I.
PERSPECTIVA
GENÉTICA
A partir del año 1994 se ha ido
extendiendo más y más la idea del origen genético de la homosexualidad. Hoy en
día es común que muchas personas estén totalmente convencidas de que una
persona nace con una orientación homosexual predeterminada por sus genes.
A ello, han contribuido grandemente, la difusión e interpretación por parte de
los medios de comunicación de ciertos descubrimientos científicos, entre
ellos el de Dean Hammer[1], quien investigó casos de familias
con miembros homosexuales, haciendo estudios en el cromosoma X, que los varones
heredan de su madre. Hammer llevó a cabo estudios moleculares detallados del
material genético. El científico comprobó que en 33 de los casos ambos hermanos
gemelos habían heredado los mismos marcadores genéticos de una zona del
cromosoma X conocida como Xq28[2]. Ante la pregunta si la homosexualidad
tenía sus raíces exclusivamente biológicas, él contestó categóricamente: “Absolutamente
no. Por ello concluyó que
la
orientación sexual no es heredada [biológicamente]. Nuestros estudios tratan de
precisar los factores genéticos… no negar los factores psicológicos. “Los genes
son hardware, los datos de las experiencias de la vida son procesados a través
del software sexual en los circuitos de identidad. Sospecho que el software
sexual es una mezcla de ambos, genes y entorno, tanto y al mismo nivel como el
software de una computadora es una mezcla de lo que le instala el fabricante y
lo que le añade el usuario.”
El
Dr. J. Satinover en un artículo publicado en la
prestigiosa revista Science en el año 1991 titulado Finding a Needle in the
Ocean, (Encontrar una aguja en el
océano) indicaba que había localizado un núcleo de células en el cerebro de
homosexuales masculinos, a los que se
les había realizado una autopsia, cuyo tamaño era el doble que el mismo núcleo
en los cerebros de hombres heterosexuales a los que también se les había
practicado la autopsia. La interpretación
que los medios de comunicación hicieron de dicho descubrimiento fue, que
las diferencias cerebrales entre heterosexuales y homosexuales habían eliminado
cualquier in certeza que quedara acerca del origen “genético” de la homosexualidad. Quedaba
claro, para los medios de comunicación,
que ni factores sociales ni la libre
elección eran determinantes para explicar la homosexualidad.
Las implicaciones del posible
descubrimiento del “gen homosexual” son evidentes. Si la homosexualidad
no es una enfermedad, como lo
determinó la Organización Mundial de la Salud[3]
y como los grupos homosexuales se han esforzado por imponer, entonces es una
cuestión de libre elección. Si es así trae el siguiente cuestionamiento.
Si es una cuestión de
libre elección, si se trata de una decisión personal con respecto a la
orientación sexual, entonces puede ser juzgada desde el punto de vista moral.
Si yo soy libre para elegir, entonces soy responsable para afrontar las
consecuencias desde el punto de vista ético y moral.
Ahora bien, si se descubriera y
estableciera que la homosexualidad no es una opción libre y personal, una
elección, sino más bien una determinación genética ¿cuáles serían las
implicaciones? Entonces la homosexualidad sería algo innato, genético y, por
tanto, incambiable, una variación normal y común de la naturaleza humana. Si
esto fuera cierto, tan sólo los intolerantes condenarían la homosexualidad, ya
que ¿quién culparía a alguien por tener ojos azules, cabello negro, piernas
cortas o cualquier otro tipo de configuración genética? Ya no habría ninguna
base para el juicio moral.
La gran pregunta que se nos plantea es:
¿Existe
realmente un “gen homosexual”?
O nos encontramos más bien, ante una
campaña interesada de los medios de comunicación, sociedad, para promover un
ambiente favorable hacia la homosexualidad, ¿qué dice la comunidad científica al respecto?
En un artículo muy completo titulado
«The Homosexual in América» (El homosexual en América), aparecido en la revista
Time del 31 de octubre de 1969, el redactor afirmaba:
La única cosa en la que
la mayoría de los expertos coinciden es que la homosexualidad no resulta de
ningún gen pervertido ni de predisposición hormonal alguna, al menos que pueda
detectarse mediante las actuales técnicas[
… ] Los distintos componentes sicológicos de la masculinidad y la feminidad,
“la identidad del rol de género”, se aprenden.
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