Creyente y adorador del trino Dios. Puesto para la defensa del Evangelio y para el servicio de la sociedad
miércoles, 26 de octubre de 2011
DONACIONES PRIVADAS ¿SI O NO?
Donaciones privadas, ¿Sí o no?
¿Cómo considerar donaciones hechas a misioneros y organizaciones caritativas? ¿Debemos dar solamente nuestras ofrendas a la iglesia local?
En el mundo del Nuevo Testamento no existían organizaciones misioneras ni instituciones caritativas aparte de la iglesia local. Pero hay unos principios evidentes sobre la cuestión de a quien es legítimo ofrendar.
Generalmente entregamos nuestras ofrendas a la iglesia local. Por supuesto, esta era la costumbre en la iglesia primitiva: “El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos.” (1 Cor. 16:2) cp. Hech. 2:45.
Los líderes de la iglesia local son responsables de la distribución de fondos. Leemos que los ancianos y los diáconos colaboraron con fondos para obras caritativas o a misioneros: “Según los recursos de cada cual, enviaría ayuda a los hermanos que vivían en Judea. Así lo hicieron mandando su ofrenda a los ancianos por medio de Bernabé y de Saulo” (Hech. 11:29-30) cp 2 Cor. 9:5, Hech. 6:1-4.
A veces es legítimo dar personalmente para las necesidades de alguien. Jesús mismo recibió el apoyo de unas mujeres para sus necesidades. Lucas dice que estas los “ayudaban con sus propios recursos” (Luc. 8:2-3). Mateo explica que las hermanas que acompañaron a Jesús hasta la muerte fueron los que lo seguían “para servirle” (Mat. 27:55). Pablo también aceptó sustento de los hermanos de Macedonia (2 Cor. 11:9).
Decidimos a quien ofrendamos según nuestra fe. La decisión de donar a la iglesia local o a un misionero, o a una entidad paraeclesial, es una acción tomada según nuestra convicción personal. Como dice Pablo: “Y todo lo que no se hace por convicción es pecado” (Rom. 14:23), y también, “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31).
jueves, 20 de octubre de 2011
¿Membresía en la iglesia local?
Lo siguiente fue publicado en la página Ayuda Pastoral con comentarios por otros pastores.
¿Existe la verdad de la membresía bíblica en la iglesia local? ¿Qué principios y verdades deben de considerarse para una doctrina balanceada de dicha membresía?
El Nuevo Testamento no nos proporciona información sobre prácticas detalladas de la iglesia. No sabemos la hora del culto, la forma de los servicios, ni tampoco si existían reglas para la membresía. Y esta es la razón por la que debemos ajustar este tipo de cosas según nuestro contexto local. Pero hay unos principios evidentes para la membresía de la iglesia:
· Emplea un sistema para reconocer miembros de la iglesia. Pasajes que tratan sobre la cuestión de disciplina (Mat. 18:17, 3 Jn. 1:10) indican que había un cuerpo de personas como iglesia. También hay 75 referencias a la palabra “iglesia” en el Nuevo Testamento, la mayoría a una iglesia local con gente reconocida como miembros.
· Hay un nivel básico de conocimiento de Cristo para ser un miembro. Por ejemplo, el carcelero en Filipo (Hch. 16:32) recibió instrucción fundamental de Pablo antes de su bautismo. No era un curso avanzado, pero con la información suficiente para ser un cristiano y estar reconocido como miembro de la iglesia. Véase Mat. 16: 16-18, 1 Jn. 4:2.
· La fe en Cristo es esencial para la membrecía. Pablo dice que es necesario confesar con la boca y creer en el corazón para ser salvo (Rom. 10:9). Es decir, saber datos acerca de Cristo no es suficiente, la persona debe experimentar una confianza en él como su salvador. Véase Jn. 20:31, Heb. 11:6.
· La conducta cristiana muestra la validez de fe en Cristo. Una persona puede decir que es cristiano. ¿Pero cómo se sabe si es verdad? Cristo dijo que por el fruto, o la conducta, el cristiano verdadero es conocido Mat 7:19-21. Los que son aptos para ser miembros lo muestran en su manera de vivir. Véase 1 Cor. 1:2; Jn. 15:1-5.
lunes, 3 de octubre de 2011
¿Adicto a la pornografía?
¿Qué pasos se recomiendan al líder o pastor para rescatar a un hermano/a adicto a pornografía?
Pasajes clave para el pastor.
Observa el siguiente orden cuando estés aconsejando al hermano/a:
1. Convencer al hermano/a de que la pornografía es pecado
Mat. 5:28; Rom. 1:27; Col. 3:25
La sexualidad es un don de Dios; dentro del matrimonio es una bendición, fuera de ello es una desgracia. Aunque la persona sea hermano/a en Cristo, si no sigue fiel a Cristo, el resultado será terrible. Piensa en el caso de Judas Iscariote.
2. Persuadir al hermano/a al arrepentimiento
Mar. 1:15, Apoc. 2:5
El tiempo de los verbos en Mar. 1:15 es presente indicativo y llevan un sentido continuo. Es decir, creer y seguir creyendo. Arrepentirse y seguir arrepentido. Fe y arrepentimiento no son experiencias sólo para el punto de la conversión, son experiencias diarias.
3. Explicar al hermano/a que debe dejar la pornografía
Col. 3:5; 2 Tim 2.22, Ef 4.22, 25, 27;
Pablo usa palabras como dejar, desechar y eliminar. Para salir de la pornografía hay que huir de la ocasión de verla o de pensar en ella. No se debe dar lugar al diablo (Ef 2:27). Puede ser algo concreto; como no estar cerca de la tienda o frente al computador.
4. Ayudar al hermano/a a reemplazar la pornografía por lo bueno
Ef 4:24; Col 3:10,14; Fil. 4:8
Pablo dice: ponerse el ropaje de la nueva naturaleza o vestíos del nuevo hombre. Es un intercambio: dejar la pornografía y en su lugar poner a Cristo. En lugar de meditar sobre pornografía, se debe meditar sobre las cosas buenas (Fil. 4:8). Con el tiempo haciendo esto, vencerá la addición, y ganará una vida mucho mejor.
Pasajes clave para el pastor.
Observa el siguiente orden cuando estés aconsejando al hermano/a:
1. Convencer al hermano/a de que la pornografía es pecado
Mat. 5:28; Rom. 1:27; Col. 3:25
La sexualidad es un don de Dios; dentro del matrimonio es una bendición, fuera de ello es una desgracia. Aunque la persona sea hermano/a en Cristo, si no sigue fiel a Cristo, el resultado será terrible. Piensa en el caso de Judas Iscariote.
2. Persuadir al hermano/a al arrepentimiento
Mar. 1:15, Apoc. 2:5
El tiempo de los verbos en Mar. 1:15 es presente indicativo y llevan un sentido continuo. Es decir, creer y seguir creyendo. Arrepentirse y seguir arrepentido. Fe y arrepentimiento no son experiencias sólo para el punto de la conversión, son experiencias diarias.
3. Explicar al hermano/a que debe dejar la pornografía
Col. 3:5; 2 Tim 2.22, Ef 4.22, 25, 27;
Pablo usa palabras como dejar, desechar y eliminar. Para salir de la pornografía hay que huir de la ocasión de verla o de pensar en ella. No se debe dar lugar al diablo (Ef 2:27). Puede ser algo concreto; como no estar cerca de la tienda o frente al computador.
4. Ayudar al hermano/a a reemplazar la pornografía por lo bueno
Ef 4:24; Col 3:10,14; Fil. 4:8
Pablo dice: ponerse el ropaje de la nueva naturaleza o vestíos del nuevo hombre. Es un intercambio: dejar la pornografía y en su lugar poner a Cristo. En lugar de meditar sobre pornografía, se debe meditar sobre las cosas buenas (Fil. 4:8). Con el tiempo haciendo esto, vencerá la addición, y ganará una vida mucho mejor.
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