En defensa de la vida del no nacido
Carta de Jesús Poveda
“Como sabes, el 28 de diciembre fui arrestado y conducido al calabozo de
la comisaría del madrileño barrio de Tetuán, junto a la Plaza de Castilla. El
delito FUE SENTARME EN LA ACERA FRENTE AL ESTABLECIMIENTO ABORTISTA DATOR.
El policía de la Unidad de Intervención que me detuvo me pidió perdón
por haberme detenido, ya que no encontraba mucho sentido a la detención, pero
tenía que cumplir órdenes; el policía de la Comisaría que me puso las esposas
para conducirme al médico para el reconocimiento, me tapó las esposas con un
pañuelo, porque hay que cumplir la ley pero no quería ver lo que estaba
haciendo: “esposar a un médico por sentarse en la acera y expresar su
disconformidad con la aplicación de una ley que no se merece esto”, dijo. “A
los que hay que arrestar, esposar y juzgar es a los que trabajan en ese negocio
de vidas humanas que es la Dator”, añadió a los policías el médico que me
reconoció.
El policía que tomó la declaración me leyó en voz alta y grave que no
puedo desobedecer a la autoridad resistirme a la autoridad y alterar el orden
público. Y menos si voy acompañado de gente que porta pancartas que rezan
“AYUDA A LAS MAMÁS”, “DI UN SÍ A LA VIDA”, “SU VIDA SERÁ UNA ALEGRÍA”, “ABORTO
NO, GRACIAS”.
Al “concederme la libertad”, el comisario me dijo que esto se archivaría
y que aquí no ha pasado nada... Pero resulta que sí pasa algo: según las
estadísticas oficiales, en el año 2000 se han realizado 63.000 abortos en
España. Las cifras que da el Ministerio de Sanidad, referentes al total de
abortos desde 1985 a 2.000 son escalofriantes. ¿Hasta cuántos miles de abortos
vamos a estar sin sentarnos delante de un establecimiento de abortos para decir
BASTA YA?
La inmensa mayoría de los abortos llevados a cabo por riesgo para la
salud de la madre se acogen al riesgo de la enfermedad mental de la mujer. ¿Es
creíble que más del 96% de las mujeres que abortan tengan riesgo de enfermedad
mental? ¿Es creíble que tengan que eliminar una vida humana, sin contemplar
ninguna otra alternativa, para conservar su salud mental? No, no es creíble. Y
todos lo sabemos - políticos incluidos.
Llevo 15 años dirigiendo una consulta de psicopatología de la adolescencia; he
atendido a madres que han abortado y madres que no lo han hecho. Desde mi
condición de médico y de profesor de Psicología Médica, tengo perfecta
constancia de que ese 90% de abortos se acogen a una gran mentira que se hace
creíble gracias a la complicidad activa y pasiva de muchos: unos callan,
mientras dejan hacer a otros.
He estado 12 años sin sentarme delante de una clínica de abortos.
Durante este tiempo he utilizado los recursos que proporciona el Derecho y la
Constitución. Ya sabes que el uso del derecho no agota el Derecho... Solo ha
agotado a los que hemos PEDIDO QUE SE CUMPLA LA LEY, una ley injusta pero al
fin y al cabo una ley. He llegado a poner una querella al Fiscal General del
Estado - Leopoldo Torres- por prevaricación cuando archivó el expediente de una
clínica que con toda evidencia practicaba abortos a la carta, falseando informes
psiquiátricos e incumpliendo flagrantemente la ley. Se me ha contestado que el
Sr. Fiscal no puede prevaricar, es él quien decide cuando hay o no
prevaricación.
He denunciado a un médico a causa de la muerte de una mujer a la que
practicó un aborto en unas circunstancias harto negligentes. Lo que obtuve por
respuesta fue pagar los costos del juicio y, por declararme insolvente, me
fueron embargados mis bienes: hasta una moto que compré de 2ª mano años después
me fue embargada.
He denunciado en el Ayuntamiento y en la Consejería de Sanidad multitud
de irregularidades en clínicas abortistas y la respuesta ha sido la callada por
respuesta. Nunca contesta. No pasa nada. Después de 12 años me he dado cuenta
de que quizás hay que hacer exactamente eso: NADA. Simplemente, nada. “Nadear”
ante las clínicas abortivas. Por eso, te invito el día 23 de marzo a sentarte
delante del establecimiento Dator a no hacer nada. Todo el mundo hará lo que tenga
que hacer; nosotros estaremos allí sentados sin hacer nada.
Te invito a que no hagas nada y te sientes con mis amigos para decir
nada. Nuestra respuesta será muda, no hablaremos nada. Sobran las palabras. La
sentada será silenciosa. No gritaremos nada. No increparemos a nadie y la
concentración será pacífica; no haremos nada.
La protesta, por tanto, será respetuosa ya que no protestaremos nada. Tenemos
la oportunidad de manifestarnos frente a un establecimiento de abortos gritando
ese grito silencioso que gritarán los seres humanos que van a morir ese día
ahí. Desde las 9:00 hasta las 19:00 en la calle Hermano Gárate, 4; Metro Tetuán
o Cuzco. Si no aportamos soluciones formamos parte del problema: es la apabullante
pasividad que reina el mayor cómplice del aborto. Si no es ahora, ¿cuándo? Si
no eres TÚ, ¿quién? Quizá no puedas venir porque cuidas a tus pequeños o a tus
mayores. Entonces acuérdate de nosotros para que no pase nada.
Para que no pase nada si nos meten en el calabozo; para que no pase nada
con los policías que nos detengan; para que no pase nada con los jueces que nos
juzguen; para que no pase nada en las cuentas bancarias de los abortistas ese
día y se queden como están; para que no pase nunca más nada que termine con la
vida de los que vienen a nacer.
Para que no pase nada con las madres que esperan un hijo. Para que no pase
nada. Nada de nada. Nada.”

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