sábado, 9 de agosto de 2014

Homosexualidad y Cristiandad - Perspectiva Bíblica

IV PERSPECTIVA BÍBLICA 

1.- ANALISIS DE ALGUNOS TEXTOS
La comunidad evangélica no está y tampoco debe estar ajena a este asunto. En una Conferencia el  Dr. Greg Bahnsen[1] mencionó lo siguiente:
"A la Sombra de Sodoma:
¿Dice la Biblia realmente lo que Pensábamos Acerca de la Homosexualidad”
Con el fin de limpiar la imagen de Sodoma algunos autores han querido desviar la atención de lo sexual por lo social. Tal es el caso de Alicia Winters[2], el pecado de Sodoma no fue el sexual, sino social, todo un sistema de injusticia y opresión en contra de los pobres para que una pequeña élite pudiera vivir con abundancia y ocio. Para entender este concepto, la autora afirma que las perversiones sexuales son una manifestación de la corrupción del sistema y cita al profeta Ezequiel 16.49.  Hay autores como el fallecido John Boswell, Profesor de Historia en la Universidad de Yale, L. William Countryman, Profesor de Nuevo Testamento en la Universidad de Berkeley y Robin Scroggs, del Union Theological Seminary, que dicen que la Biblia no condena la conducta homosexual, basándose en estudios recientes que ponen de relieve las traducciones erróneas.
A estos autores les respondemos que la conducta homosexual explícita se menciona por primera vez en relación con las ciudades de Sodoma y Gomorra en Génesis 19[3] y es de las prácticas perversas de los habitantes de aquellas dos ciudades de donde se deriva la palabra sodomita[4], utilizada varias veces en la versión Reina-Valera (Deut. 23.17; 1 Reyes 14.24; 15.12; 22.46; Job 36.14 y 1 Timoteo 1.10[5]). Podemos decir que en este caso no hay  una homosexualidad consensuada, sino un intento de violación de hombres con fines de sometimiento y humillación.
Contraviniendo todo argumento bíblico, la censura no se da por homofobia[6] sino más bien por el temor a Dios[7] y que por el contrario los que apoyan estas posturas, en palabras del Apóstol Pablo en el libro de Romanos 3.18: “No hay temor de Dios delante de sus ojos.”[8]
La mayoría de las referencias que encontramos en Las Escrituras tienen que ver con la práctica abominable de la prostitución idolátrica masculina, corriente entre las naciones paganas que estuvieron en contacto con Israel y, en tiempos de decadencia espiritual, practicada también por los israelitas (Jueces 19.22; 1 Reyes 14.24; 2 Reyes 23.7).
Un titular del diario Orange County Register de marzo de 1991 mencionaba lo siguiente:
"El tema de la ordenación de gays sacude a los Protestantes."
Continuaba diciendo el diario: Una vez más las principales y más antiguas denominaciones estaban entrando al debate e intentando establecer divisiones en sus filas sobre la cuestión de ordenar a homosexuales declarados y practicantes al oficio del ministerio dentro de la iglesia.
Desde mediados de la década del setenta del siglo XX ha habido repetidos esfuerzos y campañas en una variedad de denominaciones para moverse hacia tal política.
Los alborotos se dieron en la Iglesia Episcopal y en la Iglesia Presbiteriana (PCUSA), que juntas suman alrededor de 5.5 millones de miembros. Comités de estudio en ambas denominaciones han recomendado que los homosexuales activos debieran ser admitidos al ministerio de la palabra de Dios.
En Octubre de 1993, un grupo de trabajo de la Iglesia Luterana Evangélica en Estados Unidos (5.2 millones de miembros) publicó un estudio sobre sexualidad en el que los autores afirman que la Biblia apoya las uniones homosexuales las cuales representan un compromiso afectuoso y estable.
Los teólogos liberales dicen que sí existe un caso que podría interpretarse al menos como de posible bisexualidad en el caso de David y Jonatán. Cuando Jonatán muere en batalla contra los filisteos en la batalla del monte Guilboa[9], David compone un canto fúnebre que se encuentra registrado en      2 Samuel 1.26 en el que exclama:
 Angustia tengo por ti, Jonatán, hermano mío, cuán dulce fuiste conmigo. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres.[10].
`~yvi(n" tb;Þh]a;me yliê ‘^t.b'(h]a; ht'a;Ûl.p.nI dao+m. yLiÞ T'm.[;în" !t'ên"Ahæy> ‘yxia' [11]^yl,ª[' yliä-rc;
La interpretación canónica es que se trata de una hipérbole poética, pero también ha sido leída como una declaración de amor pero, habría que contrastar con Proverbios 17.17 En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de angustia.
El término usado por David  en 2 Samuel es hb'h]a; que a entender de Luis Alonso Schokel,[12] tiene los siguientes significados de amor, cariño, amistad, afecto, simpatía, compañerismo pero también afirma que posee cierta inclinación a lo sexual como en Génesis 29.20 y religioso como en el caso Deuteronomio 7.8, pero afirma que en este caso se debe entender como amistad. Del mismo parecer es el Diccionario Vine que dice al respecto:
Una acepción particular de hb'h]a;, ahabah, es cuando hay un apego especial entre amigos: cómo podemos observar en 1 Samuel 1.18 “El alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo”  y en Levítico 19.18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”[13] se refiere a esta misma clase de amor fraternal o entre amigos. Además afirma Vine; que el término sugiere, además, que uno debe procurar relacionarse con su hermano y el prójimo de acuerdo a lo que especifica la legislación que Dios dio a Israel. Este debería ser el estado normal entre los seres humanos.[14]
En base a estas dos afirmaciones refutamos la postura que plantea un “amor especial” léase homosexual entre David y Jonatán.
El punto de vista de los “cristianos” que aceptan la homosexualidad mantienen que Las Escrituras no condenó la homosexualidad en sí misma, y esto a pesar del mandato dado en Levítico 18.22 donde se prohíbe la relación sexual con hombre como con una mujer. Y este acto es abominación para Dios, recordando la repugnancia que producía a la vida religiosa hebrea la existencia de los qodeshím[15], los que sí estaban prohibidos por razones religiosas, ya que practicaban la prostitución para beneficio de los templos de los dioses y diosas cananeos. Las Escrituras consideran pecado toda actividad homosexual y la condenan enérgicamente.
El texto en mención es similar al de Levítico 20,13.
Las Escrituras en el libro de Levítico 18.22 y 20.13 condena la práctica homosexual, dice que es abominación  que un hombre se acueste con otro hombre como si fuera una mujer, lo propio sería que una mujer haga lo mismo con otra mujer como si fuera un hombre en ambos casos se usa la palabra  תּוֹעֵבָה (toebáh) que es definido por Strong[16] como algo repugnante  de índole moral como una asquerosidad. De igual manera el Diccionario Vine[17] afirma que estos actos destruyen la armonía social y familiar.
 La práctica homosexual fue categóricamente prohibida por Dios en las leyes del Antiguo Testamento que regulaban la vida sexual de su pueblo[18]. Se le llama abominación cinco veces en Levítico 18 (vv. 22, 26, 27, 29–30) y una en Levítico 20.13. Era un pecado tan abominable a los ojos de Dios que la pena que se infligía a los que lo practicaban era la lapidación (Levítico 20.13).[19]
Por ello, Las Escrituras dicen que a causa de abominaciones como la homosexualidad, la tierra vomitará a sus moradores (Lev. 18.25). Desde un punto de vista Escritural, el incremento en la conducta homosexual constituye una señal de que la sociedad actual se encuentra en las últimas etapas de su decadencia.
En el nuevo testamento, Jesucristo no menciona nunca la homosexualidad. En cambio el apóstol a los gentiles, Pablo de Tarso[20] es muy explícito, tanto en Romanos 1, 18-22, como en Gálatas 5.19, como en 1 Corintios 6, 9-11 y en 1 Timoteo 1.9–10.
En el libro de Romanos 1.18–32  es mencionado como una de las terribles consecuencias de la rebelión de la humanidad contra el Señorío de Dios. En los versículos 26 al 28, el apóstol Pablo describe este asunto.
 El apóstol Pablo en Gálatas 5.19 menciona varios desordenes sexuales. La inmoralidad sexual (gr. porneia/πορνεία) a menudo se traduce como fornicación. De esta palabra se deriva el término “pornografía”. Porneia se refiere a cualquiera o todas las formas de relaciones sexuales ilícitas que existen. La inmundicia (gr. ἀκαθαρσία,akatharsia) es un término muy amplio que se refiere a suciedad moral, ya sea en pensamientos, palabras o hechos y la Lascivia (gr. ἀσέλγεια/aselgeia), indica un despliegue abierto, desvergonzado e impúdico de estos pecados.[21]
Vine[22], por su parte, expresa que la palabra griega en este contexto significa «inmundicia, impureza o suciedad en el sentido moral». Akatharsía abarca una gran variedad de prácticas sexuales impuras, pero en me limitaré sólo a una: la homosexualidad. Lo hago a causa de la prominencia que tienen en nuestros días entre los creyentes y los líderes cristianos esta práctica sexual impura.

2.- ANALISIS DEL TEXTO BASE
La homosexualidad es un pecado relacionado con la sexualidad humana. Para el apóstol Pablo está al mismo nivel que la idolatría[23], los ladrones, los borrachos, los difamadores, los avaros, los tramposos, los embaucadores, los perjuros y los asesinos.
La homosexualidad es un pecado[24], pero ni de mayor ni menor gravedad que otros muchos pecados que son mencionados en Las Escrituras.
Como en el caso de Ananías y Safira narrada en el libro de los Hechos cap 5, nos enseña que la gravedad del pecado no radica en las consecuencias, sino en contra de quién es cometido. Y por ello la gravedad del pecado consiste no en el grado de tolerancia social hacia el mismo, sino en el hecho de que atenta contra la autoridad soberana de Dios. Tampoco hemos de olvidar que Las Escrituras condena la práctica homosexual pero no la tendencia homosexual, porque como ya se mencionó estos responden a factores psicológicos. Una persona puede sentir atracción hacia seres humanos del mismo sexo, sin embargo, consciente de la inmoralidad de su acto, debe  privarse y abstenerse de la práctica de las mismas y enmendar el mal camino con la ayuda del Señor. Los textos bíblicos relacionados con la homosexualidad parecen claramente indicar esta dirección.  La línea entre tentación sexual y pecado sexual es la misma para ambos, heterosexuales y homosexuales. Es el punto en el que nuestra voluntad consciente se involucra. El pecado comienza con actos internos de lujuria[25]. y creando fantasías sexuales Es crear películas pornográficas en nuestras mentes. Tal y como el Señor Jesús dijo en el Sermón del Monte[26], todo pecado sexual comienza en la mente mucho antes de que llegue al punto de la expresión física. 
Muchos homosexuales manifiestan: “Nunca pedí semejantes sentimientos. No los he escogido,” y probablemente es verdad. Por eso es por lo que es importante darnos cuenta que Las Escrituras de forma específica condena las prácticas homosexuales, pero no sentimientos homosexuales no desarrollados (tentación). Hay una diferencia entre tener sentimientos sexuales y dejarlos crecer y convertirse en lujuria. Cuando Martín Lutero habló acerca de los pensamientos impuros, dijo, “No puedes impedir que los pájaros revoloteen sobre tu cabeza, pero puedes impedir que construyan un nido en tu pelo.”
La homosexualidad como ya se mencionó líneas arriba, no es el pecado imperdonable, para saber cual es basta con leer Las Escrituras.[27]
En el texto de estudio localizado en 1 Corintios 6.9-11 dice:
Versión Reina Valera
9¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,
10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.     11Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.[28]

Versión Nestle Aland 26
9 ]H oujk oi[date o{ti a[dikoi qeou` basileivan ouj klhronomhvsousinÉ mh; plana`sqe: ou[te povrnoi ou[te eijdwlolavtrai ou[te moicoi; ou[te malakoi; ou[te ajrsenokoi`tai
10ou[te klevptai ou[te pleonevktai, ouj mevqusoi, ouj loivdoroi, oujc a{rpage" basileivan qeou` klhronomhvsousin.
11kai; tau`ta tine" h\te: alla; ajpelouvsasqe, alla; H giavsqhte, alla; edikaiwvqhte ejn tw`/ onovmati tou` kurivou  Ihsou` Cristou` kai; en tw`/ pneuvmati tou` qeou` hmw`n. [29]

En el versículo 9 Pablo menciona la homosexualidad (ἀρσενοκοι̂ται) como una de las causas para no entrar en el reino de Dios, pero también menciona en el versículo 11 que eso mismo eran algunos de los corintios.
En este pasaje, Pablo enumera los pecados comunes en el mundo gentil de sus días, que predominaban de un modo especial en Corinto y otros centros del comercio, así como en santuarios y templos religiosos paganos.
Ellicott escribe lo siguiente:
La mención de los pecados sexuales (fornicación, adulterio y dos palabras para referirse a la homosexualidad: los afeminados y los que se echan con varones (malakoi  y ajrsenokoi`tai) en relación con los idólatras, apuntan al hecho de que estaban particularmente asociados con los rituales paganos, lo cual, naturalmente, intensificaba el peligro contra el cual el apóstol advierte a los corintios.[30]
La palabra griega malakoi (malakoi), traducida por afeminado ha inquietado a muchos comentaristas. Todos los hombres afeminados no son homosexuales, como tampoco son lesbianas todas las mujeres con características masculinas[31]. Sin embargo, su uso en este contexto implica alguna forma vulgar de pecado sexual y hasta tal vez entrañaría un pecado no heterosexual. Sin embargo, el significado exacto de la traducción de los términos griegos malakoi y arsenokoitai está disputado.[32]
J. Boswell decía, que es interesante advertir que la versión castellana de la Biblia de Jerusalén utiliza la expresión "los homosexuales", en tanto que la versión francesa de ésta misma habla de "depravados" y "gentes de costumbres infames", respectivamente. Como ha señalado este destacado investigador: "Las diferencias culturales ejercen, al parecer, considerable influencia en la traducción de los pasajes bíblicos que tratan de la moral sexual." Para este autor, esta palabra implica a la persona licenciosa y no necesariamente de inclinación homosexual.[33]
Vine[34] por su parte afirma que el término se utiliza aquí no simplemente para indicar a un varón que practica formas de lascivia, sino de personas en general que son culpables de adicción a los pecados voluptuosos de la carne». F. W. Grosheide asume sin embargo una posición más firme y dice que las palabras afeminados y los que abusan de sí mismos con los hombres designan respectivamente a los homosexuales pasivos y activos[35]
Por su parte, Gordon Fee, escribe en su comentario al respecto[36] que ambas palabras merecen  considerable atención. La evidencia respalda la posición de afeminados malakoi (Malakoi), tal vez se refiera a jóvenes que se vendían a hombres mayores como sus amantes o que adoptaban el papel más pasivo en una relación pederastica, que como ya se mencionó en más de una oportunidad en el presente trabajo esta era la forma más común de homosexualidad en el mundo gre-romano. Afirma luego que esta palabra se refiere más a una conducta  y no simplemente a una actitud o característica. En cuanto a arsenokoitai no hay duda de que se trata de relación sexual.
Kistemaker, en su Comentario sobre este tema, agrega algo muy importante, con respecto a los malakoi, afirma que estos, hombre y niños,  consentían de alguna forma, el ser abusados sexualmente, puesto que la palabra connota pasividad y sumisión, mientras que arsenokoitai señala a hombres que practican la homosexualidad, son agentes activos en búsqueda[37]
Jamiesson-Fauset-Brown, mencionan con relación a los afeminados que estos se contaminan a sí mismo entregándose a sus deseos carnales, lo que denotaría un deseo de ir contra su propia naturaleza[38].

¿HAY SOLUCIÓN A LA HOMOSEXUALIDAD?

Sí la hay, el apóstol Pablo comienza 1 Cor. 6.11 Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. 11Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.

11 kai; tau`ta tine" h\te: ajlla; ajpelouvsasqe, ajlla; hgiavsqhte, ajlla; ejdikaiwvqhte ejn tw`/ ojnovmati tou` kurivou  jIhsou` Cristou` kai; ejn tw`/ pneuvmati tou` qeou` hmw`n. [39]
 El pronombre neutro plural tau`ta (tauta) es despectivo, su uso es para indicar a las personas, no cosas: Esta abominación” erais algunos de vosotros.
Primeramente, el apóstol expresa: «Ya habéis sido lavados». Y Matthew Henry interpreta este lavamiento como refiriéndose a la sangre de Cristo y al lavamiento de la regeneración, (el cual) puede quitar toda culpa e inmundicia.[40] 
Para Kistemaker[41], cuando el apóstol Pablo visitó Corinto por primera vez, llevó el evangelio de salvación a algunos que habían vivido en pecados sexuales y morales. Estaban inmundos por su forma de vida pecaminosa, pero por la predicación del evangelio recibieron el don de la salvación y ahora están limpios. En el griego, el apóstol Pablo utiliza la conjunción adversativa intensiva alla;  delante de cada uno de los tres verbos. De esta forma comunica que se ha producido un tremendo cambio espiritual. Pero Fuisteis  lavados, apelouvsasqe la limpieza es total y completa. Este verbo es utilizado dos veces en el Nuevo Testamento, la otra mención es en Hechos 22.16. .Aunque el lavamiento de estos pecados se conecta con el bautismo, aquí Pablo se abstiene de usar el verbo bautizar, porque desea hacer hincapié en los efectos del bautismo. Pablo subraya la acción por la que uno es limpiado del pecado. El apóstol expresa que su santificación hgiavsqhte y justificación edikaiwvqhte la recibieron en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de Dios[42]. El uso de El nombre en los tiempos bíblicos era mucho más complejo que en el mundo occidental moderno. El nombre nos sugiere todo aquello que va implícito en el carácter del Señor, mientras que el título completo, el Señor Jesús, destaca la dignidad de aquel a quien servimos. A esto va unido el Espíritu de nuestro Dios, quien nos es dado como un poder manifiesto en la vida cristiana, que no es humano, sino divino. Esta última parte debe conectarse con cada uno de los verbos precedentes.
Es resaltante lo que expresa Gordon Fee[43] y en lo cual estamos de acuerdo cuando afirma que la intención del apóstol Pablo de mencionarles a los Corintios  que deben ser y comportarse de modo diferente a los injustos, porque Dios en su misericordia ya ha quitado la mancha de sus antiguos pecados, ya han comenzado la obra de la transformación ética y ya les ha dado el perdón y la relación correcta con él.
Aun sin minimizar el increíble poder esclavizante de la homosexualidad y de las fantasías homosexuales, queremos afirmar enfáticamente que el poder de Dios está disponible para todos los homosexuales practicantes y aquellos que se ven asediados por este tipo de lascivia. El Dios que convirtió en nuevas criaturas a los homosexuales del tiempo de Pablo todavía sigue regenerando en nuestros días (2 Corintios 5.17).
Por tanto, afirmamos que la homosexualidad es un estilo de vida que puede ser abandonado y perdonado. Las personas se condenan por su negativa a aceptar a Cristo como Señor y Salvador. Si un homosexual acepta al Señor y se convierte de su estilo de vida, es totalmente perdonado y reconciliado con el Dios.
Aunque la iglesia cristiana se emociona con el testimonio de adúlteros, ladrones, adictos a las drogas e incluso asesinos que se convierten a Cristo, cuando un homosexual sale a la luz a menudo la reacción no es la misma. Quiera Dios que aprendamos a amar a los homosexuales con el amor de Jesús: un amor comprensivo y compasivo dirigido a pecadores como todos nosotros.
Hay que mencionar que no todos los que han estado o están mezclados en la homosexualidad son necesariamente homosexuales. El Dr. John White destaca esto en su franca confesión acerca de sus propias experiencias homosexuales cuando era niño. La fijación homosexual que resultó de ellas le acompañó durante años; sin embargo, jamás fue homosexual, como tampoco lo son muchas personas que participan en esa clase de actividades durante la niñez o juventud.
Por desgracia, los instintos homosexuales se cuentan entre aquellos peor comprendidos y tolerados por la iglesia.





[1] El Dr. Bahnsen es Profesor residente en el Centro para Estudios Cristianos del Sur de California. Tiene una Maestría en Divinidad y una Maestría en Teología (ética social) del Seminario Teológico Westminster, y un Doctorado en Filosofía de la Universidad del Sur de California. Ha enseñado en los Seminarios Teológicos Reformado y de Ashland y es el autor de cinco libros, incluyendo La Homosexualidad: Una Visión Bíblica (Grand Rapids: Baker Book House, 1978). Esta conferencia fue presentada en un simposio patrocinado por la Escuela de Leyes Simon Greenleaf (Anaheim, CA) el 30 de Marzo de 1991, y en forma ligeramente actualizada en la Iglesia Presbiteriana Libre en Glasgow, Escocia, el 7 de Octubre de 1993.
[2] Winters en SdV  p 9
[3] La palabra utilizada en el v 5 para conocer es yada˓ יָדַע, la cual no implica en sí misma relación sexual, esto se desprende del v 8
[4] La palabra es  קְדֵשָׁה [qadesh] que literalmente es prostituto en cultos paganos y su correspondiente femenino קָדֵשׁ
[5] El término utilizado es ρσενοκοίτες arsenokoites  que, también aparece en 1 Co 6.9:  1Ti 1.10: refiriéndose a los que practican la homosexualidad.
[6] temor a los homosexuales
[7] Proverbios 1.7
[8] Opinión del autor del presente trabajo
[9] 1Samuel 31.1
[10] Reina-Valera 1995 
[11]  Biblia Hebraica Stuttgartensia  1990
[12] Luis Alonso Schokel D B H-E
[13] cf. Lv 19.34; Dt 10.19
[14]Vine, W.E., VD E PA T y N T
[15]Prostitutos sagrados o prostitutos de templo
[16]Strong, J.. NCS E
[17]Vine, op cit
[18] Levítico 18.22; 20.13; Deuteronomio 23.18
[19] Kaiser, HEAT p. 118.
[20]  Gálatas 1.1
[21] Walvoord, J. F., & Zuck, R. B.
[22] Vine op cit
[23] En su forma más amplia, idolatría es cualquier cosa que desplaza a Dios del lugar central en nuestras vidas) (en su forma más amplia, idolatría es cualquier cosa que desplaza a Dios del lugar central en nuestras vidas.
[24] Son muchos los términos en Las Escrituras que describen al pecado, en una definición es erra al blanco, maldad, rebelión, iniquidad, extraviarse, perversidad, andar errante, impiedad, crimen, andar fuera d ela ley, trasgresión, ignorancia y ofensa.
[25] Lujuria es ser indulgente con tus deseos sexuales, eligiendo de forma deliberada alimentar la atracción sexual.  Las fantasías sexuales son actos conscientes de la imaginación.
[26] Mateo 5.28
[27] Mt.12.31;Mc 3.29;Lc12.10
[28]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio.
[29]Nestlé 26 The Greek New Testament, 1983.
[30] Ellicott Ch., UCBLI  7:304.
[31] Leer la definición de pseudo homosexual en el presente trabajo
[32] Historia de las traducciones de estos términos en inglés
[33]  Doctor John Boswell, de la Universidad de Yale, citado por el sacerdote jesuita John J. McNeill, en su obra La Iglesia ante la Homosexualidad, Ediciones Grijalbo, 1979, página 82.Comentarios Sobre los Textos Referidos a la Homosexualidad en las Cartas Paulinas
[34] Vine Op. Cit  2:19.
[35]  Grosheide  P.E.C pp. 140.
[36] Fee, G 1 EalC p 271-282
[37] Kistemaker S. Ca NT  PC  .
[38]  Jamiesson-Fauset-Brown CEEdlB T.II
[39]Nestle 26,  op.cit
[40] Henry, 1 Cor. 6.8-11
[41] Kistemaker S Op. Cit.
[42] Los tres verbos se encuentra en modo indicativo, tiempo aoristo, segunda persona del plural, lo cual denota una sola acción instantánea
[43]  Fee op. cit

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