jueves, 14 de agosto de 2014

Homosexualidad y Cristiandad - Perspectiva Pastoral

PERSPECTIVA  PASTORAL


No es una barbaridad el afirmar que Dios ama incondicionalmente al homosexual. Dios ama a la persona homosexual y murió por ella. Dios no acepta, sin embargo, la conducta homosexual. De la misma forma que Dios no acepta ninguna de nuestras prácticas pecaminosas, antes o después de nuestra conversión. Dios envió a su Hijo a morir por los homosexuales. Ellos estaban en su mente cuando Dios ideó el plan de la salvación.  Fue también el amor hacia ellos la motivación que el Señor tuvo para venir a este mundo y morir. Los cristianos debemos mostrar hacia el homosexual la misma actitud que el Señor tiene hacia él. El amor incondicional, la aceptación de la persona (no de su conducta), la compasión por la esclavitud y las consecuencias de un estilo de vida homosexual (E.T.S, SIDA, promiscuidad, abandono, persecución y marginación social en muchos países, etc.) han de caracterizar la actitud de la comunidad cristiana hacia la comunidad homosexual.  Debemos ser canales de la gracia de Dios hacia esta comunidad. La gracia es tratar a alguien con amor, no como merecería ser tratado. ¿Cómo podrán los homosexuales y las lesbianas entender que Dios les ama y desea tener una relación con ellos, si nosotros, con nuestras actitudes, no encarnamos el amor y la aceptación de Dios?
Para los Pastores de hoy, que en sus Congregaciones asisten adolescentes, le sugerimos que es necesario saber que la identidad y sexualidad son conceptos indisolubles. Si el adolescente está buscando definir su identidad, consecuentemente necesitará definir su sexualidad. La búsqueda de identidad contiene la definición de orientación sexual. El adolescente puede sufrir una crisis en este sentido, si no se le ayuda con la información correcta. Por ello es indispensable brindarle modelos que lo ayuden a orientarse[1] 
Nuestra compasión y aceptación que debemos mostrar hacia la persona homosexual no significa aceptar a la agenda homosexual. Se entiende por agenda homosexual los esfuerzos coordinados de grupos de gays y lesbianas por imponer en la sociedad una serie de cambios y reformas relacionados con el estilo de vida homosexual (matrimonios, derechos legales en adopción, etc.). “La agenda homosexual” acusa de homofobia a todo individuo o institución que se atreva a emitir un juicio moral o ético contrario a la homosexualidad. El objetivo es silenciar, mediante la acusación de homofobia e intolerancia, cualquier intento de calificación de la homosexualidad desde un punto de vista moral. Una prueba interesante de dicha actitud fue la querella contra el Papa Juan Pablo II, presentada por un grupo de homosexuales holandeses ante los tribunales de su país. ¿El motivo? El juicio moral del jefe de la Iglesia Católica contra el estilo de vida homosexual. En los libros de texto se esconden las realidades; nunca se habla de la homosexualidad como una opción más que tienen las personas.
Coincidimos con la apreciación de Ricardo Sansano[2], cuando afirma que la conducta homosexual es debido a un hábito sexual incorrecto que ha sido aprendido, a veces de manera inconsciente. La Biblia describe esta conducta como una perversión sexual y en muchos casos una auténtica posesión demoníaca. Pero una adecuada consejería cristiana, puede ser liberado(a) y se le puede llevar a reorientar su sexualidad. De igual manera coincidimos con Jay Adams cuando afirma, que no hay razón alguna para considerar como condición genética a la luz de Las Escrituras, las cuales declaran que el acto homosexual es un pecado. Es una conducta adquirida y por lo tanto  por medio de la obra de Jesucristo es factible de poder cambiar[3], siendo del mismo pensamiento Pablo Hoff en su libro El Pastor como consejero.[4]
John White[5] proporciona algunas de las enseñanzas más equilibradas que se hayan publicado sobre los cristianos y los temas sexuales. Su capítulo acerca de la homosexualidad se titula Dos mitades no hacen una unidad, escribe que la homosexualidad es un problema común a ambos sexos. Homo significa “semejante” o “igual a”. No se refiere a la masculinidad. El lesbianismo es solamente una palabra utilizada para describir la homosexualidad femenina.
La actividad homosexual no se origina principalmente en la constitución biológica de ciertos hombres o mujeres. Afirmamos que la homosexualidad sobre todo una conducta aprendida[6]. Y todo lo que se aprende puede, con ayuda si es necesario, olvidarse. Por lo tanto, a los homosexuales les es posible abandonar este comportamiento sexual pecaminoso, del mismo modo que los heterosexuales que se entregan con persistencia a la inmoralidad pueden hacerlo con el suyo.
La Biblia no trata específicamente la cuestión de los orígenes sociales frente a los orígenes biológicos de la homosexualidad, sino que simplemente la presenta como pecado y condena su práctica. Muchas autoridades seculares dejan claro que nadie nace invertido, como afirman buen número de homosexuales.
La homosexualidad no es un estilo de vida aceptable, aunque distinto, para los cristianos. A la luz de Mateo 5.27–30, las fantasías homosexuales son pecaminosas.
Sin embargo, al igual que todo otro pecado, la conducta homosexual es totalmente susceptible de ser perdonada. El Señor Jesús sólo cita un pecado imperdonable y no es la homosexualidad (Mateo 12.31–32).
Los cristianos con tendencias y/o prácticas  homosexuales necesitan un grupo de apoyo que les ayude a liberarse. El trabajo con homosexuales revela esta necesidad. Pocos de ellos, incluso cristianos, lo conseguirán por sí solos. Necesitan confesar su pecado a algún amigo comprensivo y grupo de apoyo[7]. Para ayudarlos, hay que partir de como Dios mismo ve al pecador. Esto implica:
Con Misericordia y paciencia. La Biblia dice: “…todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Rom.  3:23).    Cualquier individuo es un pecador y Dios es misericordioso y paciente para que se arrepienta (Rom. 2:4).  De igual manera debemos mostrar nuestro acercamiento al homosexual.   Este demanda comprensión tal vez por años.
De nosotros y ellos mucha oración e información. Por supuesto oramos por la persona, porque solamente Dios sanará el corazón del pecador (Jn. 16:8; Sant.  5:16-20).  Pero también el Espíritu Santo actúa a través de la Palabra (Hech 2:37) porque él es el Espíritu de verdad (Jn. 15:26).   Entonces es necesario que la persona sepa los datos bíblicos frente a su estilo de vida.   La Biblia muestra que la homosexualidad es muy ofensiva a Dios (Gen18:23-32; Rom. 1: 27; 1 Cor.  6:9).
Un aspecto muy importante como pastores y líderes de la iglesia de Jesucristo es el apoyo de la familia y de la iglesia. La familia es la base de ayuda mutua.  Dios creó a Eva para soportar a Adán (Gen. 2:20-22).    El apoyo familiar es natural.   Pero también dentro del cuerpo de Cristo hay personas o organizaciones que ayudan: ya lo dice el apóstol Pablo “… estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros” (Rom.  15:14)[8]



[1] Leys, ACTEyNMI  p 84
[2]  Sansano H, el f d l R  p 46
[3]  Adams C P O  p 63
[4]  Hoff E P c C p 120-121
[5] White, EEPS  p. 94.
[6] Como hemos visto existen algunos intentos de aprobar la homosexualidad sobre la base de que es causada, primordialmente, por las funciones cerebrales. Así que se trataría de un comportamiento con raíz biológica y no aprendido. Sin embargo, el hecho de que algunos homosexuales de toda la vida presenten en ocasiones formas cerebrales poco corrientes, no demuestra que la homosexualidad constituya un patrón sexual determinado biológicamente. Igual de posible es que esas formas cerebrales (si es que realmente existen) sean el resultado de un abuso homosexual intenso, continuo y de larga duración.
[7] White, pp. 103–139
[8] Reina Valera 95

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