José Pérez Adán
El Ministerio de Sanidad y Consumo acaba de publicar el informe anual sobre
el aborto quirúrgico con los datos definitivos correspondientes al año 1999.
Las cifras en crudo resaltan las siguientes dos verdades:
1.- El aborto quirúrgico es la primera causa de muerte en España. Las 58.399
víctimas del aborto en 1999 superan a las muertes producidas por las
enfermedades cerebrovasculares, que aparecen en las estadísticas oficiales como
la primera causa de defunción con no más de
50.000 fallecidos.
2.- Los abortos crecen cada año y los abortos en adolescentes son los que
más aumentan. Con las cifras que da el ministerio en la mano no se nota en
absoluto el supuesto efecto beneficioso en relación con la disminución del
aborto adolescente, apuntado como objetivo en las sucesivas campañas oficiales
de información sexual dirigidas a la población joven.
De todos los datos que muestra el informe hay uno particularmente doloroso.
Las chicas que en 1999 tenían entre 18 y 22 años, o sea las que recibieron
entre los 13 y 17, entre los años 1994 y 1998, las campañas de información
sexual en los colegios, no solo son las que más abortaron sino aquellas en las
que el incremento del número de abortos fue más acusado con respecto a las
cifras correspondientes a otras edades.
Luego aquí hay algo que va muy mal. Nos referimos naturalmente a las campañas
de información sexual experimentadas hasta ahora. Unas campañas que se han
basado casi exclusivamente en el fomento del uso del preservativo entre los
jóvenes. Ante esto, la razón del posible optimismo radica en saber que podemos
hacer las cosas de manera distinta.
No soy partidario del rasgo de vestiduras, ni de la exigencia de dimisiones
sumarias, ni tampoco de la amenaza de actuaciones penales. Pero el asunto es
serio: razonemos, y si algo hay que enmendar, hagámoslo con humildad y
sabiduría. Hora es de que se le dé una oportunidad a la propuesta razonable y
razonada de la continencia y de la fidelidad en las relaciones sexuales. Y ello
hay que hacerlo con dinero público: con anuncios, con folletos, en televisión y
en la escuela, con colores y con música atractiva. Podemos hacerlo mejor porque
podemos hacerlo distinto y porque lo que hay que hacer no lo tienen que hacer
los mismos.

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