viernes, 25 de julio de 2014

El Aborto -. Lectura 16

16. Contra el aborto, a favor de la mujer

35 personalidades norteamericanas suscribieron una declaración ública en la que proponían una nueva forma de plantear la cuestión del aborto: se trata de defender, a la vez, tanto a la mujer como al no nacido. Entre los firmantes figuran Robert Casey, gobernador de Pensilvania; el médico Leon R. Kass, de la Universidad de Chicago, activo defensor de la vida; Richard John Neuhaus, sacerdote católico converso, autor de la difundida obra The Catholic Moment, otros políticos, profesores universitarios y líderes religiosos de distintas confesiones.
Ofrecemos un extracto del manifiesto, publicado en la revista First Things (Nueva York, noviembre 1992).
Al igual que la esclavitud, el aborto plantea las más elementales cuestiones sobre la justicia, que no se pueden eludir, ni se pueden resolver mediante una decisión judicial: ¿Quién merece ser protegido? ¿A quién reconoceremos derechos? ¿A quién respetaremos su dignidad humana? ¿Del bienestar de quién se responsabilizará la sociedad? Estas preguntas entrañan profundos temas de moralidad personal y pública. Su solución y el modo como se debatandefinirán qué clase de sociedad será Estados Unidos en su tercer siglo de historia. (...)
Los primeros doscientos años de la república norteamericana manifiestan el desarrollo de una aspiración y un progresoal ideal de libertad y justicia para todos. (...) De modo ininterrumpido, se fueron ampliando las categorías de personas a las que se otorgaba protección, de suerte que Norteamérica se hizo una sociedad cada vez menos excluyente. Los Estados Unidos acogieron a los inmigrantes, protegieron a sus trabajadores, liberaron a los esclavos, emanciparon a las mujeres, ayudaron a los necesitados, proporcionaron Seguridad Social a los ancianos, garantizaron los derechos civiles de todos sus ciudadanos, e hicieron los espacios públicos accesibles a los minusválidos: todo para mejor servir a sus ideales de justicia.
Después, en enero de 1973, el Tribunal Supremo, en sus sentencias sobre el aborto Roe vs. Wade y Doe vs. Bolton, invirtió drásticamente esta tendencia expansiva. (...) Los jueces privaron a todo ser humano, durante los primeros nueve meses de su existencia, del derecho humano más fundamental: el derecho a la vida. (...) Hoy, se defiende el aborto como medio de garantizar la igualdad e independencia de las mujeres y como solución a diversos problemas:
los de las madres solteras, los malos tratos a los niños y el aumento de la pobreza entre las mujeres. La triste verdad es que la despenalización del aborto ha resultado ser un desastre para las mujeres, los niños y las familias, y, en consecuencia, para la sociedad norteamericana.
Llevamos veinte años de aborto prácticamente libre. Sin embargo, en el mismo periodo se ha extendido sin cesar la pobreza entre las mujeres y los niños. La insistencia de los partidarios del aborto libre en que sólo se debe dejar nacer a los “niños deseados” no ha servido para mejorar nuestra tasa de mortalidad infantil, que sigue siendo una de las más altas de los países industrializados; y tampoco ha ayudado a disminuir los casos de malos tratos a niños, que, por el
contrario, se han hecho más frecuentes y graves.
El aborto sin restricciones no ha satisfecho ninguna verdadera necesidad de las mujeres, ni les ha devuelto la dignidad. De hecho, ha producido justamente lo contrario. Ha estimulado a los hombres irresponsables o rapaces, que tienen en el aborto una excusa fácil para eludir sus obligaciones, y ha extendido enormemente la explotación de las mujeres por parte de la industria del aborto. (...)
Los defensores del aborto agitan el fantasma del incremento de los abortos clandestinos, siempre que se intenta regular de algún modo la industria del aborto; pero la verdad es que veinte años de aborto libre no han eliminado esta tragedia. Todavía siguen muriendo o sufriendo graves lesiones mujeres y chicas jóvenes a consecuencia de abortos legales.
Ahora sabemos lo que sucede cuando la sociedad hace de la eliminación de la vida no nacida una cuestión de “elección” personal. La planificación familiar responsable y de mutuo acuerdo se ha devaluado.
Ya no es sólo que la mujer afronte sola el aborto; la mayor parte de las parejas se separan a consecuencia de él. La licencia para abortar no ha proporcionado libertad ni seguridad a las mujeres. Más bien, ha traídouna nueva era de irresponsabilidad que ahora empieza antes del nacimiento hacia las mujeres y los niños. (...)
Proponemos un planteamiento nuevo, un planteamiento que no enfrenta madre contra hijo. No hace falta legalizar el aborto para instaurar la justicia y promover el bienestar social. Lo que se necesita son políticas responsables que protejan y favorezcan los intereses de las madres y de sus hijos, antes y después del nacimiento; políticas que den la máxima protección legal posible al no nacido y la máxima atención y ayuda posibles a las mujeres embarazadas.
Nuestra tradición moral, nuestra tradición religiosa y nuestra tradición política coinciden en el respeto a la dignidad de la vida humana. Así, nuestras tradiciones y nuestro derecho prohíben matar excepto en caso de legítima defensa. Análogamente, todas las leyes que protegían al no nacido, anteriores a las sentencias Roe y Doe, incluían una excepción, para los casos en que corriera peligro la vida de la madre.
Afortunadamente hoy, el embarazo rara vez es una amenaza a la vida o la salud de la madre. No obstante, una política adecuada sobre el aborto debe prever esos casos excepcionales y autorizar las acciones médicas necesarias para salvar la vida de la embarazada, incluso cuando de ellas se siguiese inevitablemente la muerte del no nacido. (...)
Al mismo tiempo, una política que responda más adecuadamente a las tradiciones y convicciones del pueblo norteamericano no puede limitarse a restaurar la protección legal al no nacido. Tendrá que tomar en serio las necesidades de las mujeres que por sus circunstancias sociales y económicas podrían estar tentadas a optar por la “solución” del aborto. Tendrá que reconocer nuestra común responsabilidad, tanto en la vida pública como en la privada, de facilitar a esas mujeres alternativas realistas al aborto. Tendrá que ayudar a esas mujeres a cuidar de sus hijos, si deciden hacerse cargo de ellos, así como a encontrar hogar para los que ellas no puedan cuidar. Tendrá que procurar que la madre y el hijo tengan una vida digna antes y después del nacimiento.
En suma, podemos y debemos adoptar soluciones congruentes con la dignidad y el valor de todo ser humano, y que partan de la base de que la sociedad tiene el deber de poner en práctica políticas que favorezcan verdaderamente a las mujeres y a los niños. Lo que queremos  es una sociedad y unas políticas que ayuden a las mujeres que tienen dificultades para llevar a término el embarazo eliminando las dificultades, no al hijo.
La retórica abortista contiene una verdad que muchos abortistas olvidan. El aborto es una cuestión de elección. Pero no es una “elección” a la que se enfrenta una mujer sola en el ejercicio de sus derechos individuales. Es una elección a la que se enfrentan todos los ciudadanos de nuestra sociedad. Y la opción que tomemos, deliberada y democráticamente, será una respuesta elocuente a estas dos preguntas:

¿qué clase de sociedad somos?; ¿qué clase de sociedad seremos? Si abandonamos el principio del respeto a la vida humana, haciendo depender el valor de una vida de que alguien la considere valiosa o deseada, nos convertiremos en un determinado tipo de sociedad. Hay una posibilidad mejor. Podemos optar por reafirmar nuestro respeto a la vida humana. Podemos optar por volver a extender nuestra protección a todos los miembros de la familia humana, incluidos los no nacidos. Podemos optar por prestar atención efectiva a madres e hijos.

jueves, 24 de julio de 2014

El Aborto - Lectura 15

15. Estamos mal y vamos a peor; luego hay que ser optimistas
José Pérez Adán
El Ministerio de Sanidad y Consumo acaba de publicar el informe anual sobre el aborto quirúrgico con los datos definitivos correspondientes al año 1999. Las cifras en crudo resaltan las siguientes dos verdades:
1.- El aborto quirúrgico es la primera causa de muerte en España. Las 58.399 víctimas del aborto en 1999 superan a las muertes producidas por las enfermedades cerebrovasculares, que aparecen en las estadísticas oficiales como la primera causa de defunción con no más de  50.000 fallecidos.
2.- Los abortos crecen cada año y los abortos en adolescentes son los que más aumentan. Con las cifras que da el ministerio en la mano no se nota en absoluto el supuesto efecto beneficioso en relación con la disminución del aborto adolescente, apuntado como objetivo en las sucesivas campañas oficiales de información sexual dirigidas a la población joven.
De todos los datos que muestra el informe hay uno particularmente doloroso. Las chicas que en 1999 tenían entre 18 y 22 años, o sea las que recibieron entre los 13 y 17, entre los años 1994 y 1998, las campañas de información sexual en los colegios, no solo son las que más abortaron sino aquellas en las que el incremento del número de abortos fue más acusado con respecto a las cifras correspondientes a otras edades.
Luego aquí hay algo que va muy mal. Nos referimos naturalmente a las campañas de información sexual experimentadas hasta ahora. Unas campañas que se han basado casi exclusivamente en el fomento del uso del preservativo entre los jóvenes. Ante esto, la razón del posible optimismo radica en saber que podemos hacer las cosas de manera distinta.

No soy partidario del rasgo de vestiduras, ni de la exigencia de dimisiones sumarias, ni tampoco de la amenaza de actuaciones penales. Pero el asunto es serio: razonemos, y si algo hay que enmendar, hagámoslo con humildad y sabiduría. Hora es de que se le dé una oportunidad a la propuesta razonable y razonada de la continencia y de la fidelidad en las relaciones sexuales. Y ello hay que hacerlo con dinero público: con anuncios, con folletos, en televisión y en la escuela, con colores y con música atractiva. Podemos hacerlo mejor porque podemos hacerlo distinto y porque lo que hay que hacer no lo tienen que hacer los mismos.

sábado, 19 de julio de 2014

El Aborto - Lectura 14

14. Mujeres ante el aborto

Directivas, periodistas, actrices y empresarias relevantes de la vida pública española lanzan un manifiesto en defensa de los más indefensos.
Las abajo firmantes, mujeres comprometidas con la sociedad española y la Constitución, queremos hacer llegar a la opinión pública y a los responsables políticos nuestra indignación por los hechos que suceden en las clínicas acreditadas en España para la práctica del aborto, cuya difusión nos ha conmocionado, y proponer una serie de medidas que permitan superar esa forma de violencia contra la mujer que es el aborto  incontrolado que existe de hecho en nuestro país. Y a tal efecto MANIFESTAMOS:
1.- El artículo 15 de la Constitución Española, primero de los que regulan los derechos fundamentales, dice expresamente: “Todos tienen derecho a la vida”. La sentencia del Tribunal Constitucional de 11 de Abril de 1985 dejó bien claro que el aborto sigue siendo un ilícito penal, no punible en tres supuestos muy concretos, y que el Estado tiene el deber de garantizar que ni un solo aborto sea realizado fuera de esos límites. Así se recuerda en el primer párrafo del Real Decreto 2409/1986, de 21 de Noviembre, que regula la práctica del aborto.
No cabe por tanto hablar, en nuestro Ordenamiento Jurídico, de un derecho al aborto y menos aún de un derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, pues en el aborto se está disponiendo del cuerpo de un ser humano distinto de su madre y que, desde su concepción, ha recibido de sus progenitores toda la dotación genética necesaria para definir su personalidad individual y su pleno desarrollo.
2.- La práctica del aborto en España se lleva a cabo, en la inmensa mayoría de los casos, en fraude de ley, vulnerando los límites previstos por el legislador. Se apela en un 97 % de los casos al “grave peligro para la salud psíquica de la madre”, cuya acreditación no deja de ser un mero trámite formal y muchas veces absolutamente irregular (certificados estandarizados o firmados en blanco y también sin que el especialista entreviste a la mujer).
3.- A pesar de que el artículo 9 del Real Decreto 2409/1986, de 21 de Noviembre, que regula la práctica del aborto, establece que “los profesionales sanitarios habrán de informar a las solicitantes sobre las consecuencias médicas, psicológicas y sociales de la prosecución del embarazo o de la interrupción del mismo” y “de la existencia de medidas de asistencia social y de orientación familiar que puedan ayudarle”, tampoco se cumple adecuadamente (cuando no se incumple radicalmente) esta exigencia del legislador. Exigencia absolutamente razonable para una mujer que, sin tiempo para reflexionar en muchos casos, va a tener que adoptar una decisión de consecuencias irreversibles a las que tendrá que hacer frente el resto de su vida. Por esta razón es imprescindible que se garantice que las decisión de la mujer se realice tras conocer todos los riesgos (incluyendo el síndrome post-aborto) y también las alternativas de apoyo para continuar con la gestación. Naturalmente esta información no puede darse con imparcialidad y objetividad en una clínica privada, pues ello atentaría gravemente a sus intereses económicos dentro de un negocio muy rentable y en plena expansión.
4.- La percepción errónea del aborto como un derecho garantizado por los poderes públicos (y no como un ilícito penal), el fraude generalizado en su práctica y la falta de información sobre riesgos y alternativas, hace que el número de abortos crezca año tras año, afectando especialmente a quienes por haber llegado recientemente a España desconocen la regulación legal y las alternativas de apoyo social al aborto. Así se ha llegado a esa cifra espantosa de un millón de abortos desde la modificación legal de 1985. En la Comunidad de Madrid, uno de cada cinco embarazos termina en aborto y esta proporción es casi del 50 % en las menores de 20 años.
5.- También ha contribuido a esta situación el oscurantismo social y mediático sobre las consecuencias del aborto en muchas mujeres, que éstas han tenido que afrontar en solitario, y sobre los procedimientos traumáticos para llevar a cabo el aborto en embarazos avanzados, causantes de gran sufrimiento fetal y que han escandalizado, junto con el fraude de ley, a responsables políticos y medios de comunicación en el Reino Unido y en Dinamarca. Nuestro país se ha convertido en destino de muchas mujeres que, con embarazos que superan los límites legales para el aborto en sus países de residencia, se acogen a nuestro fraude de ley para llevarlo a cabo.
6.- Aprovechar los horrores descubiertos en las clínicas abortistas de Barcelona y Madrid, mera punta del iceberg del inmenso fraude de ley que se está cometiendo en España, para reclamar una ley de plazos, supone pensar que el derecho a la vida y los demás derechos humanos no existen en los primeros meses de la vida de un ser humano, lo que va en contra de toda la evidencia científica sobre el desarrollo del cigoto y del embrión y en contra de lo exigido por la Constitución Española según ha sido interpretada por el Tribunal Constitucional.
Ante esta situación dramática, que cada año se traduce en la pérdida de más de 100.000 vidas humanas, PROPONEMOS:
A) Apoyo a las mujeres embarazadas para llevar adelante su gestación, a través de ayudas económicas, cuando fuesen necesarias, y de una red de apoyo en cada Comunidad Autónoma, en la que participen entidades de la Sociedad Civil para prestar una asistencia integral que dé respuesta a las necesidades sanitarias, sociales, residenciales, de atención a la primera infancia y de formación para el empleo, entre otras.
B) Para enfrentarse al fraude de ley masivo en la práctica del aborto:                    
Modificar el artículo 417 bis del Código Penal para que el “grave peligro para la salud psíquica” (teórica justificación del 97% de los casos) no pueda alegarse en cualquier momento del embarazo.
Establecimiento con carácter obligatorio y para todo tipo de centros sanitarios de Comisiones de Evaluación, como las creadas en 1985 y suprimidas en 1986, formadas por profesionales sanitarios y sociales y que garanticen que cada caso se ajuste a lo establecido en la Ley y en la Sentencia del Tribunal Constitucional. En las clínicas privadas estas comisiones deberán ser externas para evitar ser juez y parte.
Obligación de informar a la embarazada, mediante un documento de consentimiento informado, de todos los riesgos sanitarios, psicológicos y sociales de la práctica del aborto, así como de las alternativas de apoyo social para llevar adelante la gestación.
El dictamen que acredite el grave peligro para la salud física o psíquica de la embarazada deberá justificar y acreditar dicha gravedad y, en el caso de clínicas privadas, no podrá ser emitido por facultativos que tengan con el centro una relación laboral, mercantil o de prestación para aquel de servicios profesionales
Inspecciones exhaustivas y periódicas de las clínicas donde se realizan abortos, para evitar el fraude de ley y la práctica de abortos en gestaciones muy avanzadas, con unos meses de embarazo con los que los nacidos prematuramente son viables.
En Polonia existe desde 1997 una legislación sobre el aborto muy similar a la española, pero en la que no se castiga la conducta de la mujer. Sin embargo, la normativa de desarrollo de dicha ley no favorece el fraude de ley, como ocurre aquí, y además, la ley polaca garantiza a las embarazadas sin recursos apoyo económico durante la gestación y después del parto. De esta forma se ha pasado en Polonia de 180.000 abortos anuales antes de 1990 a 159 en 2002, frente a los más de 100.000 de la España actual.
Las abajo firmantes somos conscientes que es posible, y además probable, que el análisis del problema que se ha presentado en este manifiesto sea considerado por algunos como propio de un enfoque integrista y conservador. Frente a esta posible interpretación queremos terminar este manifiesto afirmando que:
NO HAY NADA MAS PROGRESISTA QUE DEFENDER A LOS MÁS INDEFENSOS.
LO MAS 'CONSERVADOR' ES HACER POLÍTICA O NEGOCIOS CON LA VIDA DE LOS MÁS DÉBILES. ASÍ OCURRIÓ MUCHAS VECES EN LA HISTORIA. LA COMPLICIDAD Y EL SILENCIO DE MUCHOS FACILITARON LOS HORRORES DE LOS TOTALITARISMOS DEL SIGLO XX: GENOCIDIO, EUTANASIA DE DISCAPACITADOS, EUGENESIA…
HOY CONSIDERAMOS ABERRANTES CONDUCTAS QUE DURANTE MUCHOS AÑOS FUERON SOCIALMENTE ADMITIDAS: LA ESCLAVITUD, EL TRABAJO DE LOS NIÑOS, LA POSTERGACIÓN LABORAL DE LA MUJER, LA GUERRA PARA ADQUIRIR MAS TERRITORIOS…
EL ABORTO, TAL COMO LO CONOCE NUESTRA SOCIEDAD, ES LA FALSA SOLUCIÓN DEL SIGLO XX A LOS PROBLEMAS REALES DE LA MUJER. EL SIGLO XXI EXIGE SOLUCIONES SOLIDARIAS Y RESPETUOSAS CON LA VIDA.
Adhesiones destacadas:

Ana Muñoz de Dios (Directora General Fundación INTEGRA) Angela Sierra (Diseñadora) Blanca López-Ibor (Jefa Oncología Pediátrica Hospital de Madrid) Carla Díez de Rivera (Directora Popular TV) Carola Morales (Diseñadora de Moda) Carolina García Durrif (Magistrado) Cuca García de Vinuesa (Presentadora de TV) Elena Martín (Diseñadora de Moda) Eloísa López-Monis (Notario) Esperanza Puente (Víctima del Aborto) Gloria Juste (Presidenta Asociación Mujer FyT) Gotzone Mora (Profesora Universidad Pública del País Vasco) Inma Castilla de Cortázar (Decana Facultad Medicina Universidad CEU San Pablo) Isabel Bazo (Presidenta CECE - Directiva CEOE) Isabel de los Mozos (Profesora Titular de Derecho Administrativo Universidad de Valladolid) Isabel Durán (Periodista) Isabel San Sebastián (Periodista) Josefina Figueras (Periodista) Mariasela Álvarez (Presentadora y productora TV. Ex-Miss Mundo) Marta Lora-Tamayo (Profesora Titular Derecho Administrativo UNED) María Calvo (Profesora Derecho Administrativo Univ. Carlos III - Presidenta EASSE) María Eugenia Sánchez (Presidenta Mujer y Trabajo Sevilla - Directora General CODEM) María Moreno (Profesora Plataforma Los Padres Eligen) María Pelayo (Periodista y Presentadora TV) María Rosa Orad (Bailarina) María Vallejo-Nágera (Escritora) Mercedes Coloma (Bióloga. Presidenta COFAPA) Mercedes González Gomis (Farmacéutica) Mercedes Sánchez Junco (Directora Revista Hola! -México) Mónica López-Barahona (Doctora en Químicas. Decana Facultad Ciencias UFV) Natalia Figueroa (Periodista) Natalia López Moratalla (Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular) Nati Mistral(Actriz) Paloma Gómez-Borrero (Periodista) Paola (Grupo "Siempre Así") Pilar Cambra (Periodista - Directiva Grupo Recoletos) Sandra (Grupo "Siempre Así") Silvia Laforet (Escritora) Teresa Núñez-Monedero (Directora General XRT España y Portugal) Teresa Rivero (Presidenta del Club de Fútbol Rayo Vallecano) Victoria Llopis (Asociación Profesionales  por la Ética).

viernes, 18 de julio de 2014

El Aborto - Lectura 13

 En defensa de la vida del no nacido

Carta de Jesús Poveda
“Como sabes, el 28 de diciembre fui arrestado y conducido al calabozo de la comisaría del madrileño barrio de Tetuán, junto a la Plaza de Castilla. El delito FUE SENTARME EN LA ACERA FRENTE AL ESTABLECIMIENTO ABORTISTA DATOR.
El policía de la Unidad de Intervención que me detuvo me pidió perdón por haberme detenido, ya que no encontraba mucho sentido a la detención, pero tenía que cumplir órdenes; el policía de la Comisaría que me puso las esposas para conducirme al médico para el reconocimiento, me tapó las esposas con un pañuelo, porque hay que cumplir la ley pero no quería ver lo que estaba haciendo: “esposar a un médico por sentarse en la acera y expresar su disconformidad con la aplicación de una ley que no se merece esto”, dijo. “A los que hay que arrestar, esposar y juzgar es a los que trabajan en ese negocio de vidas humanas que es la Dator”, añadió a los policías el médico que me reconoció.
El policía que tomó la declaración me leyó en voz alta y grave que no puedo desobedecer a la autoridad resistirme a la autoridad y alterar el orden público. Y menos si voy acompañado de gente que porta pancartas que rezan “AYUDA A LAS MAMÁS”, “DI UN SÍ A LA VIDA”, “SU VIDA SERÁ UNA ALEGRÍA”, “ABORTO NO, GRACIAS”.
Al “concederme la libertad”, el comisario me dijo que esto se archivaría y que aquí no ha pasado nada... Pero resulta que sí pasa algo: según las estadísticas oficiales, en el año 2000 se han realizado 63.000 abortos en España. Las cifras que da el Ministerio de Sanidad, referentes al total de abortos desde 1985 a 2.000 son escalofriantes. ¿Hasta cuántos miles de abortos vamos a estar sin sentarnos delante de un establecimiento de abortos para decir BASTA YA?
La inmensa mayoría de los abortos llevados a cabo por riesgo para la salud de la madre se acogen al riesgo de la enfermedad mental de la mujer. ¿Es creíble que más del 96% de las mujeres que abortan tengan riesgo de enfermedad mental? ¿Es creíble que tengan que eliminar una vida humana, sin contemplar ninguna otra alternativa, para conservar su salud mental? No, no es creíble. Y todos lo sabemos -  políticos incluidos. Llevo 15 años dirigiendo una consulta de psicopatología de la adolescencia; he atendido a madres que han abortado y madres que no lo han hecho. Desde mi condición de médico y de profesor de Psicología Médica, tengo perfecta constancia de que ese 90% de abortos se acogen a una gran mentira que se hace creíble gracias a la complicidad activa y pasiva de muchos: unos callan, mientras dejan hacer a otros.
He estado 12 años sin sentarme delante de una clínica de abortos. Durante este tiempo he utilizado los recursos que proporciona el Derecho y la Constitución. Ya sabes que el uso del derecho no agota el Derecho... Solo ha agotado a los que hemos PEDIDO QUE SE CUMPLA LA LEY, una ley injusta pero al fin y al cabo una ley. He llegado a poner una querella al Fiscal General del Estado - Leopoldo Torres- por prevaricación cuando archivó el expediente de una clínica que con toda evidencia practicaba abortos a la carta, falseando informes psiquiátricos e incumpliendo flagrantemente la ley. Se me ha contestado que el Sr. Fiscal no puede prevaricar, es él quien decide cuando hay o no prevaricación.
He denunciado a un médico a causa de la muerte de una mujer a la que practicó un aborto en unas circunstancias harto negligentes. Lo que obtuve por respuesta fue pagar los costos del juicio y, por declararme insolvente, me fueron embargados mis bienes: hasta una moto que compré de 2ª mano años después me fue embargada.
He denunciado en el Ayuntamiento y en la Consejería de Sanidad multitud de irregularidades en clínicas abortistas y la respuesta ha sido la callada por respuesta. Nunca contesta. No pasa nada. Después de 12 años me he dado cuenta de que quizás hay que hacer exactamente eso: NADA. Simplemente, nada. “Nadear” ante las clínicas abortivas. Por eso, te invito el día 23 de marzo a sentarte delante del establecimiento Dator a no hacer nada. Todo el mundo hará lo que tenga que hacer; nosotros estaremos allí sentados sin hacer nada.
Te invito a que no hagas nada y te sientes con mis amigos para decir nada. Nuestra respuesta será muda, no hablaremos nada. Sobran las palabras. La sentada será silenciosa. No gritaremos nada. No increparemos a nadie y la concentración será pacífica; no haremos nada.
La protesta, por tanto, será respetuosa ya que no protestaremos nada. Tenemos la oportunidad de manifestarnos frente a un establecimiento de abortos gritando ese grito silencioso que gritarán los seres humanos que van a morir ese día ahí. Desde las 9:00 hasta las 19:00 en la calle Hermano Gárate, 4; Metro Tetuán o Cuzco. Si no aportamos soluciones formamos parte del problema: es la apabullante pasividad que reina el mayor cómplice del aborto. Si no es ahora, ¿cuándo? Si no eres TÚ, ¿quién? Quizá no puedas venir porque cuidas a tus pequeños o a tus mayores. Entonces acuérdate de nosotros para que no pase nada.
Para que no pase nada si nos meten en el calabozo; para que no pase nada con los policías que nos detengan; para que no pase nada con los jueces que nos juzguen; para que no pase nada en las cuentas bancarias de los abortistas ese día y se queden como están; para que no pase nunca más nada que termine con la vida de los que vienen a nacer.

Para que no pase nada con las madres que esperan un hijo. Para que no pase nada. Nada de nada. Nada.” 

miércoles, 16 de julio de 2014

El Aborto - Lectura 12

12. Los ginecólogos contra el aborto
(ABC, 8-XII-2008)
Los ginecólogos piden que la nueva ley del aborto que se está discutiendo en el Parlamento español prohíba los abortos de fetos viables. Durante 2007 se produjeron en España 2.164 abortos de más de 21 semanas de gestación. Unas cifras que escandaliza a José Zamarriego, presidente de la Comisión de Bioética de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia). Este prestigioso médico, realizó, durante su comparecencia el pasado 3 de diciembre, ante la subcomisión encargada para analizar la ley del aborto, una interesante propuesta. Solicitó que la futura legislación impida abortar por encima de las 21 semanas y que se articulen las medidas necesarias para que esos fetos «totalmente viables» en lugar de acabar en trituradoras o en cubos de basura sean entregados a los neonatólogos y a las incubadoras.
Para la SEGO el feto viable es aquel que alcanza las 22 semanas de gestación. “A partir de ahí no se puede hablar de aborto. Hay que hablar de infanticidio”. «Creemos —prosiguió— que cuando un feto es viable lo que hay que hacer no es matarlo, sino entregárselo al neonatólogo ¿Usted quiere interrumpir su gestación? Interrúmpala, pero el producto de la gestación déselo al neonatólogo, que vaya a una incubadora, si le hace falta porque a veces ni siquiera eso es preciso».
«Estos fetos —señaló—'lo único que necesitan para sobrevivir es que se lo entreguen al técnico correspondiente. Esto es algo elemental y que debería ser recogido en la ley. No hay que olvidar que en el ordenamiento jurídico español, a través de la Ley de Dependencia, se trata de proteger a los seres más débiles afectos de enfermedades o situaciones que requieren la dependencia de otros para su bienestar e incluso para su supervivencia».
Asimismo, criticó que «una cuestión importante que se omite en la actual ley es la de que puedan presentarse a la mujer en dificultades las alternativas necesarias al aborto. En la posible futura ley esta ausencia debería ser corregida y los poderes públicos deberían garantizar la protección de la mujer que decide no abortar poniendo a su disposición cuantos medios sean necesarios».
Reconoció también que ante los diputados descalificó la ley de plazos ya que, a su juicio, «se basa en que la madre tiene derecho absoluto sobre el feto, como un derecho de propiedad que no tuviera ningún limite, y eso no puede ser. El otro concepto que utilizan los que defienden la ley de plazo es el de la “dependencia plena de gestación subordinada a la decisión de la mujer”. Esto es falso porque, en todo caso, es plena sólo hasta que el feto no tenga viabilidad fuera del útero».
«Quiero desprivatizar el aborto —señaló—. Es un escándalo que el único acto sanitario que se encuentra en manos privadas sea el aborto (el 97 %). Los hospitales públicos están en condiciones, por supuesto respetando la objeción de conciencia de los médicos, de ofrecer calidad
y legalidad».

«En las clínicas privadas, que sólo buscan el lucro económico, ha sido norma habitual la ausencia de todo control. En estas clínicas privadas, se produce un evidente y constante fraude de ley ya que el supuesto despenalizador —”...para evitar un grave peligro para la vida o salud física o psíquica de la embarazada...”— se ha convertido en un cajón de sastre sin control en el que falta con demasiada frecuencia el dictamen emitido por un médico de la especialidad», concluyó.

martes, 15 de julio de 2014

El aborto - Lectura 11

11. Efectos psicológicos de realizar un aborto
Rachel M. MacNair
”Sueño con fetos, como todos los que estamos aquí: sueños de abortos, uno tras otro, de baldes de sangre salpicados por las paredes; árboles colmados de fetos gateando”. Así habló Sallie Tisdale sobre el tiempo en que trabajó como enfermera en una clínica de abortos. En un artículo para la revista Harper, ella escribió acerca de un sueño en el que dos hombres la sujetaron y la arrastraron a la fuerza.
”Hagamos un aborto”, dijeron con una nauseabunda mirada lasciva. Yo empecé a gritar, estaba sumergida en una visión de succiones, de dolores chirriantes, de ser extendida y desmembrada por una serie de instrumentos que cumplen la función para la que fueron hechos.
Desperté casi sin poder respirar e imaginé mesas de cocina y percheros, agujas de tejer manchadas de sangre y a mujeres que en soledad apretaban almohadas en sus bocas para evitar que sus gritos perforen las paredes de sus departamentos.
No es un trabajo ni fácil ni agradable. “Hay momentos de cansancio, sombríos momentos en los que creo no poder aguantar un recipiente más lleno de restos sangrientos, en que no creo poder pronunciar alguna otra clase de frase de consuelo”, escribió. “...me preparo para el siguiente recipiente, para otra breve y áspera pérdida.’¿Cómo aguantas?’ Hasta las pacientes preguntan... observo desinflarse el abdomen hinchado de una mujer en tan sólo unos momentos y mi propio estómago se estremece de dolor, de pesar”.
¿Cuál es el impacto emocional en las personas que realizan abortos? Quienes los hacen han escrito y dicho lo suficiente como para mostrar que no se trata de un procedimiento médico cualquiera.
Algunos, como Tisdale, tienen pesadillas. Otros sufren muchos de los síntomas asociados con el Desorden de Estrés Posttraumático (PTSD), alguna vez llamado “neurosis de guerra” y “fatiga de batalla”. La práctica de la medicina, de curar, no debería dar pesadillas, no debería causar una neurosis de guerra.
A continuación, se citarán solamente a doctores pro-opción, enfermeras y publicaciones médicas oficiales, salvo los dos médicos citados al final. Sus creencias de que lidiar constantemente con el aborto es una inusual y significativa fuente de estrés, más que la medicina ordinaria, de ninguna manera proviene de la oposición al aborto.
Sus traumas Es notable la poca atención y estudio prestado a los médicos, enfermeras, consejeros y demás trabajadores de las clínicas abortivas.
Sólo se han realizado dos estudios que observan una gran cantidad de personas, y fueron hechos por investigadores que no trabajaban en el campo del aborto. El primero (de M. SuchBaer), apareció en Social Casework en 1974 y el otro (de K. M. Roe) apareció en Social Science and Medicine en 1989.
Ambos estudios fueron realizados por personas a favor del aborto legal, no obstante lo cual, ambos notan la alta frecuencia de los síntomas que se enmarcan en la condición conocida hoy como Desorden de Estrés Postraumático (PTSD). El estudio publicado en 1974, antes de que se adoptara el término, describe que “eran frecuentes los pensamientos obsesivos sobre el aborto, depresiones, fatiga, ira, baja autoestima y problemas de identidad. El complejo sintomático fue considerado un ‘desorden reactivo transitorio’, similar a la ‘fatiga de batalla’”.
El otro estudio mostró síntomas similares: “Los periodos ambivalentes se caracterizaban por una variedad de sentimientos otrora poco comunes y un comportamiento que incluía aislamiento de los colegas, resistencia a ir al trabajo, falta de energía, impaciencia con los clientes y un sentimiento de desasosiego general. Pesadillas, imágenes que no se iban y preocupación eran elementos comunes. También era común la profunda y solitaria intimidad en la que los médicos se enfrascaban para afrontar esta ambivalencia.
Todavía no puede afirmarse que los médicos abortistas sufren de PTSD porque realizan abortos. Es difícil de probar: Puede ser difícil determinar quien y quien no está realizando abortos; aquellos que han sufrido más ya pueden haber dejado la práctica; puede ser que las personas que han sufrido eventos traumáticos en el pasado están más  inclinados a participar de los abortos; finalmente, el debate político actual puede afectar la manera en como percibe la gente su trabajo. Sin embargo, la evidencia recogida hasta el momento muestra que se necesitan más estudios.
American Medical News, una revista publicada por la Asociación Médica Americana, señaló que las discusiones en el taller de la Federación Nacional del Aborto “iluminan un aspecto poco conocido del debate sobre el aborto: los sentimientos de conflicto que afectan a muchos proveedores... La idea de que las enfermeras, doctores, consejeros y los demás trabajadores en este campo sienten escrúpulos de que el trabajo que realizan es un secreto muy bien guardado”.
Entre las historias Una enfermera que había trabajado en una clínica abortista durante menos de un año dijo que sus peores momentos no aparecían en la sala de operaciones sino después. Muchas veces, dijo, las mujeres que acaban de someterse a un aborto se echaban en la sala de recuperación y lloraban, “He matado a mi hijo. Acabo de matar a mi hijo...”. “No sé qué decirle a estas mujeres”, dijo la enfermera al grupo.
“Una parte de mí piensa, ‘Tal vez tienen razón’”.
Un doctor en Nuevo México admitió que...
A veces se sorprendía por la ira que un aborto tardío podía provocarle. Por un lado, dijo el médico, está molesto con la mujer. “Pero paradójicamente”, añadió, “Tengo sentimientos de molestia hacia mí por sentirme bien al apretar el tope de la cabeza del bebé, por sentirme bien por haber realizado un procedimiento técnicamente bueno que destruye al feto, que mata un bebé”.
Casi todo negativo
El estudio Such-Baer, hecho en 1974, un año después de la legalización del aborto en todo el país gracias a Roe vs Wade, reportó que “casi todos los profesionales involucrados en trabajos abortivos reaccionaban con sentimientos negativos”. Quienes tienen contacto con los residuos fetales tienen mayores sentimientos negativos que aquellos que no entablan contacto, y su reacción no varía mucho: “Todas las reacciones emocionales fueron unánimemente, extremadamente negativas”.
El más grande estudio publicado incluía entrevistas a 130 “trabajadores del aborto” en San Francisco entre enero de 1984 y marzo de 1985. Los autores no esperaban encontrar lo que encontraron.
“Particularmente sorprendente fue el hecho del malestar de los médicos que apoyaban fervientemente el derecho al aborto y que expresaban un gran compromiso con su trabajo”, anotaron. “Este hallazgo preliminar sugirió que incluso aquellos que apoyan el derecho de una mujer a eliminar un embarazo, pueden estar luchando con una fuerte tensión entre sus creencias formales y la experiencia en su trabajo con el aborto”.
Como reacción, los investigadores decidieron “entrevistar solo a médicos que se consideraban pro-opción y que estaban comprometidos a continuar con su labor por lo menos durante seis meses”. Creyeron que estas personas, “en tanto libres de sentimientos preexistentes de anti-opción y resistentes a su potencial influencia, proveerían datos valiosos sobre los dilemas y dinámicas del trabajo en el aborto legal”.
Esto redujo la muestra a 105 trabajadores.
Setenta y siete por ciento de ellos habló del tema del aborto como un acto destructivo, de la destrucción de algo vivo. Sobre el asesinato: “No se esperaba que salga este tema entre médicos pro opción, sin embargo, el dieciocho por ciento habló de él cuando habló de su participación en el aborto en algún punto de la entrevista. Este tema tendía a surgir lentamente en las entrevistas y era siempre presentado con una evidente incomodidad”.
Incluso Tisdale, que aún creía en el aborto, admitió la ambigüedad de realizarlos. El aborto, dijo, “es el límite más estrecho entre la amabilidad y la crueldad. Hecho de la mejor manera posible, sigue habiendo violencia –violencia misericordiosa–, como darle muerte a un animal sufriente ...es una dulce brutalidad la que aquí practicamos, con dura y amorosa frialdad”.
El estrés parece crecer en la medida en que el no nacido se desarrolla. “Mientras el embarazo avanza, la idea del aborto se vuelve más y más repugnante para muchas personas, incluso para el personal médico”, dijo un doctor abortista llamado Don Sloan en un libro que apoyaba vigorosamente la necesidad de la legalización del aborto. Como respuesta, “Los médicos intentan divorciarse del método”. Luego de describir el procedimiento de gráficamente, incluyendo la necesidad de revisar las partes del cuerpo para asegurarse de que todo el feto haya sido removido del útero, concluyó diciendo: “¿Quieres abortar? Paga el precio. Hay un viejo dicho en medicina: Si quieres trabajar en la cocina, tendrás que romper algún huevo. El horno se calienta. Prepárate para quemarte”.

Los abortos en una etapa avanzada del embarazo ofrecen “un inusual dilema”, dijo Warren Hern, especialista en abortos, en un trabajo para la Asociación de Médicos de Planned Parenthood. Los doctores y enfermeras que los realizan tienen “fuertes reservas personales acerca de participar en una operación que ellos ven como destructiva y violenta”. Explicó sus reacciones de la siguiente manera:
Parte de nuestra herencia cultural y tal vez biológica retrocede ante una operación destructiva de una manera muy similar a la nuestra, incluso cuando sabemos que el acto tiene un efecto positivo en una persona viva. Nadie que no haya realizado este procedimiento puede saber cómo es o lo que significa; pero habiéndolo hecho, quedamos perplejos ante las posibilidades de interpretación. Hemos alcanzado un punto en esta tecnología en particular, en el que no hay posibilidad de negar el acto de destrucción del operante. Está frente a nuestros ojos. Las sensaciones de desmembramiento fluyen a través de los fórceps como una corriente eléctrica...Mientras más parece que solucionamos el problema, más espinoso se vuelve.
Pesadillas
Pero son los sueños de los médicos los más nos pueden decir al respecto. Los malos sueños son tan comunes que su mención, aunque sea pequeña, puede esperarse en casi todas las presentaciones sobre el tema de las reacciones emocionales de los trabajadores que realizan abortos en un clínica abortiva. Muchos de ellos dejaron de realizar abortos porque se convencieron de estaba mal, gracias a sus sueños sobre abortos.
Los reportes varían respecto del número de trabajadores que sufrían de pesadillas relacionadas con el aborto: Un estudio del Dr. Hern señala que solo dos de 23 trabajadores reportaron pesadillas sobre el aborto, mientras que una noticia sobre abortos en embarazos avanzados aparecida en ObGyn News dijo que un cuarto de los trabajadores soñaban con abortos. Tisdale dijo que en su centro médico todos tenían esos sueños, pero eso probablemente haya sido una licencia poética. ¿Cómo son estos sueños? Tisdale habló de sueños de “sangre salpicada en las paredes” y “árboles repletos de fetos gateando”, así como de su propia violación. Otro escritor habló sobre una enfermera que soñó que “estaba metiendo un bebé por la boca de un jarrón [de antigüedades]. El bebé la miraba con una expresión suplicante. Había un aro blanco alrededor del jarrón. Ella interpretó esto como la representación de las demás enfermeras observando su acto y condenándolo”.
Él llegó a la conclusión de que su sueño (el de ella) “muestra que inconscientemente el acto de abortar se experimentó como un acto de asesinato. Debe notarse que esta enfermera estaba absolutamente involucrada e intelectualmente comprometida con la nueva ley del aborto. Tuvo una reacción típica. Sin importar la religión u orientación filosófica de cada quien, la visión inconsciente del aborto permanece igual. Esto es lo más significativo de todo lo que se aprendió en estas sesiones”. (Esta historia apareció en un editorial de Obstetricia y Ginecología, que argumentaba que los trabajadores de centros abortistas deben ser alentados a hablar sobre sus problemas para que sigan realizando su trabajo).
American Medical News reportó lo siguiente del taller de la Federación Nacional del Aborto: “Ellos [quienes realizan o ayudan a realizar abortos] se preguntan si es que el feto siente dolor. Hablan sobre el alma y a donde va. Y acerca de sus sueños, en los que los fetos abortados los miran con ojos de ancianos (ancient eyes) y con sus manos y pies perfectamente desarrollados preguntándoles, ‘¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto?’”.
Un informe presentado a la Asociación de Médicos de Planned Parenthood describió los sueños de dos personas que soñaron que “vomitaban fetos, junto con un sentimiento de horror”. Los escritores concluyeron, “En general, parece que mientras mayor es el contacto físico y visual (de los doctores y enfermeras), se experimenta mayor estrés. Esto es evidente tanto en el estrés consciente cuanto en las manifestaciones inconscientes como los sueños. Por lo menos, los dos individuos que reportaron varios sueños significativos desempeñaban estos roles”.
Explicaciones alternativas
¿Cómo podemos dar cuenta de los problemas de los médicos, especialmente de su sueños? Puede ser que sea así como la mente humana responde a una matanza, como se ha sugerido en otros grupos de personas que matan. Quienes creen que el aborto es un asesinato, y que matar a otro ser humano es algo que pocas personas pueden hacer de manera natural, encontrará plausible esta explicación.
Pero científicos sociales ofrecen otras dos explicaciones. Una de ellas dice que las personas sufren de agotamiento, como tantos en las profesiones de ayuda. Es por ello un problema más fácil de resolver, ya que requiere solo de vacaciones y rotación de responsabilidades.
Considerando el alto volumen y la alta velocidad de los abortos, puede ser que sí estén agotados, lo cual no quita que sufran de conciencia o también PTSD. Más aún, el agotamiento no explica sus sueños.
La otra explicación es que las personas responden negativamente por un primitivo o infantil mal entendimiento de los hechos. El editorial en Obstetricia y Ginecología antes citado dijo que “el niño mezcla inevitablemente la realidad con la fantasía. Incapaz de conceptuar todo el proceso en términos sofisticados, el niño piensa en términos concretos. Visualizó un ‘huevo’ en ‘el estómago’ y cree que un bebé formado se desarrolla desde el principio, creciendo por nueve meses hasta llegar a ser un infante de tamaño completo”.
Este autor cree que esta es la manera de explicar los sueños. No obstante los adultos entienden la reproducción, “las fantasías primitivas permanecen en el inconsciente... Por tanto, incluso quienes están intelectualmente comprometidos con el aborto tienen que luchar contra la visión de un feto como un bebé real que tiene su propio inconsciente.
El trauma emocional observado en estas enfermeras fue el resultado de un conflicto entre su compromiso intelectual, por un lado, y sus posturas inconscientes por el otro. En su interior, tienen la experiencia de haber participado en un asesinato”.
Si el ver al feto como un bebé es un mero producto de la imaginación, un símbolo o una sobresimplificación, la solución es simple. La mejor manera de enfrentar una fantasía es mostrando la realidad. La tecnología moderna nos ha provisto de fotografías de embriones y fetos en cada etapa de su desarrollo, y los sonogramas muestran sus movimientos en tiempo real. Pero esta técnica no parece ser útil a la hora de reducir los síntomas de los que sufren los que trabajan con abortos, como otro editorial titulado “Advertencias de Impactos Psicológicos Negativos de la Sonografía en el Aborto”, mostraba en 1986.
Una advertencia
Los defensores del aborto creen que es un tipo de medicina. Quienes se oponen creen que es asesinato. Si el aborto se trata de quitar una vida humana, algunos o muchos de los que los realizan sufrirían ciertas consecuencias psicológicas asociadas con el trauma causado por dañar a otros. Si no encontramos tales consecuencias, el caso de que el aborto no es violencia de ningún tipo se ve fortalecido. Si es que hay consecuencias, se fortalece el caso de que hay violencia. La evidencia anecdótica y tales estudios sugieren, como nosotros lo hemos hecho, que algunos de los que realizan abortos sufren daños psicológicos; que realizar abortos tiene esas consecuencias.
Tal vez los sueños sean una advertencia. De serlo, esas pesadillas pueden ser una bendición. Bernard Nathanson, hablando del tiempo en que era un pionero en preparar centros abortistas, recuerda haber sido abordado por la esposa de un médico en un cocktail. “Me llevó a un lado y me habló muy agitada acerca de las cada vez más frecuentes pesadillas de su esposo. Él le había confesado a su esposa que sus sueños estaban plagados de niños y sangre, y que luego se había obsesionado con la idea de que alguna justicia terrible se impondría sobre sus hijos como pago por lo que estaba haciendo”. Estos sueños y sentimientos pueden haber sido una advertencia de su conciencia para que no siga.
El ex doctor abortista McArthur Hill ha hablado acerca de cómo él intentaba salvar bebés prematuros y cómo luego encontró que los bebés que había abortado eran más grandes que los prematuros que había salvado.
Fue ahí cuando empecé a tener pesadillas ...En mis pesadillas, yo recibía a un saludable recién nacido. Luego tomaba a ese saludable recién nacido y lo cargaba. Estaba frente a un jurado de gente sin rostro y les preguntaba qué hacer con ese bebé. Ellos tenían que mostrar el dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo, y si mostraban el pulgar hacia abajo, yo tenía que soltar el bebé dentro de una balde lleno de agua que estaba en el suelo. Nunca llegué a soltar al bebé porque siempre me despertaba en ese momento.

El doctor Hill, eventualmente, despertó a la realidad de lo que estaba haciendo. Otros también lo han hecho. Si es verdad que las pesadillas de los médicos abortistas y otros síntomas resultan de su trabajo, como lo sugieren las evidencias, habrán muchos otros médicos abortistas que serán llevados por sus sueños a escuchar la voz de sus conciencias y dejarán de ayudar en la matanza de los no nacidos. 

sábado, 12 de julio de 2014

El Aborto Lectura10

La más grave amenaza
Julián Marías
A finales de 1945, recién terminada la Guerra Mundial, hablé de  “la vocación de nuestro tiempo para la pena de muerte y el asesinato”.
Algo tan terrible como cierto, que había dominado el espacio de una generación, desde 1930 aproximadamente. La siguiente significó una recuperación de la civilización y el sentido moral, y, por tanto, del respeto a la vida humana. Pero no duró demasiado: hacia 1960 empezaron ciertos fenómenos sociales inquietantes, y que no han hecho más que crecer y afirmarse. Son el terrorismo organizado muy organizado, y esto es lo esencial, la inmensa difusión del consumo de drogas y, sobre todo, la aceptación social del aborto. No el que alguna vez se cometa, cediendo a impulsos fuertes en circunstancias agobiantes, sino el que eso parezca bien, un derecho, tal vez un síntoma de “progresismo”. Hay una manifiesta voluntad de ciertos grupos sociales de que se cometan abortos, de que el mundo entero quede contaminado por esa práctica, de que nuestra época se pueda definir por ella, como otras por la esclavitud o la tortura judicial.
Hace ya once años escribí un artículo, “Una visión antropológica del aborto”, en que decía lo que me parece necesario y evidente. Creo que hay que separar esta cuestión de toda perspectiva religiosa, y también científica, porque la inmensa mayoría de las personas no conocen la ciencia y no tienen medio de comprobar lo que enseña. Un cristiano puede tener un par de razones “más” para encontrar inadmisible el aborto, pero si yo fuese ateo opinaría lo mismo sobre el asunto.
Se trata de que lo que se llama “elección” es exactamente “licencia para matar”. Al hijo que va a nacer, a la persona “viviente” que llegará en un plazo fijo a la plenitud de la vida humana si no se la mata en el camino. He insistido en que, lejos de ser el hijo “parte del cuerpo de la madre”, un tumor que se puede extirpar, es “alguien”, un “quién” irreductible al padre, a la madre, a todos lo antepasados, a los elementos que integran el mundo y al mismo Dios, a quien podrá decir “No”. El niño que nace es una nueva realidad distinta de todo.
Y esto en cualquier momento. La más refinada hipocresía es usada constantemente en defensa del aborto. “Interrupción del embarazo”, como se podría llamar a la horca o al garrote “interrupción de la respiración”. Y cuando se considera aceptable en las primeras semanas, no después, esto equivale a creer que es bueno disparar a una persona a veinte metros, discutible a diez metros de distancia, inadmisible a quemarropa. De igual modo, si se piensa que un niño con anormalidades no debe vivir, ¿por qué no esperar a que nazca y matarlo si es efectivamente anormal? ¿Y si la anormalidad sobreviene a cualquier edad? A veces pienso que Stalin y Hitler han triunfado al final.
Se dan justificaciones extrañas para justificar el aborto. La violación, por ejemplo. Me pregunto cuántas violaciones “fecundas” se producen, tal vez ninguna, y si esto justifica más de cuarenta mil abortos en España en un solo año ¿con qué justificación legal?. Otra “razón” es la necesidad de disminuir el crecimiento de la población. Para eso se usan estadísticas “futuras”, absolutamente incontrolables e irresponsables, y no se tiene en cuenta el extraordinario aumento de la producción de alimentos y de todo lo demás, hasta el punto de que su exceso es un problema.
Pero hay otros medios de regular la natalidad, mejores o peores, pero incomparablemente más justificados que el aborto. Y se lo defiende y propaga en países, como los europeos, en los que el descenso de la natalidad es angustioso, en los que apenas nacen niños, ni siquiera para mantener la población. Europa va a ser un continente de viejos, y si la tendencia se prolonga, una comunidad en vías de extinción; y es donde con más encarnizamiento se hace la propaganda del aborto.
¿Por qué? Creo que por debajo de todos los argumentos que se esgrimen hay una voluntad profunda de “despersonalizar” al hombre en general y de perturbar la esencial dualidad de la vida humana, varón y mujer, irreductibles e inseparables, constituidos por la referencia mutua.
Se lleva mucho tiempo intentando “reducir” lo personal a lo orgánico, y esto a lo inorgánico; lo humano a la zoología; se descarta la libertad, la responsabilidad, el sentido de la paternidad y de la maternidad se ve a la mujer embarazada, algo noble y admirable, como una “hembra preñada”.
De esto se trata, esto es lo que se está ventilando. La Humanidad va a decidir en este final del siglo XX si sigue hacia adelante o vuelve a la prehistoria suponiendo, como muchos quieren creer, que la prehistoria no era humana, que el hombre alguna vez no ha sido hombre con sus rasgos esenciales y propios.
Estamos amenazados por la mayor ola de “reaccionarismo” que puedo recordar; porque no afecta a tal o cual aspecto secundario de la vida, sino a su misma realidad, a la que tiene de persona, a lo que hace que pueda ser vividera, con esperanza en medio de todas las dificultades y dolores que lleva consigo.

La manipulación a que está sometido el mundo actual, incomparable con la de cualquier otra época, hace verosímil que el mundo se embarque en una monstruosidad sin precedentes. Imagino que en el siglo próximo se podrá sentir vergüenza de que haya existido una época tal como nos la presentan, ofrecen y, lo que es más, quieren imponer.