
que van a ocurrir son simplemente etapas del crecimiento y maduración. Puede
decirse que es una “Persona en camino” con pleno derecho de alcanzar la
madurez. O sea, posee ya toda una serie de potencialidades que le permitirá
alcanzar su plenitud personal.
No tiene por tanto ningún sentido considerarlo como un apéndice de su
madre. Es un nuevo ser, que puede, incluso, sobrevivir 5 ó 6 días después de
fecundado sin necesidad de la madre.
Por eso ha dicho el Pro. Orts Llorca, Maestro de numerosas generaciones
y Catedrático de la Facultad de Medicina de Madrid: “No tenemos los años que
indica nuestro carnet de identidad, sino nueve meses más, que han sido los más
significativos en nuestro devenir biológico e incluso psicológico”.
El nuevo ser tiene en potencia todas las posibilidades del ser humano:
comienza a tener sensaciones, percepciones (es sensible al dolor, al tacto, al
frío, al sonido y a la luz), tiene sentimientos, ideas.... Por ejemplo, se
sabe, que a partir de los 43 días se puede recoger ya impulsos eléctricos en el
EEG lo que indica, que el cerebro ha comenzado a funcionar.
Una vez hecho este preámbulo, vamos a tratar de centrarnos más en el
tema y enumerar algunas consecuencias psicopatológicas más frecuentes que
acontecen en la mujer tras un aborto provocado.
En primer lugar, los más frecuentes son cuadros depresivos que se
acompañan de un sentimiento grande de culpabilidad y en lo que todos los
autores están de acuerdo.
En este probablemente el síntoma sobre el que existe mayor experiencia y
mayor acuerdo entre los científicos. Se despierta en ellas un sentimiento
grande de culpabilidad. Lo que los psiquiatras llamamos “culpabilidad
psicológica”. Culpa esta, distinta de esa otra culpa moral - aunque en este
caso la incluya.
He podido constatar que este sentimiento de culpa en muchos casos es
irreversible y permanece durante toda la vida de la mujer. Son pues continuos
en las abortistas los autorreproches y la idea de reparación.
Esto no es nada nuevo lo describen varios autores. La Dra. Standford
psiquiatra canadiense, nos cuenta su propia experiencia.
Habla del síndrome post aborto, y señala como la mujer recorre tres estadios:
1) Desasosiego y tristeza (“No tiene el alma en paz, ni el espíritu en paz”).
2) Revive continuamente el momento traumatizante del aborto de un modo muy
profundo, aunque pasen 5, 10, 15 años recuerda la vestimenta de la enfermera,
las paredes de la habitación donde el aborto sucedió... y se pregunta a menudo
¿cómo sería mi niño ahora?, “suelen justificarlo diciendo que no tenían otra
opción, que no podía hacer otra cosa... pero ese pensamiento vuelve”. 3) El
estadio siguiente, es una gran depresión: Depresión profunda con un gran sentimiento
de culpabilidad, perdiendo interés por las cosas que antes eran interesantes en
su vida, y a veces no ve otras salidas que el suicidio.
“No como elección por la muerte en sí, sino como una elección para salir
de la situación de dolor, de pena, como un modo de salir de allí...”
Describe también la Dra. Standford lo que ella llama la depresión de
aniversario.... aniversario que se sitúa alrededor de la fecha del posible
nacimiento o alrededor de la fecha del aborto.
Quizás sea este uno de los argumentos de más peso que se puede esgrimir
tras el aborto provocado: las consecuencias psicopatológicas que se derivan.
Por eso ha dicho el Prof. Willke “es más fácil sacar al niño del útero de su
madre que sacarlo de su pensamiento”.
Quién ha hecho o ha presenciado un aborto se queda para siempre con la
impresión imborrable de que ha eliminado una vida humana. Es más, aquellas
personas que tienen una cierta predisposición personal o familiar a la
enfermedad mental, corren un riesgo mayor, y es raro que no queden con un
desequilibrio psíquico tras el aborto, entre otras cosas, por la tensión
emocional que siempre produce. Quizás es por esto por lo que en Holanda, donde
se permite el aborto, uno de los criterios de selección de las enfermeras en
las clínicas, es el que nunca hayan intervenido o se hayan provocado un aborto,
porque se considera que las daña emocionalmente.
De hecho la OMS en celebración oficial en 1970 dijo:”Las mujeres con
alguna señal indicativa de trastorno emocional corren mayor riesgo de graves
desajustes mentales tras el aborto, y más si tenía alguna enfermedad
psiquiátrica previa”. Y sigue diciendo “cuanto más serio sea el diagnóstico
psiquiátrico, más perjudicial es para ella el aborto”.
Y esto incluso, entre no cristianos. Hay abundantes testimonios que
demuestran estos hechos. Porque aunque el aborto no suponga una transgresión de
la ley civil, siempre contraría la ley natural, y es muy frecuente encontrarse
después en tales mujeres con problemas emocionales, y trastornos psiquiátricos
persistentes.
Pienso que es bueno que aparezca este sentimiento de culpabilidad, si no
existiera, sería que se había borrado en su conciencia, hasta la noción del
mal, reflejaría un deterioro psicológico grave, una falta de respuesta
emocional con todas las características que ello tiene.
Supondría una frialdad afectiva y una insensibilidad grave en cuestiones
tan importantes y en sentimientos tan esenciales, como es para la mujer, su
sentimiento de maternidad, lo que los psiquiatras llamamos, Psicopatía o Personalidad
Anormal.
Si se analiza con objetividad el problema, se observa que nunca el aborto
es un hecho aislado, sino que casi siempre irá acompañado de otra serie de
trastornos conductuales importantes, muchas veces patológicos, tal como pueden
ser las toxicomanías, alcoholismo, perversiones sexuales, intentos de suicidio,
etc. Trastornos de conductas importantes que suponen un deterioro grande en la
vida personal, familiar, y social: suelen ser consecuencia de una gran
relajación o infravaloración de los principios más elementales éticos y
morales.
Otra de las consecuencias del aborto, suele ser el rechazo de su propia
sexualidad. Presentan sentimientos de animadversión y rechazo a su propia
pareja, que pueden interrelacionarse con sentimientos de frigidez sexual,
esterilidad futura y distintas dificultades específicas en la adaptación
sexual. En general suelen ser mujeres con poca identidad femenina y con rechazo
de su papel maternal, que puede llevar en algunos casos a la destrucción de su
matrimonio.
No es raro tampoco encontrarse con que son mujeres muy inmaduras. A la
vez que buscan la protección de algún hombre, rechazan todo lo que pueda
suponer compromiso, porque de alguna forma lo consideran como debilidad y
sumisión.
Ford hace un estudio entre 40 mujeres que solicitan el aborto para ver
cual es su actitud hacia la maternidad y dice que sólo 8 de 40 ó sea el 20% de
las mujeres, expresan comentarios positivos respecto a la propia imagen. También
el mismo autor relata la proporción de síntomas psíquicos que aparecen en estas
mujeres en relación al grupo control y encuentra: depresión (97,5%), ansiedad
(82,5%), insomnio (77,5%), pérdida de la líbido (72,5%), ideas de suicidio
(55%), anorexia (45%). Son mujeres que a la vez que tienen una gran necesidad
de afecto, apoyo y atención, que buscan frecuentemente por estratagemas inconscientes,
aunque evitan involucrarse afectivamente en sus relaciones y tienden a
aislarse.
En este sentido, no es infrecuente encontrarse con lo que pudiéramos
llamar un síndrome independentista. Hay en estas mujeres como una incapacidad
para contraer vínculos duraderos, y poder establecer una buena relación
interpersonal. En general, puede decirse que todos los abortos, también desde
este punto de vista psicológico, tienen consecuencias negativas no solo para la
propia mujer sino también para su familia y para la sociedad en general.
Se podría seguir enumerando distintos síntomas psicopatológicos que
siempre se encuentran en mujeres abortistas, pero no voy a alargarme, solo
pretendía que se viera a través de mi propia casuística, avalada por 25 años de
dedicación a la clínica, y atención ambulatoria de enfermos, la problemática
con la que generalmente me encuentro.
Por eso pienso, que quizá uno de los argumentos más poderosos que puede
haber en contra del aborto, es precisamente las consecuencias psicopatológicas,
porque como decimos al principio con frase del propio Profesor Willke: “es más
fácil sacar al niño del útero de su madre que sacárselo de su pensamiento”.

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