CONCLUSIONES
1.
Para poder administrar
una buena Pastoral a este grupo de personas, hay que entender ciertos conceptos
bíblicos, sociales y psicológicos que nos ayudaran a entender el problema. La Pastoral cristiana no puede limitarse a
los aspectos negativos y a una detallada exposición de pecados, sino que ha de
desarrollar la tarea positiva de apuntar los remedios
2. Por ningún, motivo
debemos de juzgar a la persona hay que confiar que Dios es justo y es Él, el
que justifica. “todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo” (2
Cor. 5:10). También si la persona se arrepiente existe la seguridad
de que él es perfecto en Cristo: “Dios es justo y, a la vez, el que
justifica a los que tienen fe en Jesús” (Rom. 3:26).
Entonces seguimos en confianza sabiendo que: “somos más que vencedores por
medio de aquel que nos amó” (Rom. 8:37).
3.
La Biblia no puede ni
debe ser utilizada como una herramienta de opresión, sino que debe ser un
testimonio del mensaje de libertad y de amor de Cristo
4.
Hay que hacerles ver
que todo ser humano que se halle en pleno uso de razón, comete pecado, esto lo
demuestra La Escritura. Romanos 3.23, pero también ésta nos dice que este
pecado se opone no solo al carácter de Dios sino a nuestro verdadero carácter
humano (Lev. 18.32; 20.13), a nuestro destino eterno, a la vida plena que
Jesucristo vino a traer en abundancia Jn.
10.10
5.
Brindarles el amor de
Jesucristo y nuestra hermandad ya que
ellos son rechazados por una parte de la sociedad.
6.
Hacerles ver
Escrituralmente que su comportamiento está mal, que su comportamiento atenta
contra la autoridad de Dios y que deben y pueden cambiar, con la ayuda del
Señor Jesucristo. Génesis 1.27 Lev. 18.32; 20.13 y 2 Corintios 5.17
7.
Necesitan saber que su
pecado puede ser perdonado El Señor Jesús sólo cita un pecado imperdonable y no
es la homosexualidad (Mateo 12.31–32).
8.
Afirmarles que Dios ha
provisto el remedio a través del Pacto de la redención, el cual se formalizó en
la Cruz, donde el Padre estaba reconciliando al mundo consigo en Jesucristo(2
Cor.5.19)
9.
Necesitan saber que
Dios les ha perdonado su pecado, si es confesado, como lo afirma 1Juan 1.9 Si
confesamos nuestros pecado Él es fiel y justo para perdonar.
10.
No poner sobrenombres o
estereotipos por ello recomendamos no hacerlo puesto que ellos, deberían ser
motivo de nuestra misericordia y de nuestro amor, por sus almas. Los
homosexuales han sido estereotipados como si fueran unas personas promiscuas,
inestables, inmaduros y afeminados; siendo que hoy en día la mayoría de los
homosexuales muestran una masculinidad algo exagerada, músculos, bigotes, pelo
corto, ropa negra y algunos atributos que han ido adquiriendo gracias a la
forma en que nos vendieron la imagen del cuerpo masculino. La utilización de un
lenguaje inclusivo en todos los ámbitos de la iglesia es una medida básica para
hacerle justicia y expresar respeto a todas las personas.
11.
Dios creó el sexo, no
sólo como instrumento de procreación, sino para que también en él tuviese
expresión la "ayuda idónea" y la mutua compenetración espiritual y
afectiva entre varón y mujer. En cuanto instinto, su impulso y urgencia son
primordiales, pero no superiores a la del instinto de conservación, puesto que
la incitación sexual cede ante el hambre, la sed o el miedo a perder la vida,
etc. Sin embargo, está más sometido a represiones; de ahí que una falsa idea
sobre el sexo, inducida en el hogar, en el colegio, etc. ocasione neurosis,
complejos, etc. No se olvide la interacción glandular, que desde la mente
pasa, muchas veces inconsciente o subconscientemente, al hipotálamo y, desde
allí, a las glándulas suprarrenales y sexuales; con lo cual, el sexo está
relacionado, no sólo con la Psicología, sino también con la Endocrinología.
12.
Hoy en día no hay
elementos para establecer un origen genético de la expresividad homosexualidad
más allá de la etiología[1] genética
de una capacidad de respuesta genital y sistemática ante estímulos sexuales
diversos. El hecho de que dos hermanos
compartan la misma orientación sexual no es prueba de un rasgo genético común
13.
Es importante
distinguir entre comportamiento, deseo e identidad homosexual, los cuales no
siempre coinciden. Dios no acepta la conducta homosexual, pero no hay duda de
que ama al homosexual como a cualquier otra persona (Jn. 3.16). Los cristianos
con tendencias y/o prácticas
homosexuales necesitan un grupo de apoyo que les ayude a liberarse. El
trabajo con homosexuales revela esta necesidad. Pocos de ellos, incluso cristianos,
lo conseguirán por sí solos. La iglesia debería asumir un trabajo pastoral con
los homosexuales y sus familiares, ayudándolos a superar los conflictos que se
les plantean. Al mismo tiempo debería trabajar en sus comunidades ayudándoles a
deconstruir su homofobia con la cual se suele abordar el tema de la
homosexualidad. Sugerimos los siguientes pasos para provocar el cambio en el
homosexual. Pero también son aplicables para vencer cualquier “comportamiento”.
·
Primero, la persona
tiene que dejar el comportamiento pecaminoso. Conviene pedir la ayuda de Dios.
Esto no difiere en nada del requisito para todo tratamiento para el abuso de
droga o alcohol. Uno no puede trabajar en un problema cuando sigue estando
completamente dominado por él.
·
Segundo, trabajar para
aprender lo que dice la Biblia acerca de quiénes somos en Cristo. Así como las
personas que aprenden a identificar billetes falsos estudian la moneda real
para poder detectar las falsificaciones, el que está luchando necesita llenar
su mente de la Palabra de Dios para poder conocer su verdadera identidad como
un hijo amado y valioso de Dios.
·
El tercer paso es
trabajar en el mundo de los pensamientos, ya que es aquí donde se encuentra la
batalla. Es importante identificar las mentiras que Satanás está reproduciendo,
como si fueran cintas de audio, en la cabeza de uno, ¡y detener el reproductor!
Luego, propóngase reemplazar las mentiras por la verdad. En vez de decir
"Nunca voy a cambiar", repita la promesa veraz de que "Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece" (Filipenses 4:13). En vez de estar obsesionado por el ansia
y el anhelo de un comportamiento malsano y pecaminoso, llene su mente de
alabanza y adoración, y con la Biblia.
14.
Estamos convencidos que
la homosexualidad es sobre todo una conducta aprendida. Y todo lo que se
aprende, puede, con ayuda si es necesario, dejarse de lado. Por lo tanto, a los
homosexuales les es posible abandonar este comportamiento sexual pecaminoso,
del mismo modo que los heterosexuales que se entregan con persistencia a la
inmoralidad pueden hacerlo con el suyo. La actividad homosexual no se origina
principalmente en la constitución biológica de ciertos hombres o mujeres. La
orientación sexual se establece muy
temprano en la vida de una persona (entre los 3 y los 5 años), que es irreversible y que es involuntaria. Nadie elige su
orientación sexual sino que la descubren en su experiencia
15.
Nuestra adolescencia y
juventud debe ser fortalecida en su interior con el objeto de que esté
capacitada para vivir una vida buena en un ambiente malo. Debemos desarrollar
convicciones fuertes, que nada ni nadie haga decaer o caer fácilmente. Efesios
4.13
16.
Como iglesia deberíamos
abordar el tema de la homosexualidad porque es de gran relevancia en la región
donde ministramos y puede llegar a tener un gran impacto social. Por ello no hay necesidad de sentir lástima
por los homosexuales o sus familiares. Simplemente hay que aceptarlos como
integrantes plenos de nuestra sociedad
17.
La iglesia y sus
miembros deben lograr comprender cómo se estructura la homofobia (odio a los
homosexuales) y orientar su actuar concretamente hacia una deconstrucción de la
homofobia. Superar el miedo a lo diferente y el auténtico ejercicio de la
libertad son el primer paso para ello. Por ello
hay estimular discusiones sobre el tema, ser visitado y visitar
instituciones y agrupaciones homosexuales puede ser un buen punto de partida
para lograr un acercamiento y una mayor comprensión del tema. Porque existen
padres que tienen la sospecha de una orientación sexual distinta en su hijo o
hija ya desde la niñez la cual se hace evidente en la adolescencia de ellos, y
los padres muchas veces hasta ese momento ni siquiera conocen el tema de la
homosexualidad. Porque lo padres viven su propio proceso.
18.
Hay
que abrir nuestra mente y nuestro corazón porque muchos chicos, ante el temor a
una reacción negativa de sus padres, no se atreven a confesarles la verdad. En
estos casos suelen vivir en un gran aislamiento, que incluso puede terminar en
suicidio si no encuentran algún contacto afectivo externo. Es por ello que las
iglesias deben construir una educación valiente sobre la sexualidad en general,
con el objetivo de cambiar puntos de vista distorsionados. Compartir
ampliamente la mejor información disponible sobre la realidad de la homosexualidad,
evitando repetir prejuicios y caer en actitudes homofóbicas que tienen el mismo
carácter que el antisemitismo o el racismo
19. A
los Pastores les decimos aprendan más sobre la homosexualidad y la doctrina de
la iglesia para que su prédica, enseñanza y consejería sean bien informadas y
efectivas. Usen las palabras homosexual, gay y lesbiana con honestidad y
correctamente, especialmente desde el púlpito.
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