Índice
1. ARGUMENTOS A FAVOR Y EN CONTRA DEL ABORTO
a) Argumentos a favor
b) Argumentos en contra
2. EL VIENTRE MATERNO: DE CUNA NATURAL A CORREDOR DE LA
MUERTE
Introducción
1. LA REALIDAD BIOLÓGICA 19
1.1. El comienzo de la vida humana 19
1.2. La vida humana es concreta, es un continuo 22
2. ETAPAS SIGNIFICATIVAS EN EL DESARROLLO INTRAUTERINO 22
2.1. No al término preembrión 22
2.2. Etapas del desarrollo intrauterino 23
2.3. ¿Es problema la gemelación? 24
3. DESARROLLO EXTRAUTERINO 25
4. ¿QUÉ ES EL ABORTO? 26
4.1. Aborto espontáneo y procurado 26
4.2. Métodos habituales en la práctica del aborto 26
El aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso?
8
3. ¿A PARTIR DE CUÁNDO SOMOS SERES HUMANOS? 37
1. ¿A partir de cuándo somos humanos? 37
2. La dignidad del ser humano 40
3 ¿A partir de cuándo somos protegidos por la legislación? 43
4 La Biblia, la Iglesia Católica y la vida humana 48
4. LA CARA OCULTA DEL ABORTO 53
Píldora anticonceptiva 54
Dispositivo intrauterino (DIU) 58
La píldora abortiva 59
5. ¿SON TODOS LOS HOMBRES PERSONAS? 63
6. CONSECUENCIAS PSICOPATOLÓGICAS DEL ABORTO EN LA MUJER 73
7. SECUELAS FÍSICAS DEL ABORTO 78
8. UN MENSAJE QUE ESTÁ EN LA VIDA Y ES LA VIDA 85
9. AUTOBIOGRAFÍA DEL “REY DEL ABORTO” 88
10. LA MÁS GRAVE AMENAZA 93
11. EFECTOS PSICOLÓGICOS DE REALIZAR UN ABORTO 96
12. LOS GINECÓLOGOS CONTRA EL ABORTO 105
13. EN DEFENSA DE LA VIDA DEL NO NACIDO 107
14. MUJERES ANTE EL ABORTO 110
15. ESTAMOS MAL Y VAMOS A PEOR; LUEGO HAY QUE SER
OPTIMISTAS 117
16. CONTRA EL ABORTO, A FAVOR DE LA MUJER 119
17. CITAS DE DIVERSOS CIENTÍFICOS SOBRE EL ABORTO 123
El aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso?
Autores
Alonso Gutiérrez, Carlos
Javier Doctor en Filosofía (Universidad de Navarra) y Licenciado en Filología(Universidad
de León). Profesor titular de Filosofía.
Aznar Lucea, Justo Doctor
en Medicina, Médico especialista en Hematología y Biopatología clínica, Jefe
del Departamento de Biopatología clínica y Coordinador de la Universidad de Investigación
Bioquímica del Hospital La Fe de Valencia.
Botella Llusiá, José Catedrático
de Obstetricia y Ginecología y Presidente de la Real Academia de Medicina
Fernández Espinosa de los
Monteros, Óscar Abogado y experto en cuestiones de Bioética
Gómez Lavín, Carmen Psiquiatra
y miembro activo del movimiento Provida.
Lejeune, Jerôme Catedrático
de Genética Fundamental en la Universidad de la Sorbona. Doctor en Medicina y
en Ciencias por la Universidad de la Sorbona. Fundador de la Patología
Cromosómica Humana (Premio Kennedy,
1962 por el descubrimiento de la Trisomía causa del mongolismo). Fundador de la
Citogenética clínica.
Marías, Julián Catedrático
de Filosofía. Miembro de la Real Academia Española.
Mayor Zaragoza, Federico Catedrático
de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid, Director del Instituto de
Ciencias de Hombre, Presidente científico del Centro de Biología Molecular del
CSIC.
Nathanson, Bernard Médico
del Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología. Fundador de la National Reproductive and Abortion Rights Action League.
Pérez Adán, José Catedrático
de Sociología en la Universidad de Valencia, Presidente de la Fundación
Interamericana Ciencia y Vida, de la Sociedad Española de Socioeconomía y
también del Instituto Valenciano de Fertilidad (IVAF).
Poveda, Jesús Psiquiatra y
profesor de Psicología médica.
Spaemann, Robert Catedrático
emérito de Filosofía en la Universidad de Munich. Doctor honoris causa por las
Universidades de Friburgo (Suiza), Santiago de Chile, Universidad Católica de América
y Universidad de Navarra.
Tomás y Garrido, Gloria
María Profesora de Bioética en la Unidad Central de Ética y Bioética de la Universidad
Católica de Murcia.
1. Argumentos a favor y en contra del aborto
Carlos Javier Alonso
La medicina entiende por aborto –del latín abortus
Hechas estas precisiones terminológicas, podemos distinguir varios tipos
de aborto: El aborto puede ser espontáneo o provocado. El espontáneo se produce
o bien porque surge la muerte intrauterinamente o bien porque causas diversas
motivan la expulsión del nuevo ser al exterior, donde fallece dada su falta de
capacidad para vivir fuera del vientre de su madre. Si el aborto es provocado,
se realiza o bien eliminando al feto en el seno materno o bien forzando artificialmente
su expulsión para que muera en el exterior. Éste, a su vez, puede ser:
1. Directo: es el que busca la muerte del feto como fin en sí misma
(para deshacerse de él por el motivo que sea), o como medio para conseguir otra
cosa (evitar riesgos a la madre, no perder un empleo, o la buena fama, etc.).
2. Indirecto: es el que se causa El
aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso?
inevitablemente, sin quererlo, como efecto secundario de una finalidad buena.
La diferencia entre el aborto directo como medio y el indirecto está en que en
el primero sí se quiere la muerte del feto (aunque sea para conseguir otra
finalidad), mientras que en el indirecto, en ningún momento se quiere abortar,
sino que ello deriva de otro acto sí querido.
a) Argumentos a favor
Las razones que se dan para considerar el aborto como un derecho humano
son:
1. Un feto no es un ser humano, mientras que la mujer embarazada sí lo
es; por lo tanto, el feto no tiene ningún derecho y la embarazada sí los tiene.
2. El feto no es más que una parte del cuerpo de la madre, y toda persona
puede hacer lo que quiera con su cuerpo; por lo tanto, abortar o no, es una
decisión que ha de tomar exclusivamente la mujer embarazada, como operarse de
apendicitis o no hacerlo es una cuestión a decidir por el enfermo y por nadie
más.
3. El feto no es un ser humano hasta que sea viable, es decir, hasta que
sea capaz de subsistir fuera del vientre materno, puesto que depende de su
madre para existir.
4. Como hasta el decimocuarto día posterior a la fecundación existe la
posibilidad de que de un óvulo fecundado salgan no uno, sino dos seres humanos
(gemelos monocigóticos), mientras sea posible tal división no existe un ser
humano individualizado.
5. Aunque el fruto de la fecundación sea una vida humana, ésta no llegue
a constituir un ser humano individual hasta un momento posterior.
6. También se aduce, desde el punto de vista de la Filosofía, que un
hombre es un animal racional y libre, y quien no tenga estas características no
es un hombre. Por lo tanto, un feto no es un hombre hecho y derecho, ya que ni
es aún racional, ni es libre en sus decisiones.
7. Como existen dudas sobre el comienzo de la vida del ser El aborto:
¿derecho de la mujer o genocidio silencioso? humano, éstas podrían justificar
su supresión.
8. En el caso de que el embarazo pueda dañar la salud física, psíquica o
moral de la embarazada, el feto es un agresor; luego abortar no es sino un
“homicidio en defensa propia”. Por lo tanto, el llamado “aborto terapéutico” y
el “aborto ético” (por violación) son la solución
más honesta.
9. Si el feto tiene graves malformaciones, su vida será desgraciada e
infeliz, luego más vale que no nazca, a que toda su existencia esté marcada por
el sufrimiento. El “aborto eugenésico” es un
bien para el feto, pues le evita la desdicha.
10. Del mismo modo, si sus padres no lo desean (aunque sea un niño
normal) será un infeliz toda su vida, pues el sentirse querido es fundamental
en el desarrollo afectivo de todo ser humano, por lo que más vale no nacer que
ser un hijo no deseado.
b) Argumentos en contra
1. ¿Un feto no es un ser humano? En el fondo del tema ésta es la cuestión
más importante para considerar el aborto como un derecho o como un crimen. Si
el feto es un ser humano, será sujeto de derechos y, por lo tanto, matarle (o
“interrumpir el embarazo” que es lo mismo) es un homicidio inmoral, tanto si es
directo como si es indirecto, Mientras que si no puede considerarse como un ser
humano, entonces no tiene “Derechos Humanos” y abortar no es asesinar a nadie,
sino simplemente extirparse un miembro.La vida del nuevo ser humano comienza
(V. Vida humana, comienzo de la) con la fusión de los pronúcleos masculino y femenino,
es decir, con la fecundación del óvulo. El óvulo fecundado tiene ya toda la
dotación cromosómica necesaria, es
decir, total capacidad para alcanzar su pleno desarrollo. Se puede decir que en
ese momento el óvulo fecundado no es una posibilidad de vida humana, sino una
vida humana llena de posibilidades. Él mismo dirige su propio desarrollo. Es un
ser independiente y autónomo, que únicamente necesita ser alimentado y el
ambiente adecuado que la madre le presta.
El zigoto (óvulo fecundado o huevo) se considera el primer eslabón de la
cadena biológica en cualquier individuo humano, porque antes de él, un óvulo o
un espermatozoide por separado no tienen sino la mitad del código genético que
ha de tener en sus células cualquier individuo para constituirse como un ser
vivo; y aunque ambos “gametos”están vivos, no son seres vivos, sino tan sólo
partes de un ser vivo (la mujer o el hombre del que proceden). Sin embargo, un
zigoto ya no
tiene la mitad del código genético, sino que lo tiene completo y,
además, distinto al de sus progenitores. Ese zigoto que se forma en cuanto se unen
un gameto masculino con uno femenino, ya es un individuo con vida propia, pues
en su código genético están todas las instrucciones
necesarias para que crezcan, se formen y perfeccionen sus órganos con suma
precisión en un proceso que durará más de veinte años, siendo su nacimiento tan
sólo una de sus etapas. El zigoto comienza a funcionar por sí mismo (aunque
dentro de un medio que le sirve de protección y nutrición que es el vientre de
su madre, y luego será el aire, el agua, etc.) y a los pocos días se habrá
implantado en el útero materno produciendo él mismo una hormona para evitar el
rechazo por parte de la madre.
Aunque no lo veamos a simple vista en sus primeros estadios, el feto no es
un órgano de la madre, sino un individuo vivo, lleno de tal vitalidad que de un
día a otro, miles de sus células nacen, se especializan y hacen posible la
etapa siguiente... Por eso, desde el punto de vista biológico, un niño ya
nacido no se diferencia en nada esencial de un feto, ya que ambos son seres
humanos en una concreta fase de su desarrollo.
2. Aunque el feto dependa de su madre para vivir y desarrollarse, no es
un miembro de ella, sino que todas y cada una de sus células llevan un código
genético propio que no es ni el del su madre ni el de su padre.
Tiene huellas dactilares, su
propio tipo de sangre, su sexo, etc., por lo que el feto es un ser humano
distinto de su madre, y abortar no equivale a operarse del apéndice (que sí es
tan sólo una parte de la madre), sino que es matar a un ser que ya tiene vida
propia aunque aún no haya
nacido. Pues “nacer” no significa empezar a vivir, sino seguir viviendo
de otra manera.
El hecho de que en una determinada fase de su vida el hijo necesite el
ambiente del vientre materno para subsistir no implica que sea una parte de la madre. Desde la
fecundación tiene ya su propio patrimonio genético distinto del de la madre y
su propio sistema inmunológico diferente también del de la madre, con quien
mantiene una relación similar a la del astronauta con su nave: si saliese de
ella moriría, pero no por estar dentro forma parte de la nave. Por otra parte, lo
que se llama viabilidad (es decir, la probabilidad de que el hijo siga viviendo
en el exterior tras un embarazo cesado prematuramente) es mayor a medida que la
gravidez está más avanzada, pero es muy difícil determinarla en el tiempo, pues
el que el hijo pueda seguir viviendo depende en gran parte de factores
externos: tipo de parto, atenciones médicas que reciba el niño, abundancia o
escasez de medios y estado de la técnica en el lugar en que ocurre el
nacimiento, etc. Además, a medida que avanzan los conocimientos de la ciencia
va disminuyendo la edad del embarazo en que se puede considerar viable un feto.
Por eso la adquisición de la viabilidad, como el aprender a andar o a hablar, o
el llegar al uso de la razón, son cosas que le pasan a un ser humano, pero en
modo alguno momentos en que éste se convierte en humano. No tiene sentido hacer
depender la condición humana del desarrollo tecnológico.
3. La capacidad de subsistir fuera del seno materno ha de ser forzosamente
ajena a la determinación del inicio de la vida humana, porque un recién nacido
es también absolutamente incapaz de subsistir por sí mismo sin recibir los
oportunos cuidados. El nacimiento determina un cambio en el modo de recibir el
oxígeno y un cambio en el modo de alimentarse, pero el resto del desarrollo
continúa el curso que ya se inició en el comienzo de la vida intrauterina. En
otras palabras, si un feto no es aún un ser humano, un niño recién nacido
tampoco lo es, pues ambos dependen directamente de su madre y no se distinguen
en nada esencial, pues un feto de un día antes de nacer y un niño recién nacido
son prácticamente idénticos. Si el feto no tiene derechos, el niño tampoco,
luego si el aborto es un derecho, el infanticidio también debería serlo.
4. El que puedan llegar a existir dos seres humanos a partir de un mismo
óvulo fecundado no significa que antes de la división no haya ninguno, sino más
bien que donde había uno por un proceso todavía no bien conocido llega a haber
más de uno. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo individualidad que
indivisibilidad. El que en una determinada época de su evolución biológica un
ser vivo pueda ser divisible no invalida su carácter de individuo único en los
momentos anteriores. El ser humano, hasta aproximadamente el día 12-14 de su evolución
es individual, pero divisible, y a partir de la nidación es ya único e
indivisible.
5. Sobre este argumento hay que subrayar que en la realidad no existen
más que seres humanos individuales. El concepto de vida humana es una
abstracción que no existe más que encarnada en seres individuales de la especie
humana. La vida humana, en general, es una idea abstracta; una vida humana
concreta no es, no puede ser en realidad otra cosa que un ser humano.
6. Pero, en ese caso, tampoco sería humano un niño, ni un subnormal, ni
un esclavo, ni un preso, ni un drogadicto... todos estos ejemplos son casos de
“hombres” que no se comportan como tales
porque existe alguna causa externa a su propia naturaleza que se lo impide
(como la reja o las esposas en el caso del esclavo o el preso, una malformación
genética en el caso del subnormal, una sustancia química en el del drogadicto,
o una insuficiente madurez en el del niño y el feto).
Pero así como una bellota no es una encina, y una piedra tampoco lo es; sin
embargo, la bellota puede llegar a serlo si no hay algo que se lo impida (pues
tiene la naturaleza de encina) mientras que la piedra nunca podrá serlo. Por
eso, Aristóteles introdujo los conceptos de “ser en acto” y “ser en potencia”
(que es el ser que no es en acto, pero podrá serlo si no existe algo que se lo
impida). Siendo esto así, una bellota no es una encina “en acto”, pero sí lo es
“en potencia”, pues participa de la naturaleza de la encina, mientras que una
piedra no lo es ni en acto ni en potencia. Y del mismo modo, un niño o un feto
no son aún seres humanos en acto (porque aún no son conscientes y libres) pero
sí lo son en potencia, ya que participan plenamente de la naturaleza humana.
Dicho esto, sólo caben dos
posturas coherentes: La primera afirma que únicamente tienen derechos los seres
que son lo que son en acto; por lo tanto, sólo tienen derechos humanos los que
son humanos en acto, con lo que ni los niños, ni los subnormales, ni los
drogadictos, ni los presos, etc., tienen propiamente derechos humanos (Esta
postura se puso en práctica en Esparta, en la Antigua Roma, en la Alemania de
los nazis, etc., con toda su radicalidad). En la actualidad, algunos pensadores
como Peter Singer (Ética práctica, 1979) llegan a afirmar que el aborto
no es inmoral y, por tanto, el infanticidio tampoco lo es, puesto que entre
un feto y un niño no hay ninguna diferencia esencial.Mientras que la otra
postura es la que afirma que también los seres humanos en potencia tienen
derechos humanos, comenzando por el de la vida, por lo que es injusto e inmoral
quitársela a cualquiera de los anteriormente dichos. Lo incoherente es afirmar que un subnormal,
un niño, o un anciano agonizante tienen derechos humanos, mientras que un feto
(por el único motivo de no haber salido aún del útero materno) no tiene ninguno.
El problema que tienen los defensores de la primera postura estriba en
establecer una barrera concreta y precisa que separe sin dejar lugar a dudas a
los seres humanos en acto. Es decir, ¿a qué edad exacta un niño (hombre en
potencia) pasa a ser hombre en acto y, por tanto, sujeto de derechos?, y ¿a qué
edad un anciano (humano en acto) pierde su condición de tal y por tanto sus
derechos por dejar de ser consciente y libre? La cuestión en el plano moral es
de enorme importancia, pues poner el listón en uno u otro momento por pura
arbitrariedad o por motivos económicos o políticos es simplemente inmoral e
injusto.
7. En el supuesto de que alguien tenga dudas acerca de si en un instante
concreto ya comienza a existir un nuevo ser humano o todavía no existe, debe
abstenerse de interrumpir su normal desarrollo o de darle tratos indignos del
hombre, pues ante esta duda debe prevalecer la posibilidad de que sí estamos
ante un ser humano; al igual que, en caso de duda sobre si un hombre está ya
muerto o todavía no, se exige que se le respete como ser humano vivo hasta que
haya certeza de su muerte.
Hasta tal punto la sociedad valora la protección de la vida humana, que para
extirpar un órgano con destino a un trasplante no basta con la probabilidad de
que el donante haya fallecido, sino que se exigen rigurosos criterios
científicos para diagnosticar su muerte. Que esto es así se puede apreciar muy
vivamente en los casos dramáticos de hundimiento de edificios o de mineros
aplastados en un derrumbamiento: los trabajos de desescombro y de rescate
prosiguen mientras no haya completa certeza de que no queda nadie vivo, y jamás
se suspenden sólo porque se suponga meramente probable que hayan muerto todos.
8. Sin embargo, no parece que pueda considerarse el feto como un agresor
de la vida de su madre, pues, al ser llamado a la vida sin permiso, es un ser
humano totalmente inocente: por lo tanto, en caso de violación, habrá que
castigar al culpable (el violador, la sociedad, etc.) pero nunca al feto, que
es inocente. Y en caso de peligro para la vida de la madre, siempre cabe la
posibilidad de anticipar el parto e intentar salvarle la vida a ambos, madre e
hijo.
9. Si matando a un feto que va a ser subnormal o con alguna malformación
se le hace un beneficio, ¿por qué no comenzamos matando a todos los deficientes
y personas con taras físicas o mentales?,¿no es más seguro dejarle nacer de
modo natural y después, cuando no haya ninguna duda de su deficiencia, quitarle
la vida de un modo más dulce que mediante la carnicería del aborto, evitando
riesgos también para la embarazada?
10. Igualmente, si vamos a matar a un inocente porque sus padres (que lo
han traído a este mundo) no lo desean, para evitar que sea infeliz, ¿no
deberíamos comenzar primero matando a todos los hombres que de hecho no son
felices (alcohólicos, drogadictos, presos, marginados, etc.) y sólo después a
los que “sospechamos” que no van a serlo? Además, ¿quién es el culpable de ser
un hijo no deseado, el feto o sus progenitores? ¿y es justo asesinar a alguien
porque no deseamos que viva? ¿quién puede asegurar que a partir de los 20 años,
no va a merecerle la pena vivir los 40 ó 60 que aún le quedan de vida, aunque
su infancia haya sido desgraciada? ¿no es más justo dejarle nacer y que se suicide
él si lo cree conveniente? Como la cantidad de factores, motivos, medios,
circunstancias, etc., que intervienen en el aborto provocado es tan compleja,
la mejor manera de aclarar su moralidad es analizando por separado cada factor
para evitar el confusionismo (a veces buscando para no ver lo que sospechamos
que no nos va a gustar...)

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