PERSPECTIVA PASTORAL
No es una barbaridad el afirmar que Dios
ama incondicionalmente al homosexual. Dios ama a la persona homosexual y murió
por ella. Dios no acepta, sin embargo, la conducta homosexual. De la misma
forma que Dios no acepta ninguna de nuestras prácticas pecaminosas, antes o
después de nuestra conversión. Dios envió a su Hijo a morir por los
homosexuales. Ellos estaban en su mente cuando Dios ideó el plan de la
salvación. Fue también el amor hacia
ellos la motivación que el Señor tuvo para venir a este mundo y morir. Los
cristianos debemos mostrar hacia el homosexual la misma actitud que el Señor
tiene hacia él. El amor incondicional, la aceptación de la persona (no de su
conducta), la compasión por la esclavitud y las consecuencias de un estilo de
vida homosexual (E.T.S, SIDA, promiscuidad, abandono, persecución y marginación
social en muchos países, etc.) han de caracterizar la actitud de la comunidad
cristiana hacia la comunidad homosexual.
Debemos ser canales de la gracia de Dios hacia esta comunidad. La gracia
es tratar a alguien con amor, no como merecería ser tratado. ¿Cómo podrán los
homosexuales y las lesbianas entender que Dios les ama y desea tener una
relación con ellos, si nosotros, con nuestras actitudes, no encarnamos el amor
y la aceptación de Dios?
Para los Pastores de hoy, que en sus
Congregaciones asisten adolescentes, le sugerimos que es necesario saber que la
identidad y sexualidad son conceptos indisolubles. Si el adolescente está
buscando definir su identidad, consecuentemente necesitará definir su
sexualidad. La búsqueda de identidad contiene la definición de orientación
sexual. El adolescente puede sufrir una crisis en este sentido, si no se le
ayuda con la información correcta. Por ello es indispensable brindarle modelos
que lo ayuden a orientarse[1]
Nuestra compasión y aceptación que
debemos mostrar hacia la persona homosexual no significa aceptar a la agenda homosexual. Se entiende por
agenda homosexual los esfuerzos coordinados de grupos de gays y lesbianas por
imponer en la sociedad una serie de cambios y reformas relacionados con el
estilo de vida homosexual (matrimonios, derechos legales en adopción, etc.). “La agenda homosexual” acusa de
homofobia a todo individuo o institución que se atreva a emitir un juicio moral
o ético contrario a la homosexualidad. El objetivo es silenciar, mediante la
acusación de homofobia e intolerancia, cualquier intento de calificación de la
homosexualidad desde un punto de vista moral. Una prueba interesante de dicha
actitud fue la querella contra el Papa Juan Pablo II, presentada por un grupo
de homosexuales holandeses ante los tribunales de su país. ¿El motivo? El
juicio moral del jefe de la Iglesia Católica contra el estilo de vida
homosexual. En los libros de texto se esconden las realidades; nunca se habla
de la homosexualidad como una opción más que tienen las personas.
Coincidimos con la apreciación de
Ricardo Sansano[2],
cuando afirma que la conducta homosexual es debido a un hábito sexual
incorrecto que ha sido aprendido, a veces de manera inconsciente. La Biblia
describe esta conducta como una perversión sexual y en muchos casos una
auténtica posesión demoníaca. Pero una adecuada consejería cristiana, puede ser
liberado(a) y se le puede llevar a reorientar su sexualidad. De igual manera
coincidimos con Jay Adams cuando afirma, que no hay razón alguna para
considerar como condición genética a la luz de Las Escrituras, las cuales declaran
que el acto homosexual es un pecado. Es una conducta adquirida y por lo
tanto por medio de la obra de Jesucristo
es factible de poder cambiar[3], siendo del mismo
pensamiento Pablo Hoff en su libro El Pastor como consejero.[4]
John White[5] proporciona algunas de las
enseñanzas más equilibradas que se hayan publicado sobre los cristianos y los
temas sexuales. Su capítulo acerca de la homosexualidad se titula Dos
mitades no hacen una unidad,
escribe que la homosexualidad es un problema común a ambos sexos. Homo
significa “semejante”
o “igual
a”.
No se refiere a la masculinidad. El lesbianismo es solamente una palabra
utilizada para describir la homosexualidad femenina.
La actividad homosexual no se origina
principalmente en la constitución biológica de ciertos hombres o mujeres.
Afirmamos que la homosexualidad sobre todo una conducta aprendida[6]. Y todo lo que se aprende
puede, con ayuda si es necesario, olvidarse. Por lo tanto, a los homosexuales
les es posible abandonar este comportamiento sexual pecaminoso, del mismo modo
que los heterosexuales que se entregan con persistencia a la inmoralidad pueden
hacerlo con el suyo.
La Biblia no trata específicamente la
cuestión de los orígenes sociales frente a los orígenes biológicos de la
homosexualidad, sino que simplemente la presenta como pecado y condena su
práctica. Muchas autoridades seculares dejan claro que nadie nace invertido,
como afirman buen número de homosexuales.
La homosexualidad no es un estilo de
vida aceptable, aunque distinto, para los cristianos. A la luz de Mateo
5.27–30, las fantasías homosexuales son pecaminosas.
Sin embargo, al igual que todo otro
pecado, la conducta homosexual es totalmente susceptible de ser perdonada. El
Señor Jesús sólo cita un pecado imperdonable y no es la homosexualidad (Mateo
12.31–32).
Los cristianos con tendencias y/o
prácticas homosexuales necesitan un
grupo de apoyo que les ayude a liberarse. El trabajo con homosexuales revela
esta necesidad. Pocos de ellos, incluso cristianos, lo conseguirán por sí
solos. Necesitan confesar su pecado a algún amigo comprensivo y grupo de apoyo[7]. Para ayudarlos, hay que partir de como Dios mismo
ve al pecador. Esto implica:
Con Misericordia y paciencia. La Biblia dice: “…todos han pecado y están privados de la
gloria de Dios” (Rom. 3:23). Cualquier individuo es un
pecador y Dios es misericordioso y paciente para que se arrepienta (Rom.
2:4). De igual manera debemos mostrar nuestro acercamiento al
homosexual. Este demanda comprensión tal vez por años.
De nosotros y ellos mucha oración e información. Por supuesto oramos por la
persona, porque solamente Dios sanará el corazón del pecador (Jn.
16:8; Sant. 5:16-20). Pero también el Espíritu Santo actúa a
través de la Palabra (Hech 2:37) porque él es el Espíritu de verdad (Jn.
15:26). Entonces es necesario que la persona sepa los datos
bíblicos frente a su estilo de vida. La Biblia muestra
que la homosexualidad es muy ofensiva a Dios (Gen18:23-32; Rom. 1: 27; 1
Cor. 6:9).
Un aspecto muy importante como pastores y líderes de la iglesia de
Jesucristo es el apoyo de la familia y de la iglesia. La familia es la base de ayuda mutua.
Dios creó a Eva para soportar a Adán (Gen. 2:20-22). El apoyo
familiar es natural. Pero también dentro del cuerpo de Cristo hay
personas o organizaciones que ayudan: ya lo dice el apóstol Pablo “… estoy seguro de que ustedes mismos rebosan
de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a
otros” (Rom. 15:14)[8]
[1] Leys, ACTEyNMI p 84
[2]
Sansano H, el f d l R p 46
[3]
Adams C P O p 63
[4]
Hoff E P c C p 120-121
[5] White, EEPS p. 94.
[6] Como hemos visto existen algunos intentos de
aprobar la homosexualidad sobre la base de que es causada, primordialmente, por
las funciones cerebrales. Así que se trataría de un comportamiento con raíz
biológica y no aprendido. Sin embargo, el hecho de que algunos
homosexuales de toda la vida presenten en ocasiones formas cerebrales
poco corrientes, no demuestra que la homosexualidad constituya un patrón sexual
determinado biológicamente. Igual de posible es que esas formas cerebrales (si
es que realmente existen) sean el resultado de un abuso homosexual intenso,
continuo y de larga duración.
[7] White, pp. 103–139
[8] Reina Valera 95

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