Creyente y adorador del trino Dios. Puesto para la defensa del Evangelio y para el servicio de la sociedad
jueves, 22 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
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sábado, 26 de noviembre de 2011
Mi Convivencia Teológica: ¿Cómo aconsejar al homosexual?
¿Cómo aconsejar al homosexual?: La próxima pregunta en Ayuda Pastoral es esta: ¿Cómo aconsejar a una familia cristiana que debe relacionarse con un miembro/parien...
miércoles, 26 de octubre de 2011
DONACIONES PRIVADAS ¿SI O NO?
Donaciones privadas, ¿Sí o no?
¿Cómo considerar donaciones hechas a misioneros y organizaciones caritativas? ¿Debemos dar solamente nuestras ofrendas a la iglesia local?
En el mundo del Nuevo Testamento no existían organizaciones misioneras ni instituciones caritativas aparte de la iglesia local. Pero hay unos principios evidentes sobre la cuestión de a quien es legítimo ofrendar.
Generalmente entregamos nuestras ofrendas a la iglesia local. Por supuesto, esta era la costumbre en la iglesia primitiva: “El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos.” (1 Cor. 16:2) cp. Hech. 2:45.
Los líderes de la iglesia local son responsables de la distribución de fondos. Leemos que los ancianos y los diáconos colaboraron con fondos para obras caritativas o a misioneros: “Según los recursos de cada cual, enviaría ayuda a los hermanos que vivían en Judea. Así lo hicieron mandando su ofrenda a los ancianos por medio de Bernabé y de Saulo” (Hech. 11:29-30) cp 2 Cor. 9:5, Hech. 6:1-4.
A veces es legítimo dar personalmente para las necesidades de alguien. Jesús mismo recibió el apoyo de unas mujeres para sus necesidades. Lucas dice que estas los “ayudaban con sus propios recursos” (Luc. 8:2-3). Mateo explica que las hermanas que acompañaron a Jesús hasta la muerte fueron los que lo seguían “para servirle” (Mat. 27:55). Pablo también aceptó sustento de los hermanos de Macedonia (2 Cor. 11:9).
Decidimos a quien ofrendamos según nuestra fe. La decisión de donar a la iglesia local o a un misionero, o a una entidad paraeclesial, es una acción tomada según nuestra convicción personal. Como dice Pablo: “Y todo lo que no se hace por convicción es pecado” (Rom. 14:23), y también, “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31).
jueves, 20 de octubre de 2011
¿Membresía en la iglesia local?
Lo siguiente fue publicado en la página Ayuda Pastoral con comentarios por otros pastores.
¿Existe la verdad de la membresía bíblica en la iglesia local? ¿Qué principios y verdades deben de considerarse para una doctrina balanceada de dicha membresía?
El Nuevo Testamento no nos proporciona información sobre prácticas detalladas de la iglesia. No sabemos la hora del culto, la forma de los servicios, ni tampoco si existían reglas para la membresía. Y esta es la razón por la que debemos ajustar este tipo de cosas según nuestro contexto local. Pero hay unos principios evidentes para la membresía de la iglesia:
· Emplea un sistema para reconocer miembros de la iglesia. Pasajes que tratan sobre la cuestión de disciplina (Mat. 18:17, 3 Jn. 1:10) indican que había un cuerpo de personas como iglesia. También hay 75 referencias a la palabra “iglesia” en el Nuevo Testamento, la mayoría a una iglesia local con gente reconocida como miembros.
· Hay un nivel básico de conocimiento de Cristo para ser un miembro. Por ejemplo, el carcelero en Filipo (Hch. 16:32) recibió instrucción fundamental de Pablo antes de su bautismo. No era un curso avanzado, pero con la información suficiente para ser un cristiano y estar reconocido como miembro de la iglesia. Véase Mat. 16: 16-18, 1 Jn. 4:2.
· La fe en Cristo es esencial para la membrecía. Pablo dice que es necesario confesar con la boca y creer en el corazón para ser salvo (Rom. 10:9). Es decir, saber datos acerca de Cristo no es suficiente, la persona debe experimentar una confianza en él como su salvador. Véase Jn. 20:31, Heb. 11:6.
· La conducta cristiana muestra la validez de fe en Cristo. Una persona puede decir que es cristiano. ¿Pero cómo se sabe si es verdad? Cristo dijo que por el fruto, o la conducta, el cristiano verdadero es conocido Mat 7:19-21. Los que son aptos para ser miembros lo muestran en su manera de vivir. Véase 1 Cor. 1:2; Jn. 15:1-5.
lunes, 3 de octubre de 2011
¿Adicto a la pornografía?
¿Qué pasos se recomiendan al líder o pastor para rescatar a un hermano/a adicto a pornografía?
Pasajes clave para el pastor.
Observa el siguiente orden cuando estés aconsejando al hermano/a:
1. Convencer al hermano/a de que la pornografía es pecado
Mat. 5:28; Rom. 1:27; Col. 3:25
La sexualidad es un don de Dios; dentro del matrimonio es una bendición, fuera de ello es una desgracia. Aunque la persona sea hermano/a en Cristo, si no sigue fiel a Cristo, el resultado será terrible. Piensa en el caso de Judas Iscariote.
2. Persuadir al hermano/a al arrepentimiento
Mar. 1:15, Apoc. 2:5
El tiempo de los verbos en Mar. 1:15 es presente indicativo y llevan un sentido continuo. Es decir, creer y seguir creyendo. Arrepentirse y seguir arrepentido. Fe y arrepentimiento no son experiencias sólo para el punto de la conversión, son experiencias diarias.
3. Explicar al hermano/a que debe dejar la pornografía
Col. 3:5; 2 Tim 2.22, Ef 4.22, 25, 27;
Pablo usa palabras como dejar, desechar y eliminar. Para salir de la pornografía hay que huir de la ocasión de verla o de pensar en ella. No se debe dar lugar al diablo (Ef 2:27). Puede ser algo concreto; como no estar cerca de la tienda o frente al computador.
4. Ayudar al hermano/a a reemplazar la pornografía por lo bueno
Ef 4:24; Col 3:10,14; Fil. 4:8
Pablo dice: ponerse el ropaje de la nueva naturaleza o vestíos del nuevo hombre. Es un intercambio: dejar la pornografía y en su lugar poner a Cristo. En lugar de meditar sobre pornografía, se debe meditar sobre las cosas buenas (Fil. 4:8). Con el tiempo haciendo esto, vencerá la addición, y ganará una vida mucho mejor.
Pasajes clave para el pastor.
Observa el siguiente orden cuando estés aconsejando al hermano/a:
1. Convencer al hermano/a de que la pornografía es pecado
Mat. 5:28; Rom. 1:27; Col. 3:25
La sexualidad es un don de Dios; dentro del matrimonio es una bendición, fuera de ello es una desgracia. Aunque la persona sea hermano/a en Cristo, si no sigue fiel a Cristo, el resultado será terrible. Piensa en el caso de Judas Iscariote.
2. Persuadir al hermano/a al arrepentimiento
Mar. 1:15, Apoc. 2:5
El tiempo de los verbos en Mar. 1:15 es presente indicativo y llevan un sentido continuo. Es decir, creer y seguir creyendo. Arrepentirse y seguir arrepentido. Fe y arrepentimiento no son experiencias sólo para el punto de la conversión, son experiencias diarias.
3. Explicar al hermano/a que debe dejar la pornografía
Col. 3:5; 2 Tim 2.22, Ef 4.22, 25, 27;
Pablo usa palabras como dejar, desechar y eliminar. Para salir de la pornografía hay que huir de la ocasión de verla o de pensar en ella. No se debe dar lugar al diablo (Ef 2:27). Puede ser algo concreto; como no estar cerca de la tienda o frente al computador.
4. Ayudar al hermano/a a reemplazar la pornografía por lo bueno
Ef 4:24; Col 3:10,14; Fil. 4:8
Pablo dice: ponerse el ropaje de la nueva naturaleza o vestíos del nuevo hombre. Es un intercambio: dejar la pornografía y en su lugar poner a Cristo. En lugar de meditar sobre pornografía, se debe meditar sobre las cosas buenas (Fil. 4:8). Con el tiempo haciendo esto, vencerá la addición, y ganará una vida mucho mejor.
domingo, 25 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Como pasar un dia en oración
Por Lorne C. Sanny
La oración es una cosa poderosa, pues Dios se ha aferrado a ello.
Martín Lutero
Conocer a Dios no se logra a la carrera. Él no otorga sus dones en un casual y apresurado ir y venir. Estar mucho más con Dios es el secreto de conocerlo y de la influencia con él.
E. M. Bounds
Aprovéchese del más grande privilegio de este lado del cielo. Jesucristo murió para hacer posible esta comunión y comunicación con el Padre.
Billy Graham
Aprovéchese del más grande privilegio de este lado del cielo. Jesucristo murió para hacer posible esta comunión y comunicación con el Padre.
Billy Graham
“Nunca pensé que un día pudiera hacer tal diferencia,” me dijo un amigo. “Parece que mi relación con todos mejoró.”
“¿Porqué no hacerlo más frecuentemente?”
Comentarios así vienen de aquellos que apartan un Día personal de oración.
Con tantas actividades—las importantes—reclamando nuestro tiempo, la oración verdadera se considera más un lujo que una necesidad. ¡Cuanto más lo es el pasar un día en oración!
La Biblia nos da tres guías de tiempo para la oración personal. Está el mandato de “orar sin cesar”—el espíritu de oración. Mantenerse en armonía con Dios para que podamos levantar nuestros corazones en búsqueda o alabanza, en cualquier momento del día.
También está la práctica de un tiempo de quietud o de contemplación matutina—vista en la vida de David (Salmo 5:3), de Daniel (6:10) y del Señor Jesús (Marcos 1:35). Este momento diario que se especifica por la meditación en la Palabra de Dios y la oración es indispensable para el crecimiento de un cristiano sano.
Después, hay ejemplos en la Escritura sobre tiempos extendidos que se dan para orar a solas. Jesús pasó noches enteras orando. Nehemías oró “algunos días” para escuchar de los problemas de Jerusalén. Moisés pasó 40 días y 40 noches a solas con Dios tres veces.
Aprendiendo de Dios
Creo que fue en estos momentos especiales de oración que Dios hizo conocer sus caminos y sus planes a Moisés (Salmo 103:7). El le permitió a Moisés mirar a través de una grieta en el muro y ganar enseñanzas especiales, mientras los israelitas promedio solamente vieron los hechos de Dios conforme se desarrollaban día a día.
Una vez le comenté a Dawson Trotman, fundador de Los Navegantes, “Me impresionas como alguien que siente que es un hombre de destino, uno destinado a ser usado por Dios.”
“No creo que así sea,” contestó, “pero sé esto. Dios me ha dado algunas promesas que yo sé que cumplirá.” Durante años anteriores, Daws pasaba incontables tiempos largos a solas con Dios, y creció la obra de los Navegantes por ello—no por métodos o principios, sino por las promesas de la Palabra dadas a él.
En mi propia vida, uno de lo factores más refrescantes y estabilizadores, así como los medios para una nueva dirección y confirmación de la voluntad de Dios, ha sido estos tiempos extendidos de oración—en el parque del vecindario de Seattle, sobre un monte detrás de la sede de los Navegantes en el sur de California, o afuera en el Jardín de los Dioses, aquí en Colorado Springs.
Estos tiempos especiales de oración llegan a ser puntos de anclaje en nuestra vida, tiempos cuando usted “pone un palo” como marca y continúa desde ahí. Su tiempo de quietud diario es más efectivo conforme ore dentro de la realidad del “día a día”, algunas de las cosas que el Señor hable a su corazón en tiempos largos de oración. De hecho, el tiempo de quietud es el fundamento para “orar sin cesar,” pasando el día en comunión con Dios.
Tal vez, usted no ha pasado un tiempo largo en oración porque no ha reconocido la necesidad de ello. O tal vez, no está seguro de lo que haría con un día entero en sus manos, sólo para orar.
¿Para qué un día de oración?
¿Para qué sacar este tiempo de una vida ocupada? ¿De qué sirve?
1. Para una comunión extendida con Dios—más allá de sus devocionales matutinos. Simplemente estar con Dios y pensar en él. Dios nos ha llamado a la comunión de su Hijo Jesucristo (1 Corintios 1:9). Como muchas relaciones personales, esta comunión se nutre por el tiempo que se pasa juntos. En especial, Dios toma nota de los tiempos cuando su pueblo habla de él y piensa en su Nombre (Malaquías 3:16).
2. Para una perspectiva renovada. Como volar sobre el campo de batalla en un avión de reconocimiento, un día de oración provee la oportunidad para pensar en el mundo, desde el punto de vista de Dios. Especialmente, necesitamos esta perspectiva cuando se pasa por una dificultad, para afilar nuestra visión de lo invisible y permitir que las cosas urgentes y tangibles se acomoden en el lugar apropiado. Nuestras defensas espirituales se fortalecen mientras “no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible . . . que . . . es eterno.” (2 Corintios 4:17, 18).
3. Para recobrar el tiempo de intercesión. Hay amigos y familiares no cristianos para traer al Señor, los misioneros en distintos campos, nuestros pastores, vecinos y conocidos cristianos, nuestros líderes gobernantes—para nombrar unos pocos. Influenciar a la gente y cambiar los eventos mediante la oración es bien conocido entre los cristianos pero muy poco practicado. Y conforme los tiempos se ponen más serios alrededor nuestro, necesitamos reconsiderar el valor de la oración personal, tanto para realizar cosas, como para evitar los tiempos difíciles.
4. Para considerar en oración nuestras vidas delante del Señor—inventario y evaluación personal. Especialmente, usted querrá tomar un día de oración cuando enfrenta decisiones importantes, así como periódicamente. En tal día, usted puede evaluar donde está en relación a sus metas, y obtener dirección del Señor mediante su Palabra. Las promesas están ahí para usted y para mí, justo como lo estuvieron para Hudson Taylor, Jorge Mueller o Dawson Trotman. Y es en los tiempos a solas con Dios que Él da una seguridad interna de sus promesas para usted.
5. Para una preparación adecuada. Nehemías, después de pasar “algunos días” buscando al Señor en oración, fue llamado delante del rey. “Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey . . .” —y él bosquejó su plan (Nehemías 2:4, 5). Después, en el versículo 12 él dice, “me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén . . .” ¿Cuándo puso Dios este plan en su corazón? Creo que fue cuando ayunó, oró y esperó en Dios. Entonces, cuando vino el día, él estaba listo.
Escuché a un muchacho pedirle a un piloto si no había que pensar rápido para aterrizar su avión cuando algo estaba mal. El piloto dijo que no, todo el tiempo usted sabe donde lo aterrizaría si algo estuviera mal. Uno lo piensa de antemano.
Así que en nuestra vida cristiana, si Dios nos ha dado algunos planes y propósitos en esos tiempos a solas, estaremos listos para entrar a ello correctamente, cuando aparezca la oportunidad. No tendremos que decir “No estoy preparado.” La razón de porqué muchos cristianos están como muertos a las oportunidades no es porque no están mentalmente alertas, sino que no están simplemente preparados de corazón. La preparación se realiza cuando estamos a solas con Dios.
Orar sobre la base de la Palabra de Dios
Daniel dijo (9:2-4) “En el año primero del reinado (de Darío), yo Daniel miré atentamente en los libros... que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión . . .”
Él entendió por los libros lo que iba a venir. ¿Cuáles libros? Las Escrituras que tenía disponibles en aquellos días. Y como resultado de ser expuesto a la Palabra de Dios, oró. Se ha dicho que Dios propone, y por tanto él promete. Y podemos agregar, “Por tanto yo oro las promesas, para que los propósitos de Dios puedan ser realidad.” Dios propuso hacer algo, y lo prometió, por tanto Daniel oró. Ésta fue su parte en completar el circuito, como un circuito eléctrico, para que el poder pudiera fluir.
Su día a solas con el Señor no es un asunto de sentarse en una roca como aquella estatua El Pensador y tomar cualquier pensamiento que venga a su mente. Eso no es seguro. Debería ser un día para exponerse a la Palabra de Dios, y entonces su Palabra le guía a la oración. Terminará el día peor de lo que empezó si todo lo que hace es quedarse en la introspección, pensando en sí mismo y en sus propios problemas. No es su propia estimación lo que cuenta, de todas maneras. Es la estimación de Dios. Y él le revelará su estimación hacia usted, por el Espíritu Santo, mediante su Palabra, la Biblia abierta. Y entonces, la Palabra lleva a la oración.
Cómo hacerlo
¿Cómo hacerlo? Al haber escogido un día o porción de un día para la oración, aliste un almuerzo y embárquese. Encuentre un lugar donde pueda estar a solas, libre de distracciones. Puede ser un bosque o parque cerca de casa, o su patio. Es excelente un lugar al aire libre si lo puede encontrar; pero no se desvíe en el estudio de la naturaleza perdiendo su tiempo. Si se encuentra observando las ardillas u hormigas, dirija su observación al leer el Salmo 104 y meditar sobre el poder de Dios en la creación.
Lleve una Biblia, un cuaderno y lápiz, un himnario y tal vez un libro devocional. Me gusta llevar conmigo el folleto Power Through Prayer (El poder mediante la oración) por E. M. Bounds y leer un capítulo o dos como un desafío al valor estratégico de la oración. O a veces, tomo Words to Winners of Souls (Palabras para los ganadores de almas) de Horatius Bonar, o una biografía misionera como Mountain Rain (Lluvia en las montañas) por J.O. Fraser en el interior de la China.
Aun si tiene todo el día, querrá utilizarlo bien. Entonces no pierda tiempo iniciándolo, y empiece intencionalmente.
Esperar en el Señor
Divida el día en tres partes: esperando en el Señor, la intercesión por otros y oración por uno mismo. Emplee la primera parte para esperar en el Señor. No se apure. No va a dar en el blanco, si busca alguna experiencia mística o extática. Simplemente busque al Señor, espere en él. Isaías 40:31 promete que los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas. El Salmo 27:14 es uno de las docenas de versículos que mencionan esperar en él. El Salmo 62:5 dice, “Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza.”
Primeramente, espere en él para reconocer su presencia. Lea un pasaje como el Salmo 139, tomando la verdad de su presencia en su vida, mientras lee cada versículo. Medite en la imposibilidad de estar en algún lugar del universo donde no está él. A menudo, somos como Jacob cuando dijo, “En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta.”
(Génesis 28.16b)
Espere en él, para que lo limpie. Los dos últimos versículos del Salmo 139 le conducen a esto. Pídale a Dios que escudriñe su corazón como sugieren estos versículos. Cuando escudriñamos nuestros propios corazones, esto puede conducirnos a imaginar cosas o tener introspección morbosa o cualquier cosa que el enemigo querrá tirar delante de nosotros. Pero cuando el Espíritu Santo escudriña, le llamará la atención en lo que debe confesarse y limpiarse. Los Salmos 51 y 32, las canciones de David de confesión y acción de gracias, le ayudarán. Quédese en la posición firme de 1 Juan 1:9 y reclame la fidelidad de Dios para perdonar cualquier cosa específica que confiesa.
Si se da cuenta que ha pecado en contra de un hermano, apúntelo para no olvidarse de arreglarlo. Si no, el resto del día será perjudicado. Dios no le va a hablar si hay algo entre usted y otra persona que no ha planeado solucionar lo más pronto posible.
Conforme usted espera en Dios, pídale poder concentrarse. No ande en la luna.
Después, espere en Dios para adorarle. Siga las porciones maravillosas de los Salmos 102 y 104, conforme alaba al Señor por la grandeza de su poder. La mayoría de los Salmos son oraciones, y no hay mejor manera para orar escrituralmente que orar la Escritura. El Libro de los Salmos termina con himnos triunfales de alabanzas al Señor. O vaya a Apocalipsis, capítulos 4 y 5, y úselos en su alabanza a él.
Si trajo un himnario puede cantar al Señor. Algunos himnos maravillosos han sido escritos para expresar en palabras lo que apenas expresemos nosotros mismos. Tal vez no cante muy bien—entonces asegúrese que nadie lo escucha y cante al Señor. Él lo apreciará.
Esto, naturalmente, le conducirá a dar acción de gracias. Reflexione sobre las maravillas que Dios le ha hecho y dé gracias por ellas—por su propia salvación y bendiciones espirituales, por su familia, amigos, las oportunidades. Vaya más allá de lo que usted da gracias a Dios diariamente, y tome tiempo para expresarle su gratitud por las cosas incontables que le ha dado.
Intercesión por otros
Ahora es tiempo para una oración menos apurada y más detallada por otros que la que normalmente usted hace. Acuérdese de otra gente, además de ellos por quienes usualmente ora. Trace su camino alrededor del mundo, intercediendo por personas en los diferentes países.
Aquí hay tres sugerencias en cuanto a qué orar:
Primero, pida cosas específicas para ellos. Tal vez se acuerda o tiene anotadas las necesidades que varias personas han mencionado. Use peticiones de cartas circulares misioneras. Ore por fuerza espiritual, coraje, vigor físico, agilidad mental, y otras cosas. Imagínese en las situaciones donde está esa gente e interceda según requiera.
Segundo, busque algunas de las oraciones en las Escrituras. Ore lo que Pablo oró por otros en el primer capítulo de Filipenses y Colosenses, y en el primer y tercer capítulos de Efesios. Esto le ayudará a avanzar en sus oraciones del nivel de “Señor, bendiga a fulano y ayúdalo a hacer las cosas.”
Tercero, pida para otros lo que usted está pidiendo para sí. Desee para ellos lo que el Señor le ha mostrado a usted.
Si usted ora un cierto versículo o promesa de la Escritura para una persona, querrá poner una referencia por su nombre en su lista de oración y usar este versículo, la próxima vez, mientras ora por esa persona. Después, úselo para una acción de gracias, conforme vea la respuesta del Señor.
Oración por sí mismo
La tercera parte de su día será la oración por sí mismo. Si usted está enfrentando una decisión importante, podría querer poner esta parte antes que la oración por otros.
De nuevo, permita que su oración sea influenciada por la Escritura y pídale al Señor entendimiento, según el Salmo 119:18. Medite en versículos de la Escritura que haya memorizado o promesas de la Palabra por las que haya clamado previamente. Leer un libro entero de la Biblia, tal vez en voz alta, es una buena idea. Considere cómo pudiera aplicarse a su vida.
En la oración por usted mismo, 1 Crónicas 4:10 es un buen ejemplo a seguir. Jabes oró, “¡Oh si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe!” Eso es oración por su vida personal, su crecimiento, su trabajo, por la victoria sobre el pecado. Jabes oró según la voluntad de Dios y Dios tomó en cuenta su petición.
“Señor, ¿qué piensas tú de mi vida?” es la actitud de esta porción de su día de oración. Considere sus objetivos principales a la luz de lo que sabe que es la voluntad de Dios para usted. Jesús dijo, “...Mi comida es hacer la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” (Juan 4:34). ¿Quiere hacer la voluntad de Dios más que cualquier otra cosa?
Entonces considere sus actividades—lo que hace—en el contexto de sus objetivos—su uso del tiempo, el horario, y cosas por el estilo. Dios puede hablarle sobre arreglar su horario, cortar algunas actividades que son buenas pero no las mejores, o algunas cosas que son enredos o impedimentos para progresar. Despójese de ellas. Usted puede sentirse culpable sobre cómo pasa sus noches o sobre desperdiciar los sábados, cuando podría usar el tiempo para aventajarse y aún, obtener la recreación que usted necesita.
Así que escriba sus pensamientos sobre esto y planee en su cuaderno para el uso de su tiempo. Tal vez, la necesidad para una mejor preparación para su clase de escuela dominical o una visita personal con un individuo vendrá a su mente. O el Señor puede llamar su atención para hacer algo especial por alguien. Haga nota de ello.
Durante esta parte de su día, traiga cualquier problema o decisión que esté enfrentando y busque la opinión de Dios al respecto. Sirve enlistar los factores involucrados en la decisión o en seguir un cierto curso de acción. Ore por ellos y busque guianza en las Escrituras. Usted puede ser guiado a una promesa o dirección de los pasajes con los cuales ya ha llenado su mente durante el día.
Después de la oración, puede llegar a algunas conclusiones definitivas sobre las cuales pueda basar convicciones firmes. Termine con algunas conclusiones y dirección específica—algunos “palos puestos”—debería ser su meta para un día de oración. Sin embargo, no se desanime si este no es su caso. Podría no ser el tiempo de Dios para una respuesta conclusiva a su problema. Y usted puede descubrir que su necesidad real no era conocer el próximo paso, sino tener una nueva revelación de Dios mismo.
Al buscar promesas para adueñarse no hay necesidad de pasar las páginas buscando otras nuevas e impresionantes, necesariamente. Tan sólo empiece con aquellas que ya conoce. Si usted ha pasado el Sistema de Memoria Temático, empiece por meditar en los versículos de la sección sobre Confiar en los recursos de Dios. Mastique algunas viejas promesas que el Señor le haya dado antes y que le sean familiares, aquellas que recuerda mientras las trae a la mente. Ore respecto a la aplicación de ciertos versículos a su vida.
He descubierto que algunas de las más grandes bendiciones vienen sencillamente de un nuevo entendimiento de las promesas que ya conozco. Y las promesas que le son familiares pueden llevarle a otras. La Biblia está llena de ellas.
Usted querrá marcar o subrayar en su Biblia las promesas que el Señor da durante estos tiempos extendidos a solas y poner la fecha y una palabra o dos en el margen junto a ellas. (Sea cuidadoso con lo que usted marca—tinta de calidad es la mejor, o ciertas clases de lapicero.)
Dos preguntas contestadas
La variedad es importante durante su día de oración. Lea un rato, ore un tiempo, después, camine un poco. Un amigo mío camina por su cuarto en su tiempo de oración. En vez de mecerse en una sola posición, dé un paseo y estírese. Haga algo variado.
En cuanto llegan a su mente ideas externas, sencillamente incorpore esos itemes en su oración. Si es un asunto de negocios del que usted no debe olvidarse, apúntelo. ¿Se ha percatado de cuantas cosas le vienen a la mente mientras está sentado en la iglesia? Será natural que le ocurran cosas durante su día de oración, las cuales hubiera hecho, así que apúntelas, ore por ellas y planee el tiempo de cuando y cómo puede encargarse de ellas. No las ponga simplemente a un lado, pues van a molestarle el resto del día.
Al final del día, resuma en su cuaderno los pensamientos que Dios le ha dado. A la postre, será de provecho para su referencia.
El resultado de su día de oración debe ser esas respuestas a las dos preguntas que Pablo hizo en el camino a Damasco (Hechos 9:5, 6). Su primera pregunta fue “¿Quién eres Señor?” Usted estará buscando conocerlo para saber quien es. La segunda pregunta, “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” debe ser contestada o reconfirmada en aquella parte del día cuando usted, sin apuros, busca la voluntad de Dios para usted.
No piense que es menester terminar el día con algún nuevo descubrimiento o experiencia extraordinaria. Espere en Dios y expóngase a su Palabra. Buscar una nueva experiencia o percepción clara que usted puede compartir con alguien, cuando vuelva de su retiro, lo hará desviarse. Es cierto, usted puede ganar alguna nueva perspectiva, pero a menudo esto sólo puede quitar su atención del objetivo principal. La prueba de tal día no es cuan emocionado estemos cuando el día termine, sino cómo funciona en la vida del mañana. Si realmente nos hemos expuesto a la Palabra y entrado en contacto con Dios, esto hace algo por nosotros para la vida diaria.
Los días de oración no aparecen de la nada. Además de los intentos de nuestro enemigo Satanás para alejarnos de la oración, el mundo a nuestro alrededor tiene mucho que ofrecer para llenar nuestro tiempo. Así es que tenemos que tomarnos el tiempo. Planea por adelantado el primer día de cada mes de por medio, o una vez por cuatrimestre.
¡Que Dios le bendiga conforme hace esto—y hágalo pronto! Probablemente, usted también se preguntará, “¿Porqué no más a menudo?”
Por Lorne C. Sanny, Cómo pasar un día en oración, NavPress, derechos reservados, usado con permiso.
martes, 2 de agosto de 2011
LOS PROPÓSITOS DE JESÙS AL ENSEÑAR
LOS PROPÓSITOS DE JESÙS AL INSTRUIR
Jesús tenía fines definidos que lograr, al momento de enseñar, sabía a dónde iba y avanzaba firmemente. El procuró “transformar las vidas de sus discípulos y por medio de ellos transformar otras vidas y regenerar la sociedad humana. Jesús procuró formar ideales rectos (Mt. 5:48) pues de acuerdo a los ideales que tenga una persona, determinarán la diferencia, ya que un conocimiento adecuado es necesario para la vida apropiada. él dio una filosofía para que sirviera como guía de la conducta adecuada, que es lo más importante en la vida, él siempre daba a la gente lo que sus corazones necesitaban. Jesús sabia que impartiendo conocimientos acerca de los asuntos morales, no eran suficientes para cambiar vidas, él quiso establecer convicciones fijas, nutrió la vida emocional lo mismo que la intelectual de sus discípulos, con sus preguntas frecuentes ¿qué os parece? (Mt. 12:18) y ¿ustedes qué piensan?, estimuló la meditación en un asunto, despertó el interés y las convicciones las hizo profundas, siempre mostrando amor.
La tarea mayor y principal de un maestro, es relacionar al alumno con dios y en consecuencia podrá estar bien relacionado consigo mismo y con los demás, todo maestro debe enseñar a orar y tener como meta, que el discípulo someta su vida a dios en la primera oportunidad posible. también debe buscar que se relacione con otras personas; Jesús procuró siempre poner a la gente en armonía una con otra, relacionándose correctamente y al mismo tiempo en todas sus enseñanzas no desatendió los problemas interiores de sus oyentes y siempre trató de resolverlos y desarrollar discípulos felices y unidos.
Los propósitos de Jesús eran más extensos, él buscaba desarrollar en sus seguidores aquellas virtudes que los capacitarían para vencer sus debilidades y vicios, y que logren formarse y desarrollarse como fuertes caracteres cristianos íntegros, su ideal era tener discípulos libres de pecado como pueda humanamente ser posible.
La tarea final del maestro fue preparar a sus discípulos para proclamar por todo el mundo, sus enseñanzas de él, y los preparó tan bien que ellos han sido los maestros de mayor significación en el mundo. La enseñanza de Jesús transmitida por ellos ha unido al mundo y ha cambiado el curso de la historia.
El primer y mayor aspecto de ellos en su preparación, fue el estar junto a Jesús, aprendieron por medio de su ejemplo y se esforzaron por imitarlo, el segundo fue escuchar sus enseñanzas en todo momento y por último les dio trabajo práctico, así que ellos aprendieron por el ejemplo, instrucción y la práctica.
Que importante es saber los propósitos que tenía Jesús como maestro, pues sus enseñanzas abarcaban todas las fases de la naturaleza humana, por ej: el pensamiento, el sentimiento, y la voluntad. En la enseñanza es importante que el maestro tenga propósitos claros y específicos, si no tiene un objetivo le faltara precisión, perspectiva y propósito, por tanto no podrá medir el resultado de sus enseñanzas. él maestro que anhela influenciar en la vida de sus discípulos por medio de sus enseñanzas, debe tener en cuenta los siguientes puntos importantes que tuvo Jesús:
1) El formar ideales rectos
2) Fijar convicciones firmes
3) Buscar su conversión a Dios
4) Relacionarlos con los demás
5) Prepararlos para el servicio
Si logramos establecer todos estos puntos, entonces habrá vidas cambiadas y por consiguiente la sociedad cambiará, y este debe ser el objetivo de todo maestro; pero para lograr eso, necesitamos primero que Jesús sea el maestro en nuestra vida y lograr desarrollar en nosotros todos estos puntos mencionados para luego nosotros hacer lo mismo por medio de nuestro ejemplo a los discípulos. Es triste ver que muchas congregaciones han convertido de la educación cristiana en una educación netamente académica, pues el maestro solo se dedica a transmitir sus conocimientos bíblicos, sin considerar otros puntos importantes como los mencionados por lo cual no consideran si hay resultados en la vida de sus discípulos, quizás es por ello que se ve tantos creyentes sin vidas totalmente cambiadas, que impacten a la sociedad.
Jesús tenía fines definidos que lograr, al momento de enseñar, sabía a dónde iba y avanzaba firmemente. El procuró “transformar las vidas de sus discípulos y por medio de ellos transformar otras vidas y regenerar la sociedad humana. Jesús procuró formar ideales rectos (Mt. 5:48) pues de acuerdo a los ideales que tenga una persona, determinarán la diferencia, ya que un conocimiento adecuado es necesario para la vida apropiada. él dio una filosofía para que sirviera como guía de la conducta adecuada, que es lo más importante en la vida, él siempre daba a la gente lo que sus corazones necesitaban. Jesús sabia que impartiendo conocimientos acerca de los asuntos morales, no eran suficientes para cambiar vidas, él quiso establecer convicciones fijas, nutrió la vida emocional lo mismo que la intelectual de sus discípulos, con sus preguntas frecuentes ¿qué os parece? (Mt. 12:18) y ¿ustedes qué piensan?, estimuló la meditación en un asunto, despertó el interés y las convicciones las hizo profundas, siempre mostrando amor.
La tarea mayor y principal de un maestro, es relacionar al alumno con dios y en consecuencia podrá estar bien relacionado consigo mismo y con los demás, todo maestro debe enseñar a orar y tener como meta, que el discípulo someta su vida a dios en la primera oportunidad posible. también debe buscar que se relacione con otras personas; Jesús procuró siempre poner a la gente en armonía una con otra, relacionándose correctamente y al mismo tiempo en todas sus enseñanzas no desatendió los problemas interiores de sus oyentes y siempre trató de resolverlos y desarrollar discípulos felices y unidos.
Los propósitos de Jesús eran más extensos, él buscaba desarrollar en sus seguidores aquellas virtudes que los capacitarían para vencer sus debilidades y vicios, y que logren formarse y desarrollarse como fuertes caracteres cristianos íntegros, su ideal era tener discípulos libres de pecado como pueda humanamente ser posible.
La tarea final del maestro fue preparar a sus discípulos para proclamar por todo el mundo, sus enseñanzas de él, y los preparó tan bien que ellos han sido los maestros de mayor significación en el mundo. La enseñanza de Jesús transmitida por ellos ha unido al mundo y ha cambiado el curso de la historia.
El primer y mayor aspecto de ellos en su preparación, fue el estar junto a Jesús, aprendieron por medio de su ejemplo y se esforzaron por imitarlo, el segundo fue escuchar sus enseñanzas en todo momento y por último les dio trabajo práctico, así que ellos aprendieron por el ejemplo, instrucción y la práctica.
Que importante es saber los propósitos que tenía Jesús como maestro, pues sus enseñanzas abarcaban todas las fases de la naturaleza humana, por ej: el pensamiento, el sentimiento, y la voluntad. En la enseñanza es importante que el maestro tenga propósitos claros y específicos, si no tiene un objetivo le faltara precisión, perspectiva y propósito, por tanto no podrá medir el resultado de sus enseñanzas. él maestro que anhela influenciar en la vida de sus discípulos por medio de sus enseñanzas, debe tener en cuenta los siguientes puntos importantes que tuvo Jesús:
1) El formar ideales rectos
2) Fijar convicciones firmes
3) Buscar su conversión a Dios
4) Relacionarlos con los demás
5) Prepararlos para el servicio
Si logramos establecer todos estos puntos, entonces habrá vidas cambiadas y por consiguiente la sociedad cambiará, y este debe ser el objetivo de todo maestro; pero para lograr eso, necesitamos primero que Jesús sea el maestro en nuestra vida y lograr desarrollar en nosotros todos estos puntos mencionados para luego nosotros hacer lo mismo por medio de nuestro ejemplo a los discípulos. Es triste ver que muchas congregaciones han convertido de la educación cristiana en una educación netamente académica, pues el maestro solo se dedica a transmitir sus conocimientos bíblicos, sin considerar otros puntos importantes como los mencionados por lo cual no consideran si hay resultados en la vida de sus discípulos, quizás es por ello que se ve tantos creyentes sin vidas totalmente cambiadas, que impacten a la sociedad.
viernes, 15 de julio de 2011
Revista apuntes pastorales
les invito a leer esta publicación cristiana que es de mucha bendición para los siervos de Dios http://www.desarrollocristiano.com/Revista/ApuntesPastorales-Julio-2011.html
martes, 12 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
Maldición generacional
Introducción
El presente trabajo tiene por finalidad dar una exposición personal concerniente a la manera en como llegamos a tener esta naturaleza pecaminosa y como nos afecta hoy en día.
Consideramos que es necesario tener los conceptos claros al respecto en todo caso que hoy por hoy existen muchas prácticas “cristianas” que se llevan a cabo entre y para creyentes en nuestro Señor Jesucristo, que nos hablan de una liberación de pecados, conceptos de atadura, esta practica a nuestro concepto ha sucedido por una mala interpretación así como una mala enseñanza de la palabra de Dios. Somos consecuentes con el pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, ¿somos culpables por ello?. ¿Y hasta que punto lo somos?. Pero sabemos por las Escrituras que nuestro Señor Jesucristo nos libera de esa culpabilidad y en Él no hay condenación. Y para sustentar nuestra posición tomaremos cuatro citas bíblicas, por señalar unos ejemplos.
Deuteronomio24:6 “Los padres no morirán por los hijos ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado”
2 Corintio 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas”
Gálatas 6:15 “porque, en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada ni la in circuncisión, sino la nueva criatura”
1 Pedro 4:1 “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado”
Romanos 8:1ª “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”,[1]
Es claro que Dios no nos va a juzgar por pecados cometidos por otros si no, sólo por los nuestros, lo que si no nos exime es de las consecuencias de tales pecados.
Con Adán somos solidarios en su pecado, como consecuencia de esto la naturaleza del hombre cambia y se torna pecaminosa.
Es por ello que en este artículo se comenzará con definir lo que entendemos por Pecado y su origen, con sus consecuencias y como nos afecta hoy en día. Para luego ampliar un poco más y tocar el tema del pecado original, la herencia del pecado y el estado pecaminoso del hombre así como mencionaremos los alcances de este hecho hoy en día y como nos afecta como raza humana.
Definición de pecado y su origen
Generalmente se ha definido como una infracción de la ley[2],la Biblia emplea una gran variedad de términos, tanto en el AT como en el NT, para expresar la idea del pecado, los cuales en un futuro trabajo podrán tocarse..
Existen cuatro raíces hebreas principales:
1. h\t\< es la más común, voz que, con sus derivados, transmite la idea general de errar el blanco o desviarse de la meta. Un buen número de las veces en que aparece se refiere a una desviación moral y religiosa, ya sea con respecto a los hombres (Gen. 20:9), o a Dios (Lm. 5:7).
2. Frecuentemente se utiliza el sustantivo h\at\t\aµ como término técnico para ofrenda por el pecado (Lv. 4, ss.). Esta raíz no se refiere a la motivación interior de la acción errónea, sino que se concentra más en su aspecto formal como desviación de la norma moral, generalmente la ley o la voluntad de Dios (Ex. 20:20; Os. 13:2; etc.).
3. psû> se refiere a la acción en torno a la ruptura de una relación, “rebelión”, “revolución”. Aparece en sentido no teológico, Por ejemplo con referencia a la separación de Israel de la casa de David (1 R. 12:19). Cuando se lo aplica al pecado es quizás el más profundo de los términos del Antiguo Testamento, que refleja el hecho de que el pecado es rebelión contra Dios, el desafío de su santo señorío y gobierno (Is. 1:28; 1 R. 8:50).
4. >wh transmite un sentido literal de perversión, “torcimiento”, o “trastorno” deliberados (Is. 24:1; Lm. 3:9). En relación con el pecado refleja el pensamiento del pecado como un mal realizado deliberadamente, “hacer iniquidad” (Deut. 9:5; 2 S. 24:17). Aparece en contextos religiosos, particularmente en forma sustantiva, >aµwoÆn, que destaca la idea de la culpa que surge del mal deliberadamente cometido (Gen. 44:16; Jer. 2:22). También puede referirse al castigo que recae sobre el pecado (Gen. 4:13; Is. 53:11). Es indicativo del pecado producido por la ignorancia, el “errar”, “desviarse como criatura” (1 S. 26:21; Job 6:24). A menudo aparece en contexto cúltico como pecado contra reglamentaciones rituales no reconocidas (Lev. 4:2). También debemos referirnos a raµsûa>, ser malo, actuar maliciosamente (2 Sam. 22:22; Neh. 9:33); y >aµmal, el mal hecho a otros (Prov. 24:2; Hab. 1:13).
El principal término neotestamentario es amartia (hamartía y sus relacionados), que equivale a h\t\<. Se emplea en el griego clásico en el sentido de errar el blanco o tomar un camino equivocado.
En el término Nuevo Testamento se define como acción una concreta, como violación de la ley divina (Jn. 8:46; Stg. 1:15; 1 Jn. 1:8). En Romanos caps. Del 5 al 8 Pablo personifica el término como principio rector de la vida humana (5:12; 6:12, 14; 7:17, 20; 8:2). paraptoµma (paraptonma) aparece en contextos clásicos para un error de medición o un desatino. El Nuevo Testamento le confiere una connotación moral más fuerte, como mala acción o trasgresión[3]. Parabasis (parabasis) es un término derivado en forma similar y con significado parecido, “trasgresión”, “ir más allá de la norma” (Rom. 4:15; Heb 2:2). asebeia (asebeia) es quizás el más profundo de los términos neotestamentarios, y comúnmente traduce psû>, en el Antiguo Testamento en griego llamado Septuaginta (LXX) implica maldad o impiedad activas (Rom. 1:18; 2 Tim. 1:16). Otro término es anomia, (anomia) desobediencia, desprecio por la ley (Mt. 7:23; 2 Cor. 6:14). kakia (kakia) y poneµria (ponería) son términos generales que expresan depravación moral y espiritual (Hch. 8:22; Rom. 1:29; Lc. 11:39; Ef. 6:12). La última de estas referencias indica la relación entre el segundo término mencionado anteriormente y Satanás, el malo, o poneµros (Mt. 13:19; 1 Jn. 3:12). Adikia (adikia) es el principal término clásico para el mal que se le hace al prójimo. Se traduce de diferentes maneras: “injusto” (Lc. 18:6), “injusticia” (Jn. 7:18; Rom. 2:8; 9:14), “iniquidad” (2 Ti. 2:19). 1 Jn. lo equipara con hamartia (1 Jn. 3:4; 5:17). También tenemos enojos, término legal que significa “culpable” (Mr. 3:29; 1 Cor. 11:27), y ofeileµma, ‘deuda’ (Mt. 6:12).
No obstante, la definición de pecado no se deriva simplemente de los términos utilizados en la Escritura para hacer referencia a él. La característica más típica del pecado en todos sus aspectos es que está dirigido contra Dios (Sal. 51:4; Rom 8:7). Cualquier concepción del pecado que no ponga en primer plano la oposición que le ofrece a Dios es una desviación de la representación bíblica. El concepto popular de que el pecado es egoísmo delata una falsa apreciación de su naturaleza y gravedad. Esencialmente el pecado está dirigido contra Dios, y sólo esta perspectiva explica la diversidad de sus formas y actividades. Es violación de aquello que la gloria de Dios exige, y por lo tanto, en su esencia misma es lo que se opone a Dios.
En que momento podríamos ubicar el origen del pecado. El pecado estaba ya presente en el universo desde antes de la caída de Adán y Eva (Gen. 3:1 ss; cf. Jn. 8:44; 2 P. 2:4; 1 Jn. 3:8; Jud. 6). La Biblia, sin embargo, no se ocupa directamente del origen del mal en el universo, sino que trata más bien del pecado y su origen en la vida del hombre (1 Tm. 2:14; Stgo. 1:13s). El verdadero impacto de la tentación de Satanás en la narración de la caída en Gen. 3 radica en la sutil sugerencia de la aspiración humana a llegar a ser igual a su hacedor (“seréis como Dios …”, 3:5). Satanás dirigió su ataque contra la integridad, la veracidad, y la amante provisión de Dios, y su propuesta consistió en estimular una perversa y blasfema rebelión contra el verdadero Señor del hombre. Con este acto el hombre hizo un intento de alcanzar la igualdad con Dios[4] trató de expresar su independencia de él, y, por lo tanto, de cuestionar tanto la naturaleza misma como el orden de la existencia mediante el cual vive como criatura, en completa dependencia de la gracia y las estipulaciones de su creador.
“El pecado del hombre radica en su pretensión de ser Dios”, con este acto, aun más, el hombre cometió una blasfemia al negarle a Dios el culto y la entrañable adoración que debe ser siempre la respuesta correcta del hombre a la majestad y la gracia divinas, y en lugar de ello rindió homenaje al enemigo de Dios, y a sus propias ambiciones envilecidas.
Por consiguiente, según Gen. 3, no debe buscarse el origen del pecado en una acción abierta (2:17 con 3:6), sino en una aspiración interior de negar a Dios, de la cual el acto de desobediencia sólo fue la expresión inmediata. En cuanto al problema de cómo pudieron Adán y Eva haberse visto envueltos en tentación si anteriormente no habían conocido pecado, la Escritura no entra en una discusión detallada. El origen último del mal es parte del “misterio de la iniquidad” (2 Tes. 2:7), pero una razón discutible del relativo silencio de la Escritura es que una “explicación racional” del origen del pecado daría como resultado inevitable el hacer que la atención se desvíe del propósito principal de la Escritura, que es la confesión de mi culpa personal.
Pecado original y sus consecuencias
La Biblia nos enseña con total claridad que nuestros padres originales, Adán y Eva, cayeron en pecado. De ahí en más pecados, todos los seres humanos han nacido con una naturaleza pecaminosa y corrupta. Si la Biblia no enseñara esto explícitamente, de todos modos tendríamos que deducirlo racionalmente debido a la universalidad del pecado.
Sin embargo la caída no es meramente una cuestión de deducción racional. Es un punto de revelación divina. Se refiere a lo que conocemos como el Pecado Original (peccatum originale). Este pecado no se refiere principalmente al primer pecado o el pecado original cometido por Adán y Eva, sino más bien al resultado de este. El cual es la corrupción de la raza humana. El pecado original se refiere a la condición caída en la que estamos ya cuando nacemos. La Confesión de Westminster explica este punto de la siguiente manera:
“Nuestro primero padre, habiendo sido seducidos por la sutileza y la tentación de Satanás, pecaron, al comer de la fruta prohibida, Dios de acuerdo con su sabio y santo consejo, permitió este su pecado, habiendo decidido ordenarlo para su propia gloria”[5]
Somos pecadores no porque pecamos, sino más bien pecamos porque somos pecadores (Salmo 51:5). No deberíamos llamarlo pecado heredado, ya que no heredamos el pecado nos lo es imputado. ¿Y por que se le designa pecado original?
Por tres razones:
1. Porque se deriva del tronco original de la raza humana
2. Porque está presente en la vida de cada individuo desde el momento de su nacimiento.
3. Porque es la raíz interna de todo los otros pecados que comete el ser humano
Y las consecuencias que trajo este pecado no solamente fue para ellos sino también para la posteridad y para el mundo entero están a la vista. Trastocó toda la creación empezando por el hombre el cual cambia de actitud hacia Dios y esto indica la revolución que tuvo lugar en su mente. “Se escondieron de la presencia de Jehová” (Gen. 3:8; cf. vv. 7). Ahora sus emociones dominantes eran la vergüenza y el temor (Gen. 2:25; 3:7, 10), lo que indica el caos que se produjo y esta actitud conllevó al reproche, la condenación, la maldición, y la expulsión del huerto. El pecado sólo proviene del hombre, pero sus consecuencias no se limitan a él. Y ahora en el presente este hecho sigue latente, vemos que el desenvolvimiento de la historia del hombre proporciona un catálogo de vicios (Gen. 4:8, 19, 23s; 6:2–3, 5). La consecuencia de la sobreabundante perversidad es la virtual destrucción de la humanidad (Gen. 6:7, 13; 7:21,24); hay solidaridad racial en el pecado y el mal. A causa del pecado la muerte provoca temor y terror en el hombre (Lc. 12:5; He. 2:15).
Un acto pecaminoso es la expresión de un corazón pecaminoso (cf. Mr. 7:20,23; Prov. 4:23; 23:7). El pecado siempre ha de incluir, por lo tanto, la perversidad del corazón, la mente, la disposición, y la voluntad. En consecuencia, la imputación del pecado de Adán a la posteridad debe comprender la participación en la perversidad, aparte de lo cual carecería de sentido el pecado de Adán, y su imputación se convertiría en una abstracción imposible. Pablo expresa que “por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores” (Rom. 5.19). La depravación que supone el pecado, y con la cual todos los hombres llegan al mundo, es por esta razón consecuencia directa de nuestra solidaridad con Adán en su pecado. Como individuos venimos al mundo por generación natural, y como individuos nunca existimos aparte del pecado de Adán, contado como nuestro propio pecado.
Si consideramos este punto de un modo más positivo, todos se han alejado de Dios, y se han corrompido. En Rom. 8:5,7 Pablo menciona el pensar de la carne, y carne, cuando se emplea éticamente como aquí, significa la naturaleza humana dirigida y gobernada por el pecado (cf. Jn. 3:6). Además, a la luz de Rom 8:7, “los designios de la carne son enemistad contra Dios”. No podríamos formular un juicio más condenatorio, porque significa que el pensamiento del hombre natural está condicionado y gobernado por la enemistad hacia Dios. Nada menos que un juicio de depravación total es la clara inferencia de estos pasajes, que no hay área o aspecto de la vida humana que quede absuelta de los sombríos efectos de la condición del hombre caído, y en consecuencia, no hay área que pudiera servir de base para la justificación del hombre por sí mismo frente a Dios y su ley.
Como el pecado es contra él, Dios no puede pasarlo por alto o ser indiferente con respecto al mismo. Dios reacciona inevitablemente contra él. Esta reacción es, específicamente, su ira. La frecuencia con que la Escritura menciona la ira de Dios nos obliga a considerar su realidad y su significado. Hay tres observaciones que requieren mención especial.
Primero, no debe interpretarse la ira de Dios en función de la pasión antojadiza tan comúnmente relacionada con la ira en nosotros. Es el deliberado y decidido desagrado que demanda la contradicción de su santidad.
Segundo, no debe tomarse como venganza, sino como santa indignación; no hay en ella nada que pertenezca a la naturaleza de la malicia. No se trata de un odio maligno, sino de una justa detestación.
Tercero, no debemos limitar la ira de Dios a su voluntad de castigar. La ira es una manifestación positiva de su insatisfacción, tan segura como lo es su complacencia ante lo que le agrada. No debemos privar a Dios lo que nosotros llamamos emoción. La ira de Dios tiene su paralelo en el corazón humano, ejemplificado de manera perfecta en Jesús (. Mr. 3:5; 10:14).
La consecuencia de la culpabilidad del pecado es, por lo tanto, la santa ira de Dios. Como el pecado nunca es impersonal, sino que existe en las personas, y es cometido por ellas, la ira de Dios consiste en el desagrado que recae sobre ellas; nosotros somos objeto de ella. Los castigos penales que sufrimos son expresión de la ira de Dios. El sentimiento de culpa y el tormento de la conciencia son reflejo, en nuestro nivel consciente, del desagrado de Dios. La esencia de la perdición final consistirá en la aplicación de la indignación de Dios (Is. 30:33; 66:24; Deut. 12:2; Mr. 9:43, 45, 48).
El pecado no puede ser borrado a menos que el pecador lo reconozca, lo confiese y lo repudie y esto se ve reflejado en el Salmo 51:2,3:
Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí[6].
Es necesario que se llegue a este punto ya que el hombre que se encuentra en pecado evade su responsabilidad y se exculpa, y eso es parte de la herencia, Adán le echó la culpa a Eva y Eva a la serpiente siempre es y será así con el hombre pecador sin deseo de arrepentirse.
Hasta que punto Somos culpables por el pecado de Adán
En primer lugar mencionaremos que el pecado heredado o imputado es aquel estado con el cual nacen todos los seres humanos.
Los teólogos han usado varias clasificaciones para describir este concepto.
1.- Algunos le llaman, pecado heredado. Este concepto enfatiza la verdad de que todas las personas heredan este estado pecaminoso de sus padres y los padre de los de ello, hasta llegar a Adán y Eva
2.- Otro lo llaman la naturaleza pecaminosa, a cual enfoca el hecho de que el pecad ha corrompido nuestra naturaleza entera. El término “naturaleza pecaminosa” provee un claro contraste entre esa naturaleza radical y sus frutos (los cuales son hechos particulares del pecado)
3.- Aun otros prefieren el término pecado original, porque el pecado original de Adán produjo esa corrupción de la naturaleza que fue transmitida por herencia a cada sucesiva generación.
El primer pecado de Adán tuvo un significado único para toda la raza humana (Rom. 5:12, 14,19; 1 Cor. 15:22). Aquí se hace hincapié en forma sostenida en la sola y única trasgresión de un solo hombre como aquello por lo cual el pecado, la condenación, y la muerte recayeron sobre toda la humanidad. Se identifica al pecado como “la trasgresión de Adán”, “la trasgresión del uno”, “una trasgresión”, “la desobediencia de uno”, y no puede haber duda de que aquí se hace referencia a la primera trasgresión de Adán..
Otro aporte al tema en mención es el que observamos en el libro de Francisco Lacueva quien cita a Kevan :
v En virtud de mi solidaridad racial con Adán, yo heredo de él, una naturaleza depravada y un estado pecaminoso, aunque no soy propiamente culpable de su acto; en este sentido, es inmediata la imputación del pecado original a la descendencia de Adán.
v Tenemos parte de culpabilidad el primer pecado ”no en el sentido de ser personalmente responsable de él, sino en virtud del trasfondo real de la solidaridad racial que liga mi existencia a la de la cabeza (natural) y a la de todo otro miembro de la raza”.[7]
En consecuencia, la cláusula “por cuanto todos pecaron” en Rom. 5:12 se refiere al pecado de todos en el pecado de Adán. A este concepto de le denomina culpa corporativa. La culpa del pecado de Adán, como cabeza representativa de la raza human, se nos imputa a todos sus descendientes. No puede referirse a los pecados que cometen todos los hombres, y mucho menos a la depravación hereditaria que aflige a todos, porque en el vv. 12 la cláusula en cuestión dice claramente por qué “la muerte pasó a todos los hombres”, y en los versículos siguientes se expresa que “la trasgresión de uno solo” (v. 17) es la causa del reinado universal de la muerte. Si no se refiriese al mismo pecado, Pablo estaría afirmando dos cosas diferentes con referencia al mismo asunto en el mismo contexto. La única explicación en cuanto a las dos formas de expresión es que todos pecaron en el pecado de Adán. Podemos hacer la misma inferencia sobre la base de 1 Co. 15:22, “en Adán todos mueren”. Si todos mueren en Adán, la razón es que todos pecaron en él.
Así la raza humana considerada como un todo, es corporativamente culpable del pecado de Adán y Eva. Y así es como lo interpreta la historia de la Caída en el Génesis Cap. 3. Toda la raza humana está bajo el poder del pecado contra Dios. Incluso cuando los hombres no están concientes de sus pecados, cuando ni siquiera piensas que son culpables, aún en este caso participan de esta culpabilidad. Por lo tanto, los descendientes de Adán (raza humana) no sólo son cargados con su culpa, sino que también heredan de él su corrupción moral. Ellos no sólo están privados de la justicia original, sino que también tienen una disposición inherente y positiva hacia el pecado.
Según la Escritura, el tipo de solidaridad con Adán que explica la participación de todos en el pecado de Adán, es el tipo de solidaridad que Cristo mantiene con aquellos que están unidos a él. El paralelo en Rom. 5:12,19; 1 Cor. 15:22, 45,49 entre Adán y Cristo indica el mismo tipo de relación en ambos casos, y no tenemos necesidad de postular nada más definitivo en el caso de Adán y la raza que lo que encontramos en el caso de Cristo y los suyos. En este último caso se trata de una cabeza representativa, y esto es todo lo que hace falta para afirmar la solidaridad de todos en el pecado de Adán. Decir que el pecado de Adán se imputa a todos es decir que todos estuvieron involucrados en su pecado, en razón de ser él la cabeza representativa. El mismo Apóstol Pablo ya en el cap 7 enseña que el propósito de la ley fue llevar a los hombres hacia el conocimiento de su culpabilidad. Rom 7:7
¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la ley no hubiera dicho: NO CODICIARAS. [8]
Aunque la imputación del pecado de Adán fue inmediata, como se puede comprobar por el testimonio de los pasajes pertinentes, el juicio de condenación que recayó sobre Adán, y en consecuencia sobre todos los hombres en él, se considera confirmado, en la Escritura, en cuanto a su justicia y corrección, por la experiencia moral subsiguiente de cada hombre. De ese modo, queda ampliamente corroborado Rom. 3:23, que “todos pecaron”, por referencia a los pecados específicos y visibles de judíos y gentiles (Rom 1:18–3:8), antes de que Pablo haga referencia alguna a la imputación en Adán. De manera similar la Escritura relaciona universalmente el juicio final del hombre ante Dios con sus “obras”, que no alcanzan a cumplir las exigencias divinas (Mt. 7:21,27; 13:41; 25:31,46; Lc. 3:9; Rom. 2:5,10; Ap. 20:11,14).
El rechazo de esta doctrina no sólo indica incapacidad de aceptar el testimonio de los pasajes pertinentes, sino también incapacidad de apreciar la estrecha relación que existe entre el principio que gobierna nuestra relación con Adán, y el que gobierna la operación de Dios en la salvación. El paralelo entre Adán como primer hombre y Cristo como último Adán muestra que la realización de la salvación en Cristo está basada en el mismo principio operativo que aquel por medio del cual nos convertimos en pecadores y herederos de la muerte. La historia de la humanidad queda finalmente resumida bajo dos complejos: pecado-condenación-muerte y justicia-justificación-vida. El primero surge de nuestra unión con Adán; el segundo proviene de nuestra unión con Cristo. Estas son las dos órbitas en las que vivimos y nos movemos. El gobierno de los hombres por parte de Dios se lleva a cabo en función de estas relaciones. Si no entendemos nuestra relación con Adán no podemos comprender correctamente a Cristo. Todos los que mueren, mueren en Adán; todos los que adquieren vida, la reciben de Cristo.
Conclusiones
- Dios creo al hombre puro y sin pecado, dotado le libre albedrío. Y es el quien elige pecar contra Dios. Esa es nuestra herencia.
- Como consecuencia de ello el hombre (ser humano) nace con una tendencia pecaminosa y corrupta.
- Que nuestro Señor Jesucristo como el segundo Adán vino a restituir ese estado original. Y que el hombre vuelva tener esa comunión con Dios como lo hubo en el principio.
- No somos culpables del pecado de Adán, ya que cada uno será juzgado por nuestro Señor Jesucristo por sus propios actos el día del Juicio Final.
- Creemos que lo que le falta al creyente hoy en día, es estar convencido totalmente del perdón de nuestros pecados, mediante la Justificación en Jesucristo y por Él no seremos condenados. Rom 8.1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”,[9]
- Y así lo menciona el Apóstol Pablo en su carta a los Filipenses 1.6. “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”.[10]
- Solo existe un pecado imperdonable, el cual es la blasfemia contra el Espíritu Santo como vemos en los evangelios de Mateo 12.31,32; Marcos 3.28.29.
Bibliografía
- NEWBIGIN L. El Pecado y Salvación Methopress Buenos Aires 1964.
- CONFESIÓN DE Westminster
- Diccionario bíblico Certeza
- GRESHAM M. El Hombre El Estandarte de la Verdad Lima 1969.
- PEARLMAN M. Teología Bíblica y Sistemática Editorial Vida Miami1992
- BERKHOF L. Teología Sistemática Libros Desafío Grand Rapids 2002
- LACUEVA, F. El Hombre, su Grandeza y su Miseria Libros CLIE Barcelona 1988
[1] Reina-Valera 1995
[2] 1 Juan 3:4
[4] Cf. Fil. 2.6
[7] EHSGySM, Lacueva pp 135
[8] Biblia de las Américas
[9] Reina-Valera 1995
[10] Biblia de las Américas
lunes, 4 de julio de 2011
OFRENDANDO Y DIEZMANDO A DIOS
OFRENDANDO Y DIEZMANDO A DIOS
¿Por Qué?
I. CONCEPTO GENERAL DEL OFRENDAR Y EL DIEZMAR
A. El Ofrendar en el Antiguo Testamento
1. Génesis 4:3,4 - Caín ofrenda, y Abel trae de las primicias.
2. Génesis 8:20 - Noé ofreció holocausto (ofrenda).
3. Éxodo 25:2,3 - Dios ordenó a Moisés a requerir ofrendas voluntarias.
4. Proverbios 11:24 - "Repartir".
5. Malaquías 3:8 - "Habéis robado a Dios los diezmos y las ofrendas."
6. Génesis-Malaquías - 100's de ocasiones más.
B. El Ofrendar en el Nuevo Testamento
1. Lucas 6:38 - "Dad, y se os dará; medida buena, apretada..."
2. Lucas 21:1-4 - Cristo compara las ofrendas de los ricos y la viuda.
3. Romanos 15:26 - La "colecta" para los pobres..
4. 1 Corintios 16:1 - La "colecta" para los santos...
5. 2 Corintios 9:1 - La "suministración" para los santos...
6. 2 Corintios 9:7 - Cada uno "dé"... Dios ama al "dador" alegre.
C. El Diezmar en el Antiguo Testamento
1. Génesis 14:20 - Primera ocasión: Abraham diezmó a Melquisedec.
2. Génesis 28:22 - Jacob prometió dar el diezmo de toda posesión.
3. Levítico 27:30- - Primer mandato específico requiriendo el diezmo.
4. 1 Samuel 8:13- - Aún el Rey tiene el derecho de requerir el 10%.
5. Malaquías 3:8 - "Habéis robado a Dios los diezmos y las ofrendas."
D. El Diezmar en el Nuevo Testamento
Aparte de la reprensión de Jesús a los Fariseos por "diezmar la menta y la ruda", el Fariseo que oró en público diciendo que "diezmaba" y la narración en Hebreos sobre Abraham y su encuentro con Melquisedec... el término "diezmo" no se menciona.
¿Significará esto que el diezmo o el dar "proporcionalmente" a Dios fueron eliminados bajo el nuevo pacto en Cristo? Esto lo iremos viendo y contestando en la medida que progrese el estudio.
1. Lucas 10:7 - El obrero es digno de su salario (aunque este caso no es en una iglesia, el 'principio' aplica).
2. 1 Corintios 9:7-15 - Pablo argumenta desde el modelo mosaico ("no pondrás bozal al buey que trilla") no sólo la legitimidad de esta provisión al que predica el evangelio, sino aparentemente el "mecanismo proveedor", a saber, el diezmo, implicado por "comen del templo" y "participan del altar" (v.13) refiriéndose al mecanismo usado bajo el pacto antiguo, a saber, los diezmos.
3. 1 Timoteo 5:18 - "No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario".
II. ENSEÑANZA BÍBLICA SOBRE EL DIEZMO Y LA OFRENDA... ANTES, DURANTE Y DESPUES DE LA LEY MOSAICA.
A. ANTES DE MOISÉS
1. No hay mandato a tal efecto. Sabemos que se hacía y que Dios aceptaba y aprobaba los mismos.
a. El caso de Caín y Abel - Génesis 4:3-4 - La actitud del corazón vista por Dios.
b. El caso de Noé - Génesis 8:21 - Dios percibió "olor de suavidad".
c. el caso de Abraham - Génesis 14 - La bendición de Melquisedec a Abraham es evidencia de la aprobación divina.
b. El caso de Noé - Génesis 8:21 - Dios percibió "olor de suavidad".
c. el caso de Abraham - Génesis 14 - La bendición de Melquisedec a Abraham es evidencia de la aprobación divina.
d. El caso de Jacob - Génesis 28:22 - ¿De dónde recibió el concepto del 10%?
Es importante notar que estos casos no pueden ser producto de una ley formal bajo Moisés. ¿Sería algo inherente en la misma naturaleza humana creada por Dios?. Tal vez por eso el hombre pagano también practicaba el diezmo, haciendo de manera pervertida y sin glorificarle aquello que Dios hizo bueno. Desde la creación, Dios puso "su ley" en el corazón.
B. BAJO LA LEY MOSAICA
1. Diezmos:
a. Ordenados en Levítico 27:30-33
b. Otros ejemplos: Números 18:21-28 - Diezmos dados a los levitas. Deuteronomio 12:5-18; 14:22-27; 26:12 - Amplifican y detallan el uso y función del diezmo.
c. Aún el Rey podía exigir el 10% del pueblo - 1 Samuel 8:13,17
c. Aún el Rey podía exigir el 10% del pueblo - 1 Samuel 8:13,17
2. Ofrendas:
a. Éxodo 25:2-7; 29:27-28
b. Levítico 7:32
c. Números 5:9
d. 2 Crónicas 31:4-6
e. Nehemías 12:44; 13:10-13
3. Primicias:
Nehemías 12:44; 13:10-13 - Diezmos y Primicias eran cosas separadas, distintas.
C. DESPUÉS DE MOISES - LA IGLESIA
Lo que se le ofrenda a Dios se menciona bajo dos categorías: una, descrita claramente, muchas veces; la otra, de manera implícita.
1. Descrita claramente - Ofrendas especiales para suplir las necesidades de los santos pobres y atribulados:
a. Romanos 12:13 - "...comunicando a las necesidad de los santos."
b. Romanos 15:26 - "...una colecta para los pobres de los santos."
c. 1 Corintios 16:1 - "...la colecta para los santos."
d. 2 Corintios 8:1-24 - "...la comunicación del servicio para los santos" (v.4).
e. 2 Corintios 9:1-15 - "...la suministración para los santos" (v.1).
2. La implicada - y por ello, no menos clara: la fuente de donde procede el "sueldo" para el que ministra el evangelio.
a. 1 Corintios 9:7-14 - "Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
b. Gálatas 6:6 - "El que es enseñado, comunique en todos los bienes al que le instruye."
c. 1 Timoteo 5:17-18 - "No esbozarás al buey que trilla...digno es el obrero de su salario."
c. 1 Timoteo 5:17-18 - "No esbozarás al buey que trilla...digno es el obrero de su salario."
Estos tres textos apuntan hacia la ministración de la Palabra dentro del contexto de la iglesia local, lugar de donde ha de venir el salario del que ministra.
III. ¿QUÉ DEBE CARACTERIZAR LA ACTITUD DE CORAZÓN Y MENTE DE QUIEN DIEZMA Y OFRENDA A DIOS?
A. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
1. Liberalidad; repartiendo - Proverbios 11:24-26 - (lo contrario a la mezquindad)
2. Confianza en Dios-Malaquías 3:7-10-"Probadme ahora en esto..."
3. Sumisión y obediencia - 2 Crónicas 31:4-6 - "Obedecieron el edicto, y trajeron primicias y diezmos por montones."
2. Confianza en Dios-Malaquías 3:7-10-"Probadme ahora en esto..."
3. Sumisión y obediencia - 2 Crónicas 31:4-6 - "Obedecieron el edicto, y trajeron primicias y diezmos por montones."
B. EN EL NUEVO TESTAMENTO
1. Gozo - 2 Corintios 8:2 - La "abundancia de su gozo..."
2. Dando en necesidad - 2 Corintios 8:2 - "Prueba de la riqueza de bondad."
3. Buena voluntad - 2 Corintios 8:2 - "...abundaron en riquezas de su generosidad."
4. Sembrar en bendiciones - 2 Corintios 9:6 - "...el que siembra generosamente..."
5. Alegría - 2 Corintios 9:7 - "...dador alegre...", voluntario; de corazón.
6. Agradecimiento - Gálatas 6:6 - "Hacer partícipe al que le instruye"... la motivación correcta.
7. Disposición de corazón que ve la necesidad - Filipenses 4:15- El cuidado y trato dado a Pablo.
8. Compasión - Gálatas 2:10 - "acordaos de los pobres..."
2. Dando en necesidad - 2 Corintios 8:2 - "Prueba de la riqueza de bondad."
3. Buena voluntad - 2 Corintios 8:2 - "...abundaron en riquezas de su generosidad."
4. Sembrar en bendiciones - 2 Corintios 9:6 - "...el que siembra generosamente..."
5. Alegría - 2 Corintios 9:7 - "...dador alegre...", voluntario; de corazón.
6. Agradecimiento - Gálatas 6:6 - "Hacer partícipe al que le instruye"... la motivación correcta.
7. Disposición de corazón que ve la necesidad - Filipenses 4:15- El cuidado y trato dado a Pablo.
8. Compasión - Gálatas 2:10 - "acordaos de los pobres..."
9. Con sacrificio - Lucas 21:1-4; 2 Corintios 8:2 - La viuda dio todo su sustento; En necesidad.
IV. IMPEDIMENTOS AL EJERCICIO DE LA GRACIA DE OFRENDAR A DIOS
A. El grave error de creer hallar satisfacción personal en la vanidad de las posesiones y la posición social. Lucas 12:15 - "No tengo para dar... está todo comprometido." Compare con Mateo 6:19-21 - "No os hagáis tesoros en la tierra... donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón." Compare también con la "siembre" correcta descrita en 2 Corintios 9:6.
B. Mezquindad para con Dios - 2 Corintios 9:5-6 - "Sembrar escasamente"; Compare con Nehemías 13:10-13... La mezquindad del pueblo obligó al Levita a buscar su sustento de la tierra.
C. Amor a, y el dominio por la vanidad - Haggeo 1:4-7 -Sembrando semilla de "atención y amor a sus propias casas en perjuicio de lo de Dios. "¡Pensad bien sobre vuestros caminos...!" Considere la gran cena en Lucas 14:18. También considere en 2 Corintios 4:18 cómo la atención a lo "temporal" no deja tiempo, dinero ni interés para aquello que es eterno.
D. El pensar que, de alguna manera, Dios se complace y conforma con nuestras sobras. Considere en Lucas 21:1-4 la ofrenda de la viuda pobre. La conclusión lógica de esta mentalidad: "Si no me sobra, no hay para ofrendar y diezmar" (los ricos). La viuda echó lo que "no le sobraba"... lo dio todo.
E. Actitud que no teme robarle a Dios - Malaquías 3:8-10. Se preguntaban: "¿En qué te hemos robado?" La respuesta divina: "En vuestros diezmos y ofrendas".
V. PROMESAS DE DIOS AL QUE OBEDIENTEMENTE OFRENDA Y DIEZMA A ÉL
A. Bendiciones - 2 Corintios 9:6
B. Multiplicación de sementera - 2 Corintios 9:10 -Entiéndase producción, ventas, ingresos, economías...
C. Aumento en el crecimiento de nuestros frutos de justicia. 2 Corintios 9:10
D. Hará crecer en otros el agradecimiento a Dios - 2 Corintios 9:13
E. Engordará (en bendición) y saciará (satisfacción) - Proverbios 11:25-26
D. Hará crecer en otros el agradecimiento a Dios - 2 Corintios 9:13
E. Engordará (en bendición) y saciará (satisfacción) - Proverbios 11:25-26
FIN DE ESTUDIO BOSQUEJADO ORIGINAL ~
En conclusión, compartiré varias observaciones prácticas que surgen, naturalmente, de los muchos textos bíblicos presentados arriba, así como de la "experiencia real" en la vida de un pastor de ovejas.
Afirmamos, como creyentes en el nuevo pacto de Cristo -obrado en su sangre en la cruz- que la iglesia de Cristo no está obligada a "diezmar, ofrendar y a dar las primicias" debido a la ley mosaica, a saber, los diez mandamientos. Como ley vigente sobre las almas, ésta caducó cuando Cristo murió. Pruebas bíblicas al respecto se podrán apreciar en numerosos artículos y estudios en nuestro sitio en la web, "En Voz de Gracia... Conocerá de Cristo" (http://cristo.org).
Agarrarse de esa "ley ya caducada" con el fin de zafarse de la obligación de "dar a Dios los bienes materiales que él requiere de nosotros" sólo muestra el pecado de rebeldía a Dios, amor a lo terrenal y un desconocimiento o desprecio de la verdad bíblica en el sentido de que Cristo fundó a su iglesia sobre lo que la Biblia llama "la ley de Cristo", que no consiste de 10 mandamientos principales sino, más bien, de una amplia gama de normas y preceptos espirituales que sólo se pueden obedecer bajo la dirección del Espíritu de Dios, Aquel quien nos hace abundar en genuino amor hacia Cristo y su santa Palabra.
Si leyó con gran cuidado el bosquejo ofrecido, habrá notado que no le huimos al hecho de que, en el Nuevo Testamento, no se usa el término específico, "diezmos", y mucho menos en el sentido de una ley obligatoria para la iglesia de Cristo. Es aquí que sólo un corazón instruído por el Espíritu de Dios podrá ver y aceptar gozosamente que, en efecto, se nos presenta el modelo antiguo utilizado para allegar el "salario debido" a los que ministraban la Palabra de Dios como "el modelo a seguir en la iglesia". Sin ánimos de ofender -pues de ello no hay ni una gota en mi espíritu- es necesario señalar que el texto de 1 Corintios 9:7-15 habla tan claramente al respecto que quien no acepta dicha verdad allí declarada, está rechazando el testimonio de Dios sobre el particular. ¡Ni más ni menos!
Cuando en el verso 14 de dicho pasaje se nos dice: "Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio", las palabras "así también" hacen referencia al método -acabado de describirse en el v.13- usado bajo el antiguo pacto para allegar los bienes necesarios para la función del tabernáculo y luego el templo. El v.13 pregunta: "¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y los que sirven al altar, participan del altar?" ¿A qué se refiere el apóstol? Es muy sencillo.
Cuando Dios estableció su pacto con Israel -los diez mandamientos- les instruyó no sólo en la creación y operación del tabernáculo, el sacerdocio y todo lo relacionado, sino que también les indicó cómo habrían de allegar los fondos para su función. A los levitas no se les entregó porción de tierra por la sencilla razón de que Dios requirió de las demás doce tribus -cada una con sus tierras designadas- el sustento total para el funcionamiento de todo el aparato religioso, lo que incluía la provisión material para el sustento de los sacerdotes... su sueldo... su comida... su ropa, etc.
Estoy seguro de que estos hechos no los negará cristiano alguno. Sin embargo, la pregunta de rigor viene a ser ésta: ¿Por qué rechazar lo que enseña este texto en 1 Corintios? ¿Por qué negar que el Espíritu de Dios le está diciendo a la iglesia de Cristo -no a un extinto pueblo de Dios hebreo- que, la misma forma en que se le proveyó el sustento a los sacerdotes y sus familias bajo la ley mosaica, ha de ser la forma en que la iglesia de Cristo le provea a sus pastores, ancianos, maestros, etc.? Esto no es torcer las palabras de Pablo para lograr un significado acomodaticio que apoye el requerimiento de "diezmos y ofrendas" hoy en día. ¡Claro que no! Es ser honesto con la Palabra de Dios... es temerle a Dios y mostrarlo a través de la obediencia a su Palabra.
Para el creyente de los días de Pablo que preguntara: ¿Y cómo va el pastor a proveer para la necesidad material de su familia... cómo va a comer, comprar ropa, mantener su casa, etc.?, la respuesta de Pablo -inspirada por el Espíritu de Dios- a quien así preguntara es sencilla: "Así también... mis hermanos; tal como se hizo bajo la ley de Moisés es que se tiene que hacer ahora". Sin embargo, sabemos que el corazón incrédulo hará malabares con sus razonamientos y procesos de lógica, llegando a la conclusión: "Bueno, está bien. Acepto que el bien material para nuestro(s) pastor(es) venga de la iglesia misma... pero, no estoy de acuerdo en que tengamos que diezmar para ello".
A los tales debemos preguntarles: "¿Y cómo piensa usted que los dineros han de allegarse a la iglesia para que ésta, a su vez, los pueda repartir a sus pastores? ¿Saliendo a la calle a pedirle donativos a los impíos? ¿Solicitando a los gobernantes civiles que "cooperen" con la causa de la iglesia? Hay quienes así lo hacen, pero, ¿qué enseña la Biblia?
Las palabras de Pablo no meramente hacen referencia a que "la provisión para los pastores" venga "de la iglesia"; habla también de cómo se allegan esos dineros "a la iglesia". Los sacerdotes sólo podían vivir de lo que llegaba "al altar, al templo" debido a que el pueblo obedecía los mandatos que regían los procesos mediante los cuales el pueblo traía esos bienes. En el bosquejo ofrecido arriba hay un inciso que hace referencia a tiempos cuando el pueblo abandonó su deber en estos asuntos. Los levitas se vieron forzados a labrar la tierra para poder sobrevivir.
Esta situación fue reprendida fuertemente por Dios con el resultado de que el pueblo, renovado en su espíritu y amor a Dios, comenzó a traer tantos diezmos y provisiones al templo que, literalmente, había "montones" de provisiones, mucho más de lo que en el momento hacía falta para atender la necesidad. No se fueron a los Amorreos, Amalecitas, etc., etc. para buscar sus provisiones. Dios obró en sus corazones, renovando la dedicación a él y al servicio sacerdotal. Sólo un cambio efectuado por Dios en el corazón podrá enderezar el pueblo de Dios que, hoy, yerra en sus deberes a Dios, practicando el "robo" a Dios como cosa normal, diaria.
Tantas veces ocurre que, en una iglesia local, el pastor padece necesidades materiales debido a la mezquindad de muchos en la congregación. Si algún miembro de esa iglesia -quien procura cumplir con sus deberes financieros ante Dios- se preocupa por la situación, trayéndola ante la iglesia en reunión administrativa, a menudo se dará con el caso de que otros cuestionarán públicamente si es necesario que al pastor se le aumente el sueldo. Hablarán sobre las finanzas de la iglesia... se preguntarán si acaso hay ingresos como para atender tal situación... dirán que hay que "estudiar" el caso a ver qué se podrá hacer, si es que se puede. Pero, si de dar sus diezmos al Señor se trata, ¡que se siente a esperar el pastor!
Mostrarán un gran celo por que no se hagan compromisos para la erogación de mayores dineros, mas, sus vidas personales han mostrado a través de mucho tiempo que si ofrendan, es una menudencia la que traen a la iglesia; y de diezmar, ¡ni hablar! ¡Nada! Los tales nos recuerdan a personas como el "tesorero" de los discípulos de Cristo, Judas. ¡He experimentado tal actitud de algunas ovejas en la iglesia en "carne viva"! ¡Pasando necesidades básicas a la vez que quienes en la iglesia no diezmaban ni ofrendaban con liberalidad cuestionaban que se fuera a aumentar el ínfimo sueldo provisto durante años a su pastor!
Así, quienes reciben la abnegada enseñanza de parte de su pastor se muestran renuentes a proveerle a quien les enseña lo que necesita para vivir. No sólo desobedecen los mandatos que requieren que "le provean de todos los bienes al que les instruye", sino que, mostrando una fachada exterior de "gran celo por el funcionamiento adecuado financiero de la iglesia", se mantienen firmes en su mezquindad para con Dios, a la vez que siguen invirtiendo en sus casas, sus entretenimientos, paseos, viajes, etc., no viendo las necesidades de su pastor, quien a veces no tenía ni para comprar unas llantas nuevas para su viejo vehículo en el cual se pasaba viajando para atenderles a ellos.
Él lo hace por amor a Dios, y ellos, en su dureza de corazón, no sólo cierran sus ojos a las genuinas necesidades de su pastor sino que acumulan para sí el severo castigo de Dios. ¿Por qué? Porque en su mezquindad, que visiblemente afecta materialmente a su pastor, se les olvida que contra quien pecan es realmente contra Dios. Se alegran cuando ven que un ladrón es enviado a la cárcel, mas, ni se inmutan por seguirle robando a Dios cada semana del año cuando retienen lo que a él le pertenece para gastarlo en sus propios deleites y obligaciones.
No puedo concluir este breve estudio sin dirigir unas palabras hacia aquellos que, presentándose como verdaderos siervos de Dios, no son sino ladrones dentro de la congregación de los santos. ¡Los hay de todo tipo y fachada; usualmente se ven muy espirituales, con personalidades muy contagiosas! Pero, en sus corazones son ladrones, son ciegos que pretender guiar a otros ciegos, cayendo todos en el mismo hoyo. Esos son los que en vez de "vivir del evangelio", son "vividores del evangelio". Sé que gente así ha afectado a sinceros cristianos, haciendo que se protejan tanto de tales predadores que se van al otro extremo, llegando a negar la legítima provisión material a los genuinos pastores. El "vividor" ve las iglesias como un botín de fácil acceso; se llena de sus bienes, y cuando más le convenga, se desaparece.
Cuidémonos de no privarle a un verdadero siervo de Dios aquellos bienes y provisiones que Dios ha establecido como legítimos. Es propio, es bíblico que un maestro de la Palabra reciba su salario de la iglesia local bajo su cuidado. Es un deber ante Dios. Mi experiencia de muchos años me dice que esto no pasaría tanto si las iglesias estuvieran más instruídas en la Palabra, si tuvieran más discernimiento entre lo bueno y lo malo. Muchas veces tendemos a ser muy "crédulos", dejando a un lado el examen del árbol a través de su fruto.
Por otro lado, hay pastores que fielmente enseñan todo el consejo de Dios -las ofrendas y diezmos incluidos- por lo que "por falta de instrucción" no padecen. Mas, en su endurecimiento de corazón y mezquindad para con Dios le hacen caso omiso a la enseñanza ofrecida, a veces llegando a "despedir" a su pastor o, lo que a veces les parece ser más fácil: se van a otra iglesia donde no oirán tales enseñanzas. Una cosa es segura, y es que ¡del juicio de Dios no escaparán! Y es triste decirlo, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, comienzan a "pagar el precio" por su desvarío aquí mismo en la tierra, antes de morir, cuando "lo robado a Dios" comienza a traerles grandes pruebas y tragedias.
Dios nos ayude a examinarnos con sinceridad. ¿Dónde estamos parados ante la enseñanza bíblica sobre los diezmos y las ofrendas? ¿Tenemos dudas o dificultad en acatar lo que Dios requiere de nosotros? Pidámosle a Dios que nos abra los ojos del entendimiento para entender lo que él nos dice sobre este particular, nos dé fe para creer y voluntad para obedecer sin miedo, confiando del todo en Aquel quien nos asegura que no nos dejará ni nos desamparará. Él será siempre fiel. No temamos diezmarle a él de todo lo que nos da. ¡Sólo hará que abunde aún más su bendición en nuestra vida!
Dios nos ayude a todos a tomar muy en serio las enseñanzas sobre este aspecto tan importante de la iglesia del Señor. ¡Amén!
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