jueves, 24 de julio de 2014

El Aborto - Lectura 15

15. Estamos mal y vamos a peor; luego hay que ser optimistas
José Pérez Adán
El Ministerio de Sanidad y Consumo acaba de publicar el informe anual sobre el aborto quirúrgico con los datos definitivos correspondientes al año 1999. Las cifras en crudo resaltan las siguientes dos verdades:
1.- El aborto quirúrgico es la primera causa de muerte en España. Las 58.399 víctimas del aborto en 1999 superan a las muertes producidas por las enfermedades cerebrovasculares, que aparecen en las estadísticas oficiales como la primera causa de defunción con no más de  50.000 fallecidos.
2.- Los abortos crecen cada año y los abortos en adolescentes son los que más aumentan. Con las cifras que da el ministerio en la mano no se nota en absoluto el supuesto efecto beneficioso en relación con la disminución del aborto adolescente, apuntado como objetivo en las sucesivas campañas oficiales de información sexual dirigidas a la población joven.
De todos los datos que muestra el informe hay uno particularmente doloroso. Las chicas que en 1999 tenían entre 18 y 22 años, o sea las que recibieron entre los 13 y 17, entre los años 1994 y 1998, las campañas de información sexual en los colegios, no solo son las que más abortaron sino aquellas en las que el incremento del número de abortos fue más acusado con respecto a las cifras correspondientes a otras edades.
Luego aquí hay algo que va muy mal. Nos referimos naturalmente a las campañas de información sexual experimentadas hasta ahora. Unas campañas que se han basado casi exclusivamente en el fomento del uso del preservativo entre los jóvenes. Ante esto, la razón del posible optimismo radica en saber que podemos hacer las cosas de manera distinta.

No soy partidario del rasgo de vestiduras, ni de la exigencia de dimisiones sumarias, ni tampoco de la amenaza de actuaciones penales. Pero el asunto es serio: razonemos, y si algo hay que enmendar, hagámoslo con humildad y sabiduría. Hora es de que se le dé una oportunidad a la propuesta razonable y razonada de la continencia y de la fidelidad en las relaciones sexuales. Y ello hay que hacerlo con dinero público: con anuncios, con folletos, en televisión y en la escuela, con colores y con música atractiva. Podemos hacerlo mejor porque podemos hacerlo distinto y porque lo que hay que hacer no lo tienen que hacer los mismos.

No hay comentarios: