viernes, 26 de noviembre de 2010

Iglesia Presbiteriana Monte Sión

Iglesia Presbiteriana Monte Sión

Evangelizando Las Flores

CÓMO PASAR UN DÍA EN ORACIÓN

Aprovéchese del más grande privilegio de este lado del cielo. Jesucristo murió para hacer posible esta comunión y comunicación con el Padre.

    Billy Graham


 

La oración es una cosa poderosa, pues Dios se ha aferrado a ello.

    Martín Lutero


 

Conocer a Dios no se logra a la carrera. Él no otorga sus dones en un casual y apresurado ir y venir. Estar mucho más con Dios es el secreto de conocerlo y de la influencia con él.

    E. M. Bounds


 

CÓMO PASAR UN DÍA EN ORACIÓN

    Por Lorne C. Sanny


 

"Nunca pensé que un día pudiera hacer tal diferencia," me dijo un amigo. "Parece que mi relación con todos mejoró."


 

"¿Porqué no hacerlo más frecuentemente?"


 

Comentarios así vienen de aquellos que apartan un Día personal de oración.


 

Con tantas actividades—las importantes—reclamando nuestro tiempo, la oración verdadera se considera más un lujo que una necesidad. ¡Cuanto más lo es el pasar un día en oración!


 

La Biblia nos da tres guías de tiempo para la oración personal. Está el mandato de "orar sin cesar"—el espíritu de oración. Mantenerse en armonía con Dios para que podamos levantar nuestros corazones en búsqueda o alabanza, en cualquier momento del día.


 

También está la práctica de un tiempo de quietud o de contemplación matutina—vista en la vida de David (Salmo 5:3), de Daniel (6:10) y del Señor Jesús (Marcos 1:35). Este momento diario que se especifica por la meditación en la Palabra de Dios y la oración es indispensable para el crecimiento de un cristiano sano.


 

Después, hay ejemplos en la Escritura sobre tiempos extendidos que se dan para orar a solas. Jesús pasó noches enteras orando. Nehemías oró "algunos días" para escuchar de los problemas de Jerusalén. Moisés pasó 40 días y 40 noches a solas con Dios tres veces.


 

Aprendiendo de Dios


 

Creo que fue en estos momentos especiales de oración que Dios hizo conocer sus caminos y sus planes a Moisés (Salmo 103:7). El le permitió a Moisés mirar a través de una grieta en el muro y ganar enseñanzas especiales, mientras los israelitas promedio solamente vieron los hechos de Dios conforme se desarrollaban día a día.


 

Una vez le comenté a Dawson Trotman, fundador de Los Navegantes, "Me impresionas como alguien que siente que es un hombre de destino, uno destinado a ser usado por Dios."


 

"No creo que así sea," contestó, "pero sé esto. Dios me ha dado algunas promesas que yo sé que cumplirá." Durante años anteriores, Daws pasaba incontables tiempos largos a solas con Dios, y creció la obra de los Navegantes por ello—no por métodos o principios, sino por las promesas de la Palabra dadas a él.


 

En mi propia vida, uno de lo factores más refrescantes y estabilizadores, así como los medios para una nueva dirección y confirmación de la voluntad de Dios, ha sido estos tiempos extendidos de oración—en el parque del vecindario de Seattle, sobre un monte detrás de la sede de los Navegantes en el sur de California, o afuera en el Jardín de los Dioses, aquí en Colorado Springs.


 

Estos tiempos especiales de oración llegan a ser puntos de anclaje en nuestra vida, tiempos cuando usted "pone un palo" como marca y continúa desde ahí. Su tiempo de quietud diario es más efectivo conforme ore dentro de la realidad del "día a día", algunas de las cosas que el Señor hable a su corazón en tiempos largos de oración. De hecho, el tiempo de quietud es el fundamento para "orar sin cesar," pasando el día en comunión con Dios.


 

Tal vez, usted no ha pasado un tiempo largo en oración porque no ha reconocido la necesidad de ello. O tal vez, no está seguro de lo que haría con un día entero en sus manos, sólo para orar.


 

¿Para qué un día de oración?


 

¿Para qué sacar este tiempo de una vida ocupada? ¿De qué sirve?

1. Para una comunión extendida con Dios—más allá de sus devocionales matutinos. Simplemente estar con Dios y pensar en él. Dios nos ha llamado a la comunión de su Hijo Jesucristo (1 Corintios 1:9). Como muchas relaciones personales, esta comunión se nutre por el tiempo que se pasa juntos. En especial, Dios toma nota de los tiempos cuando su pueblo habla de él y piensa en su Nombre (Malaquías 3:16).


 

2. Para una perspectiva renovada. Como volar sobre el campo de batalla en un avión de reconocimiento, un día de oración provee la oportunidad para pensar en el mundo, desde el punto de vista de Dios. Especialmente, necesitamos esta perspectiva cuando se pasa por una dificultad, para afilar nuestra visión de lo invisible y permitir que las cosas urgentes y tangibles se acomoden en el lugar apropiado. Nuestras defensas espirituales se fortalecen mientras "no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible . . . que . . . es eterno." (2 Corintios 4:17, 18).


 

3. Para recobrar el tiempo de intercesión. Hay amigos y familiares no cristianos para traer al Señor, los misioneros en distintos campos, nuestros pastores, vecinos y conocidos cristianos, nuestros líderes gobernantes—para nombrar unos pocos. Influenciar a la gente y cambiar los eventos mediante la oración es bien conocido entre los cristianos pero muy poco practicado. Y conforme los tiempos se ponen más serios alrededor nuestro, necesitamos reconsiderar el valor de la oración personal, tanto para realizar cosas, como para evitar los tiempos difíciles.


 

4. Para considerar en oración nuestras vidas delante del Señor—inventario y evaluación personal. Especialmente, usted querrá tomar un día de oración cuando enfrenta decisiones importantes, así como periódicamente. En tal día, usted puede evaluar donde está en relación a sus metas, y obtener dirección del Señor mediante su Palabra. Las promesas están ahí para usted y para mí, justo como lo estuvieron para Hudson Taylor, Jorge Mueller o Dawson Trotman. Y es en los tiempos a solas con Dios que Él da una seguridad interna de sus promesas para usted.


 

5. Para una preparación adecuada. Nehemías, después de pasar "algunos días" buscando al Señor en oración, fue llamado delante del rey. "Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey . . ." —y él bosquejó su plan (Nehemías 2:4, 5). Después, en el versículo 12 él dice, "me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén . . ." ¿Cuándo puso Dios este plan en su corazón? Creo que fue cuando ayunó, oró y esperó en Dios. Entonces, cuando vino el día, él estaba listo.


 

Escuché a un muchacho pedirle a un piloto si no había que pensar rápido para aterrizar su avión cuando algo estaba mal. El piloto dijo que no, todo el tiempo usted sabe donde lo aterrizaría si algo estuviera mal. Uno lo piensa de antemano.


 

Así que en nuestra vida cristiana, si Dios nos ha dado algunos planes y propósitos en esos tiempos a solas, estaremos listos para entrar a ello correctamente, cuando aparezca la oportunidad. No tendremos que decir "No estoy preparado." La razón de porqué muchos cristianos están como muertos a las oportunidades no es porque no están mentalmente alertas, sino que no están simplemente preparados de corazón. La preparación se realiza cuando estamos a solas con Dios.


 

Orar sobre la base de la Palabra de Dios


 

Daniel dijo (9:2-4) "En el año primero del reinado (de Darío), yo Daniel miré atentamente en los libros... que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión . . ."


 

Él entendió por los libros lo que iba a venir. ¿Cuáles libros? Las Escrituras que tenía disponibles en aquellos días. Y como resultado de ser expuesto a la Palabra de Dios, oró. Se ha dicho que Dios propone, y por tanto él promete. Y podemos agregar, "Por tanto yo oro las promesas, para que los propósitos de Dios puedan ser realidad." Dios propuso hacer algo, y lo prometió, por tanto Daniel oró. Ésta fue su parte en completar el circuito, como un circuito eléctrico, para que el poder pudiera fluir.


 

Su día a solas con el Señor no es un asunto de sentarse en una roca como aquella estatua El Pensador y tomar cualquier pensamiento que venga a su mente. Eso no es seguro. Debería ser un día para exponerse a la Palabra de Dios, y entonces su Palabra le guía a la oración. Terminará el día peor de lo que empezó si todo lo que hace es quedarse en la introspección, pensando en sí mismo y en sus propios problemas. No es su propia estimación lo que cuenta, de todas maneras. Es la estimación de Dios. Y él le revelará su estimación hacia usted, por el Espíritu Santo, mediante su Palabra, la Biblia abierta. Y entonces, la Palabra lleva a la oración.


 

Cómo hacerlo


 

¿Cómo hacerlo? Al haber escogido un día o porción de un día para la oración, aliste un almuerzo y embárquese. Encuentre un lugar donde pueda estar a solas, libre de distracciones. Puede ser un bosque o parque cerca de casa, o su patio. Es excelente un lugar al aire libre si lo puede encontrar; pero no se desvíe en el estudio de la naturaleza perdiendo su tiempo. Si se encuentra observando las ardillas u hormigas, dirija su observación al leer el Salmo 104 y meditar sobre el poder de Dios en la creación.


 

Lleve una Biblia, un cuaderno y lápiz, un himnario y tal vez un libro devocional. Me gusta llevar conmigo el folleto Power Through Prayer (El poder mediante la oración) por E. M. Bounds y leer un capítulo o dos como un desafío al valor estratégico de la oración. O a veces, tomo Words to Winners of Souls (Palabras para los ganadores de almas) de Horatius Bonar, o una biografía misionera como Mountain Rain (Lluvia en las montañas) por J.O. Fraser en el interior de la China.


 

Aun si tiene todo el día, querrá utilizarlo bien. Entonces no pierda tiempo iniciándolo, y empiece intencionalmente.


 

Esperar en el Señor


 

Divida el día en tres partes: esperando en el Señor, la intercesión por otros y oración por uno mismo. Emplee la primera parte para esperar en el Señor. No se apure. No va a dar en el blanco, si busca alguna experiencia mística o extática. Simplemente busque al Señor, espere en él. Isaías 40:31 promete que los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas. El Salmo 27:14 es uno de las docenas de versículos que mencionan esperar en él. El Salmo 62:5 dice, "Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza."


 

Primeramente, espere en él para reconocer su presencia. Lea un pasaje como el Salmo 139, tomando la verdad de su presencia en su vida, mientras lee cada versículo. Medite en la imposibilidad de estar en algún lugar del universo donde no está él. A menudo, somos como Jacob cuando dijo, "En realidad, el Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta."

(Génesis 28.16b)


 

Espere en él, para que lo limpie. Los dos últimos versículos del Salmo 139 le conducen a esto. Pídale a Dios que escudriñe su corazón como sugieren estos versículos. Cuando escudriñamos nuestros propios corazones, esto puede conducirnos a imaginar cosas o tener introspección morbosa o cualquier cosa que el enemigo querrá tirar delante de nosotros. Pero cuando el Espíritu Santo escudriña, le llamará la atención en lo que debe confesarse y limpiarse. Los Salmos 51 y 32, las canciones de David de confesión y acción de gracias, le ayudarán. Quédese en la posición firme de 1 Juan 1:9 y reclame la fidelidad de Dios para perdonar cualquier cosa específica que confiesa.


 

Si se da cuenta que ha pecado en contra de un hermano, apúntelo para no olvidarse de arreglarlo. Si no, el resto del día será perjudicado. Dios no le va a hablar si hay algo entre usted y otra persona que no ha planeado solucionar lo más pronto posible.


 

Conforme usted espera en Dios, pídale poder concentrarse. No ande en la luna.


 

Después, espere en Dios para adorarle. Siga las porciones maravillosas de los Salmos 102 y 104, conforme alaba al Señor por la grandeza de su poder. La mayoría de los Salmos son oraciones, y no hay mejor manera para orar escrituralmente que orar la Escritura. El Libro de los Salmos termina con himnos triunfales de alabanzas al Señor. O vaya a Apocalipsis, capítulos 4 y 5, y úselos en su alabanza a él.


 

Si trajo un himnario puede cantar al Señor. Algunos himnos maravillosos han sido escritos para expresar en palabras lo que apenas expresemos nosotros mismos. Tal vez no cante muy bien—entonces asegúrese que nadie lo escucha y cante al Señor. Él lo apreciará.


 

Esto, naturalmente, le conducirá a dar acción de gracias. Reflexione sobre las maravillas que Dios le ha hecho y dé gracias por ellas—por su propia salvación y bendiciones espirituales, por su familia, amigos, las oportunidades. Vaya más allá de lo que usted da gracias a Dios diariamente, y tome tiempo para expresarle su gratitud por las cosas incontables que le ha dado.


 


 

Intercesión por otros


 

Ahora es tiempo para una oración menos apurada y más detallada por otros que la que normalmente usted hace. Acuérdese de otra gente, además de ellos por quienes usualmente ora. Trace su camino alrededor del mundo, intercediendo por personas en los diferentes países.


 

Aquí hay tres sugerencias en cuanto a qué orar:


 

Primero, pida cosas específicas para ellos. Tal vez se acuerda o tiene anotadas las necesidades que varias personas han mencionado. Use peticiones de cartas circulares misioneras. Ore por fuerza espiritual, coraje, vigor físico, agilidad mental, y otras cosas. Imagínese en las situaciones donde está esa gente e interceda según requiera.


 

Segundo, busque algunas de las oraciones en las Escrituras. Ore lo que Pablo oró por otros en el primer capítulo de Filipenses y Colosenses, y en el primer y tercer capítulos de Efesios. Esto le ayudará a avanzar en sus oraciones del nivel de "Señor, bendiga a fulano y ayúdalo a hacer las cosas."


 

Tercero, pida para otros lo que usted está pidiendo para sí. Desee para ellos lo que el Señor le ha mostrado a usted.


 

Si usted ora un cierto versículo o promesa de la Escritura para una persona, querrá poner una referencia por su nombre en su lista de oración y usar este versículo, la próxima vez, mientras ora por esa persona. Después, úselo para una acción de gracias, conforme vea la respuesta del Señor.


 

Oración por sí mismo


 

La tercera parte de su día será la oración por sí mismo. Si usted está enfrentando una decisión importante, podría querer poner esta parte antes que la oración por otros.


 

De nuevo, permita que su oración sea influenciada por la Escritura y pídale al Señor entendimiento, según el Salmo 119:18. Medite en versículos de la Escritura que haya memorizado o promesas de la Palabra por las que haya clamado previamente. Leer un libro entero de la Biblia, tal vez en voz alta, es una buena idea. Considere cómo pudiera aplicarse a su vida.


 

En la oración por usted mismo, 1 Crónicas 4:10 es un buen ejemplo a seguir. Jabes oró, "¡Oh si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe!" Eso es oración por su vida personal, su crecimiento, su trabajo, por la victoria sobre el pecado. Jabes oró según la voluntad de Dios y Dios tomó en cuenta su petición.


 

"Señor, ¿qué piensas de mi vida?" es la actitud de esta porción de su día de oración. Considere sus objetivos principales a la luz de lo que sabe que es la voluntad de Dios para usted. Jesús dijo, "...Mi comida es hacer la voluntad del que me envió, y que acabe su obra." (Juan 4:34). ¿Quiere hacer la voluntad de Dios más que cualquier otra cosa?


 

Entonces considere sus actividades—lo que hace—en el contexto de sus objetivos—su uso del tiempo, el horario, y cosas por el estilo. Dios puede hablarle sobre arreglar su horario, cortar algunas actividades que son buenas pero no las mejores, o algunas cosas que son enredos o impedimentos para progresar. Despójese de ellas. Usted puede sentirse culpable sobre cómo pasa sus noches o sobre desperdiciar los sábados, cuando podría usar el tiempo para aventajarse y aún, obtener la recreación que usted necesita.


 

Así que escriba sus pensamientos sobre esto y planee en su cuaderno para el uso de su tiempo. Tal vez, la necesidad para una mejor preparación para su clase de escuela dominical o una visita personal con un individuo vendrá a su mente. O el Señor puede llamar su atención para hacer algo especial por alguien. Haga nota de ello.


 

Durante esta parte de su día, traiga cualquier problema o decisión que esté enfrentando y busque la opinión de Dios al respecto. Sirve enlistar los factores involucrados en la decisión o en seguir un cierto curso de acción. Ore por ellos y busque guianza en las Escrituras. Usted puede ser guiado a una promesa o dirección de los pasajes con los cuales ya ha llenado su mente durante el día.


 

Después de la oración, puede llegar a algunas conclusiones definitivas sobre las cuales pueda basar convicciones firmes. Termine con algunas conclusiones y dirección específica—algunos "palos puestos"—debería ser su meta para un día de oración. Sin embargo, no se desanime si este no es su caso. Podría no ser el tiempo de Dios para una respuesta conclusiva a su problema. Y usted puede descubrir que su necesidad real no era conocer el próximo paso, sino tener una nueva revelación de Dios mismo.


 

Al buscar promesas para adueñarse no hay necesidad de pasar las páginas buscando otras nuevas e impresionantes, necesariamente. Tan sólo empiece con aquellas que ya conoce. Si usted ha pasado el Sistema de Memoria Temático, empiece por meditar en los versículos de la sección sobre Confiar en los recursos de Dios. Mastique algunas viejas promesas que el Señor le haya dado antes y que le sean familiares, aquellas que recuerda mientras las trae a la mente. Ore respecto a la aplicación de ciertos versículos a su vida.


 

He descubierto que algunas de las más grandes bendiciones vienen sencillamente de un nuevo entendimiento de las promesas que ya conozco. Y las promesas que le son familiares pueden llevarle a otras. La Biblia está llena de ellas.


 

Usted querrá marcar o subrayar en su Biblia las promesas que el Señor da durante estos tiempos extendidos a solas y poner la fecha y una palabra o dos en el margen junto a ellas. (Sea cuidadoso con lo que usted marca—tinta de calidad es la mejor, o ciertas clases de lapicero.)


 


 

Dos preguntas contestadas


 

La variedad es importante durante su día de oración. Lea un rato, ore un tiempo, después, camine un poco. Un amigo mío camina por su cuarto en su tiempo de oración. En vez de mecerse en una sola posición, dé un paseo y estírese. Haga algo variado.


 

En cuanto llegan a su mente ideas externas, sencillamente incorpore esos itemes en su oración. Si es un asunto de negocios del que usted no debe olvidarse, apúntelo. ¿Se ha percatado de cuantas cosas le vienen a la mente mientras está sentado en la iglesia? Será natural que le ocurran cosas durante su día de oración, las cuales hubiera hecho, así que apúntelas, ore por ellas y planee el tiempo de cuando y cómo puede encargarse de ellas. No las ponga simplemente a un lado, pues van a molestarle el resto del día.


 

Al final del día, resuma en su cuaderno los pensamientos que Dios le ha dado. A la postre, será de provecho para su referencia.


 

El resultado de su día de oración debe ser esas respuestas a las dos preguntas que Pablo hizo en el camino a Damasco (Hechos 9:5, 6). Su primera pregunta fue "¿Quién eres Señor?" Usted estará buscando conocerlo para saber quien es. La segunda pregunta, "Señor, ¿qué quieres que yo haga?" debe ser contestada o reconfirmada en aquella parte del día cuando usted, sin apuros, busca la voluntad de Dios para usted.


 

No piense que es menester terminar el día con algún nuevo descubrimiento o experiencia extraordinaria. Espere en Dios y expóngase a su Palabra. Buscar una nueva experiencia o percepción clara que usted puede compartir con alguien, cuando vuelva de su retiro, lo hará desviarse. Es cierto, usted puede ganar alguna nueva perspectiva, pero a menudo esto sólo puede quitar su atención del objetivo principal. La prueba de tal día no es cuan emocionado estemos cuando el día termine, sino cómo funciona en la vida del mañana. Si realmente nos hemos expuesto a la Palabra y entrado en contacto con Dios, esto hace algo por nosotros para la vida diaria.


 

Los días de oración no aparecen de la nada. Además de los intentos de nuestro enemigo Satanás para alejarnos de la oración, el mundo a nuestro alrededor tiene mucho que ofrecer para llenar nuestro tiempo. Así es que tenemos que tomarnos el tiempo. Planea por adelantado el primer día de cada mes de por medio, o una vez por cuatrimestre.


 

¡Que Dios le bendiga conforme hace esto—y hágalo pronto! Probablemente, usted también se preguntará, "¿Porqué no más a menudo?"


 


 


 

Por Lorne C. Sanny, Cómo pasar un día en oración, NavPress, derechos reservados, usado con permiso.

jueves, 7 de octubre de 2010

jueves, 30 de septiembre de 2010

Dispuestos a evangelizar San Juan de Lurigancho

La iglesia se viene apoyando del Minsiterio One Hope, para la distribución gratuita en los colegios del sector.Para ello este Minsiterio nos hizo entrega de los primeros 5000 Libros dde Vida en sus tres  presentaciones
El primer colegio al cual iremos será el Daniel Alomia Robles, luego el Albert Einstein, Heroes del Cenepa, Mario Florian, San Andrés entre otros.
Pedimos sus oraciones por esta cruzada. Pueden ver las fotos en el siguiente enlace.http://www.facebook.com/sharer.php?u=http%3A%2F%2Figlesiapresbiterianamontesion.blogspot.com%2F&t=Iglesia%20Presbiteriana%20Monte%20Si%C3%B3n#!/profile.php?id=100001614733990

martes, 21 de septiembre de 2010

Conociendo las raíces de la iglesia primitiva

LA DOCTRINA DE LOS DOCE APÓSTOLES

(Didaché)

Enseñanza del Señor transmitida a las naciones por los Doce Apóstoles


 

PRIMERA PARTE

El Catecismo o los «Dos caminos»

I. Existen dos caminos, entre los cuales, hay gran diferencia; el que conduce a la vida y el que lleva a la muerte. He aquí el camino de la vida: en primer lugar, Amarás a Dios que te ha creado; y en segundo lugar, amarás a tu prójimo como a ti mismo; es decir, que no harás a otro, lo que no quisieras que se hiciera contigo. He aquí la doctrina contenida en estas palabras: Bendecid a los que os maldicen, rogad por vuestros enemigos, ayunad para los que os persiguen. Si amáis a los que os aman, ¿qué gratitud mereceréis? Lo mismo hacen los paganos. Al contrario, amad a los que os odian, y no tendréis ya enemigos. Absteneos de los deseos carnales y mundanos. Si alguien te abofeteare en la mejilla derecha, vuélvele también la otra, y entonces serás perfecto. Si alguien te pidiere que le acompañes una milla, ve con él dos. Si alguien quisiere tomar tu capa, déjale también la túnica. Si alguno se apropia de algo que te pertenezca, no se lo vuelvas a pedir, porque no puedes hacerlo. Debes dar a cualquiera que te pida, y no reclamar nada, puesto que el Padre quiere que los bienes recibidos de su propia gracia, sean distribuidos entre todos. Dichoso aquel que da conforme al mandamiento; el tal, será sin falta. Desdichado del que reciba. Si alguno recibe algo estando en la necesidad, no se hace acreedor a reproche ninguno; pero aquel que acepta alguna cosa sin necesitarlo, dará cuenta de lo que ha recibido y del uso que ha hecho de la limosna. Encarcelado, sufrirá interrogatorio por sus actos, y no será liberado hasta que haya pasado el último maravedi. Es con este motivo, que ha sido dicho: «¡Antes de dar limosna, déjala sudar en las manos, hasta que sepas a quien la das!»

II. He aquí el segundo precepto de la Doctrina: No matarás; no cometerás adulterio; no prostituirás a los niños, ni los inducirás al vicio; no robarás; no te entregarás a la magia, ni a la brujería; no harás abortar a la criatura engendrada en la orgía, y después de nacida no la harás morir. No desearás los bienes de tu prójimo, ni perjurarás, ni dirás falso testimonio; no serás maldiciente, ni rencoroso; no usarás de doblez ni en tus palabras, ni en tus pensamientos, puesto que la falsía es un lazo de muerte. Que tus palabras, no sean ni vanas, ni mentirosas. No seas raptor, ni hipócrita, ni malicioso, ni dado al orgullo, ni a la concupiscencia. No prestes atención a lo que se diga de tu prójimo. No aborrezcas a nadie; reprende a unos, ora por los otros, y a los demás, guíales con más solicitud que a tu propia alma.

III. Hijo mío: aléjate del mal y de toda apariencia de mal. No te dejes arrastrar por la ira, porque la ira conduce al asesinato. Ni tengas celos, ni seas pendenciero, ni irascible; porque todas estas pasiones engendran los homicidios. Hijo mío, no te dejes inducir por la concupiscencia, porque lleva a la fornicación. Evita las palabras deshonestas y las miradas provocativas, puesto que de ambos proceden los adulterios. Hijo mío, no consultes a los agoreros, puesto que conducen a la idolatría. Hijo mío, no seas mentiroso, porque la mentira lleva al robo; ni seas avaro, ni ames la vanagloria, porque todas estas pasiones incitan al robo. Hijo mío, no murmures, porque la murmuración lleva a la blasfemia; ni seas altanero ni malévolo, porque de ambos pecados nacen las blasfemias. Sé humilde, porque los humildes heredarán la tierra. Sé magnánimo y misericordioso, sin malicia, pacífico y bueno, poniendo en práctica las enseñanzas que has recibido. No te enorgullezcas, ni dejes que la presunción se apodere de tu alma. No te acompañes con los orgullosos, sino con los justos y los humildes. Acepta con gratitud las pruebas que sobrevinieren, recordando que nada nos sucede sin la voluntad de Dios.

IV. Hijo mío, acuérdate de día y de noche, del que te anuncia la palabra de Dios; hónrale como al Señor, puesto que donde se anuncia la palabra, allí está el Señor. Busca constantemente la compañía de los santos, para que seas reconfortado con sus consejos. Evita fomentar las disensiones, y procura la paz entre los adversarios. Juzga con justicia, y cuando reprendas a tus hermanos a causa de sus faltas, no hagas diferencias entre personas. No tengas respecto de si Dios cumplirá o no sus promesas. Ni tiendas la mano para recibir, ni la tengas cerrada cuando se trate de dar. Si posees algunos bienes como fruto de tu trabajo, no pagarás el rescate de tus pechados no estés indeciso cuando se trate de dar, ni regañes al dar algo, porque conoces al dispensador de la recompensa. No vuelvas la espalda al indigente; reparte lo que tienes con tu hermano, y no digas que lo tuyo te pertenece, poque si las cosas inmortales os son comunes, ¿con cuánta mayor razón deberá serlo lo perecedero? No dejes de la mano la educación de tu hijo o de tu hija: desde su infancia enséñales el temor de Dios. A tu esclavo, ni a tu criada mandes con aspereza, puesto que confían en el mismo Dios, para que no pierdan el temor del Señor, que está por encima del amo y del esclavo, porque en su llamamiento no hace diferencia en las personas, sinó viene sobre aquellos que el Espíritu ha preparado. En cuanto a vosotros, esclavos, someteos a vuestros amos con temor y humildad, como si fueran la imagen de Dios. Aborrecerás toda clase de hipocresía y todo lo que desagrade al Señor. No descuides los preceptos del Señor, y guarda cuanto has recibido, sin añadir ni quitar. Confesarás tus faltas a la iglesia y te guardarás de ir a la oración con mala conciencia. Tal es el camino de la vida.

V. He aquí el camino que conduce a la muerte: ante todo has de saber que es un camino malo, que está lleno de maldiciones. Su término es el asesinato, los adulterios, la codicia, la fornicación, el robo, la idolatría, la práctica de la magia y de la brujería. El rapto, el falso testimonio, la hipocresía, la doblez, el fraude; la arrogancia, la maldad, la desvergüenza; la concupiscencia, el lenguaje obsceno, la envidia, la presunción, el orgullo, la fanfarronería. Esta es la senda en la que andan los que persiguen a los buenos; los enemigos de la verdad, los amadores de la mentira, los que desconocen la recompensa de la justicia; los que no se apegan al bien, ni al justo juicio; los que se desvelan por hacer el mal y no el bien; los vanidosos, aquellos que están muy alejados de la suavidad y de la paciencia; que buscan retribución a sus actos, que no tienen piedad del pobre, ni compasión del que está trabajando y cargado, quie ni siquiera tienen conocimiento de su Creador. Los asesinos de niños, los corruptores de la obra de Dios, que desvían al pobre, oprimen al afligido; que son los defensores del rico y los jueces inicuos del pobre; en una palabra, son hombres capaces de toda maldad. Hijos míos, alejaos de los tales.

VI. Ten cuidado que nadie pueda alejarte del camino de la doctrina, porque tales enseñanzas no serían agradables a Dios. Si pudieses llevar todo el yugo del Señor, serás perfecto; sinó has lo que pudieres. Debes abstenerte, sobre todo, de carnes sacrificadas a los ídolos, que es el culto ofrecido a dioses muertos.


 

SEGUNDA PARTE

De la Liturgia y de la Disciplina

VII. En cuanto al bautismo, he aquí como hay que administrarle: Después de haber enseñado los anteriores preceptos, bautizad en el agua viva, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Si no pudiere ser en el agua viva, puedes utilizar otra; si no pudieres hacerlo con agua fría, puedes servirte de agua caliente; si no tuvieres a mano ni una ni otra, echa tres veces agua sobre la cabeza, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Antes del bautismo, debe procurarse que el que lo administra, el que va a ser bautizado, y otras personas, si pudiere ser, ayunen. Al neófito, le harás ayunar uno o dos días antes.

VIII. Es preciso que vuestros ayunos no sean parecidos a los de los hipócritas, puesto que ellos ayunan el segundo y quinto día de cada semana. En cambio vosotros ayunaréis el día cuatro y la víspera del sábado. No hagáis tampoco oración como los hipócritas, sino como el Señor lo ha mandado en su Evangelio. Vosotros oraréis así:

«Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; danos hoy nuestro pan cotidiano; perdónanos nuestra deuda como nosotros perdonamos a nuestros deudores, no nos induzcas en tentación, sino líbranos del mal, porque tuyo es el poder y la gloria por todos los siglos.»

Orad así tres veces al día.

IX. En lo concerniente a la eucaristía, dad gracias de esta manera. Al tomar la copa, decid:

«Te damos gracias, oh Padre nuestro, por la santa viña de David, tu siervo, que nos ha dado a conocer por Jesús, tu servidor. A tí sea la gloria por los siglos de los siglos.»

Y después del partimiento del pan, decid:

«¡Padre nuestro! Te damos gracias por la vida y por el conocimiento que nos has revelado por tu siervo, Jesús. ¡A Tí sea la gloria por los siglos de los siglos! De la misma manera que este pan que partimos, estaba esparcido por las altas colinas, y ha sido juntado, te suplicamos, que de todas las extremidades de la tierra, reúnas a ti Iglesia en tu reino, porque te pertenece la gloria y el poder (que ejerces) por Jesucristo, en los siglos de los siglos.»

Que nadie coma ni bebe de esta eucaristía, sin haber sido antes bautizado en el nombre del Señor; puesto que el mismo dice sobre el particular: «No déis lo santo a los perros.»

X. Cuando estéis saciados (del ágape), dad gracias de la manera siguiente:

«¡Padre santo! Te damos gracias por Tu santo nombre que nos has hecho habitar en nuestros corazones, y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad que nos has revelado por Jesucristo, tu servidor. A ti sea la gloria por los siglos de los siglos. ¡Dueño Todopoderoso! que a causa de Tu nombre has creado todo cuanto existe, y que dejas gozar a los hombres del alimento y la bebida, para que te den gracias por ello. A nosotros, por medio de tu servidor, nos has hecho la gracia de un alimento y de una bebida espirituales y de la vida eterna. Ante todo, te damos gracias por tu poder. A Ti sea la gloria por los siglos de los siglos. ¡Señor! Acuérdate de tu iglesia, para librarla de todo mal y para completarla en tu amor. ¡Reúnela de los cuatro vientos del cielo, porque ha sido santificada para el reino que le has preparado; porque a Ti solo pertenece el poder y la gloria por los siglos de los siglos!»

¡Ya que este mundo pasa, te pedimos que tu gracia venga sobre nosotros! ¡Hosanna al hijo de David! El que sea santificado, que se acerque, sino que haga penitencia. Maran atha ¡Amén! Permitid que los profetas den las gracias libremente.

XI. Si alguien viniese de fuera para enseñaros todo esto, recibidle. Pero si resultare ser un doctor extraviado, que os dé otras enseñanzas para destruir vuestra fe, no le oigáis. Si por el contrario, se propusiese haceros regresar en la senda de la justicia y del conocimiento del Señor, recibidle como recibiríais al Señor. Ved ahí como según los preceptos del Evangelio debéis portaros con los apóstoles y profetas. Recibid en nombre del Señor alos apóstoles que os visitaren, en tanto permanecieren un día o dos entre vosotros: el que se quedare durante tres días, es un falso profeta. Al salir el apóstol, debéis proveerle de pan para que pueda ir a la ciudad donde se dirija: si pide dinero, es un falso profeta. Al profeta que hablare por el espíritu, no le juzgaréis, ni examinaréis; porque todo pecado será perdonado, menos éste. Todos los que hablan por el espíritu; no son profetas, solo lo son, los que siguen el ejemplo del Señor. Por su conducta, podéis distinguir al verdadero y al falso profeta. El profeta, que hablando por el espíritu, ordenare la mesa y comiere de ella, es un falso profeta. El profeta que enseñare la verdad, pero no hiciere lo que enseña, es un falso profeta. El profeta que fuere probado ser verdadero, y ejercita su cuerpo para el misterio terrestre de la Iglesia, y que no obligare a otros a practicar su ascetismo, no le juzguéis, porque Dios es su juez: lo mismo hicieron los antiguos profetas. Si alguien, hablando por el espíritu, os pidiere dinero u otra cosa, no le hagáis caso; pero si aconseja se dé a los pobres, no le juzguéis.

XII. A todo el que fuere a vosotros en nombre del Señor, recibidle, y probadle después para conocerle, puesto que debéis tener suficiente criterio para conocer a los que son de la derecha y los que pertenecen a la izquierda. Si el que viniere a vosotros, fuere un pobre viajero, socorredle cuanto podáis; pero no debe quedarse en vuestra casa más de dos o tres días. Si quisiere permanecer entre vosotros como artista, que trabaje para comer; si no tuviese oficio ninguno, procurad según vuestra prudencia a que no quede entre vosotros ningún cristiano ocioso. Si no quisiere hacer esto, es un negociante del cristianismo, del cual os alejaréis.

XIII. El verdadero profeta, que quisiere fijar su residencia entre vosotros, es digno del sustento; porque un doctor verdadero, es también un artista, y por tanto digno de su alimento. Tomarás tus primicias de la era y el lagar, de los bueyes y de las cabras y se las darás a los profetas, porque ellos son vuestros grandes sacerdotes. Al preparar una hornada de pan, toma las primicias, y dalas según el precepto. Lo mismo harás al empezar una vasija de vino o de aceite, cuyas primicias destinarás a los profetas. En lo concerniente a tu dinero, tus bienes y tus vestidos, señala tú mismo las primicias y haz según el precepto.

XIV. Cuando os reuniéreis en el domingo del Señor, partid el pan, y para que el sacrificio sea puro, dad gracias después de haber confesado vuestros pecados. El que de entre vosotros estuviere enemistado con su amigo, que se aleje de la asamblea hasta que se haya reconciliado con él, a fin de no profanar vuestro sacrificio. He aquí las propias palabras del Señor: «En todo tiempo y lugar me traeréis una víctima pura, porque soy el gran Rey, dice el Señor, y entre los pueblos paganos, mi nombre es admirable.»

XV. Para el cargo de obispos y diáconos del Señor, elegiréis a hombres humildes, desinteresados, veraces y probados, porque también hacen el oficio de profetas y doctores. No les menospreciéis, puesto que son vuestros dignatarios, juntamente con vuestros profetas y doctores. Amonestaos unos a otros, según los preceptos del Evangelio, en paz y no con ira. Que nadie hable al que pecare contra su prójimo, y no se le tenga ninguna consideración entre vosotros, hasta que se arrepienta. Haced vuestras oraciones, vuestras limosnas y todo cuanto hiciereis, según los preceptos dados en el Evangelio de nuestro Señor.

XVI. Velad por vuestra vida; procurando que estén ceñidos vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas, y estad dispuestos, porque no sabéis la hora en que vendrá el Señor. Reuníos a menudo para buscar lo que convenga a vuestras almas, porque de nada os servirá el tiempo que habéis profesado la fe, si no fuéreis hallados perfectos el último día. Porque en los últimos tiempos abundarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se transformarán en lobos, y el amor se cambiará en odio. Habiendo aumentado la iniquidad, crecerá el odio de unos contra otros, se perseguirán mutuamente y se entregarán unos a otros. Entonces es cuando el Seductor del mundo hará su aparición y titulándose el Hijo de Dios, hará señales y prodigios; la tierra le será entregada y cometerá tales maldades como no han sido vistas desde el principio. Los humanos serán sometidos a la prueba del fuego; muchos perecerán escandalizados; pero los que perseverarán en la fe, serán salvos de esta maldición. Entonces aparecerán las señales de la verdad. Primeramente será desplegada la señal en el cielo, después la de la trompeta, y en tercer lugar la resurrección de los muertos, según se ha dicho: «El Señor vendrá con todos sus santos» ¡Entonces el mundo verá al Señor viniendo en las nubes del cielo!
 

Fuente: Historia de la Iglesia Primitiva, por E. Backhouse y C. Tylor. Editorial CLIE

viernes, 10 de septiembre de 2010

Hechos 1.18. Una reflexión

Por mucho tiempo se ha discutido y es muy seguro se seguirá discutiendo acerca del obrar del Espíritu Santo tanto en la Iglesia, así como en el creyente individualmente.

Y en el tiempo la Iglesia de Dios a pasado y vivido, etapas que los mismos hombres señalan, como etapas que queramos o no dividen a la Iglesia ante los ojos del mundo, de aquellos que aún no conocen con firmeza la verdad de Dios.

Por ejemplo, señalaremos de manera general, algunas de estas divisiones que se hacen. Si de referirnos a la Iglesia del primer siglo, pues se le denomina, como la Iglesia Primitiva; al referirnos a la Iglesia desde la epoca de la reforma, la Iglesia ante el mundo se presenta como iglesia dividida: Iglesia católica e Iglesia Protestante que si bien es cierto, esta iglesia protestante nunca se quiso dividir de la católica, pero dada las circunstancias, de los abusos y tergiversación de la Palabra de Dios por parte de la iglesia católica, tuvo que ser así.

Hoy en día, dentro de la misma Iglesia Protestante Evangélica, se esta dividiendo no solo en denominaciones, sino también en Iglesias protestantes tradicionales e Iglesias protestantes pentecostales, esta ultima a su vez, se dividen en Pentecostales clásicos, Carismáticos o neo-pentecostales, y el o la llamada "tercera ola"

Ahora bien refriéndonos al contexto que hoy en día vivimos, con estas iglesias protestantes, tradicionales, así como pentecostales, no solo existe la critica de una y otra iglesia por su forma de gobierno, liturgia y atrás cosas mas, sino que la critica de uno y otro lado van sobre que iglesia realmente es la MAS FIEL A DIOS. Es entonces donde se comienza a medir la fidelidad a Dios desde diferentes perspectivas, pero donde mas se enfatiza, es que es la Iglesia mas fiel, donde se puede percibir el Poder del Espíritu Santo a través de los diferentes dones que se practican entre los miembros de una y otra comunidad, así como en el crecimiento numérico de la iglesia.

Es así que en este primer capitulo, veremos las diferentes opiniones de eruditos, estudiosos, pastores y líderes de congregaciones en cuanto al Poder del Espíritu Santo que existe en la Iglesia.

Antes de ello hay que dejar en claro que Dios a través de su Espíritu Santo ha actuado soberanamente en medio de su creación tanto desde el Antiguo Testamento, así como en el Nuevo testamento

Así también antes cabe mencionar, que realmente, todo hombre o mujer que ha recibido el mensaje del Evangelio de Cristo, que ha reconocido su condicion de pecador, se ha arrepentido y ha aceptado a Cristo como Señor y Salvador, podemos decir con claridad que ha sido convencido con y por el poder divino del Espíritu Santo.

Ahora bien, pasando al tema en si, sobre El Poder del Espíritu Santo en la Iglesia, pues es un tema, que se quiera o no, es muy discutido y muy controversial, aunque no lo debería de ser.

Pues hablar del Poder de la tercera persona de la trinidad que actúa sobre la Iglesia de Cristo, mucha veces se ve asociado de manifestaciones espectaculares y/o sobrenaturales, o de un crecimiento numérico de la membresía que es impresionante.

Veamos entonces cual es la impresión, concepto, definición o como quiéramos llamarle, que manejan algunos autores, eruditos y pastores, con lo cual, quiérase o no influye mucho en los cristianos que buscamos la verdad de las Sagradas Escrituras en cuanto a este tema.

Queremos comenzar con Pablo Deiros junto a Carlos Mraida, narrando la historia del pentecostalismo, escriben:

"El avivamiento galés de 1904, influyó sobre el surgimiento del Pentecostalismo. Manifestaciones inusuales acompañaron la predicación de Ev. Roberts en Gales. Una de las más extrañas fue la capacidad de orar, cantar y testificar en galés por parte de personas que normalmente no podían hablar esa lengua.

Las noticias de conversiones masivas en Gales animaron a muchos a reunirse en grupos para orar por un avivamiento. El gran avivamiento pentecostal de las primeras décadas de este siglo debe ser considerado dentro de este contexto" (Pag.50. DEIROS PABLO, Y CARLOS Mraida. Latinoamérica en Llamas: Historia y creencias del Movimiento religioso mas impresionante de todos los tiempos. Editorial Caribe, Miami, EEUU., 1994. Total de Pag.287.


 

Aquí podemos observar como el movimiento pentecostal, que como todos sabemos, enfocan en poder con que actúa el Espíritu Santo sobre la vida de la Iglesia, así como la vida del individuo, pues enfoca más su pensamiento y practica, sobre las manifestaciones visuales y audibles con lo cual los hombres (nos referimos a hombres y mujeres), pueden dar "una señal o señales" a otros, por supuesto, señales que provienen por el poder del Espíritu Santo.

Así también se señala como es que a partir de esas señales la gente se iba convenciendo del poder de Dios y rápidamente se iba aumentando el número de creyentes, o mas bien la iglesia crecía en número, pues las conversiones eran masivas.

Es decir aquí, no se enfatiza la predicación como el convencimiento y lo que toca a la gente para la conversión al cristianismo, sino mas bien son mas las señales en la que se pueden concentrar, creer y convencer de lo que Dios hace.

En líneas más adelante del libro, de los autores que hemos hecho mención; el poder del Espíritu Santo, también lo identifican o lo asocian con las caídas que la gente tenía o que les sucedían una vez que ha llegado el Espíritu Santo sobre ellos:

"La gente se sentía ´´energizada´´ por el poder del Espíritu y literalmente se caían al piso desde sus asientos. Gente blanca comenzó a unirse al grupo de negros. Lenguas y otras manifestaciones comenzaron a ocurrir" (IBID. Pag52)

Esto escriben cuando narran, los avivamientos que ocurrieron en la Escuela Bíblica de Topeka, y en las reuniones de la Calle Azuza en los Ángeles California, eventos de donde según la historia, es el comienzo y la cuna del Pentecostalismo, con todas estas señales que ya se han hecho mención.

Cabe mencionar que estos eventos, nacen o surgen de un contexto en el cual se hacía presente y con mucha fuerza el Fundamentalismo, al mismo tiempo había una decadencia moral, y a la vez estaba en boga, la teoría de la evolución de Darwin (IBID Pag.49).

Entonces la búsqueda de santidad de algunas personas, y las novedosas experiencias que tuvieron fe la que se enseñó y se trato de transmitir o influenciar en la gente, dando la respuesta a los problemas morales y los otros que hemos acabado de mencionar arriba.


 

El ESPIRITU SANTO

El Espíritu Santo no es un objeto, ni es una fuerza causada por algo o por alguien, sino mas bien el Espíritu Santo es Dios, es la tercera persona de la Trinidad, por tanto, es eterno, es decir siempre ha existido y siempre Existirá, no fue hecho ni creado por nada ni por nadie, más bien fue el quien estuvo junto a Dios padre y Dios Hijo en el momento de la creación.

"El Espíritu Santo no es una fuera impersonal, como es la gravedad o el magnetismo. Es una persona, con todos los atributos de la personalidad. Pero no es solamente una persona; también es Divino"

.

El Espíritu Santo es por lo tanto una persona, una persona divina, que si bien es cierto no se puede ver, pero se puede sentir. La Biblia misma da testimonio de esta persona de la Trinidad.

EL ANUNCIO DE LA PLENITUD DEL ESPIRITU SANTO

Juan. 15:26; 16:13;

HECHOS

Los discípulos recibirían el Espíritu Santo de Dios para que así se pudiera dar testimonio (Hechos 1:8). A ello nace la interrogante ¿Por qué es que tenían que esperar, que el Espíritu Santo descienda sobre ellos, para que recién entonces pudiesen testificar?

La respuesta es muy simple, pues Cristo sabía cuan débiles eran los discípulos, cuan débiles y pecadores como cualquier ser humano. Pues sabía que el ser humano es débil, no es capaz de producir fe por si mismo para confiar en Dios, y mucho menos producir, fuerzas, estímulo, ánimos, ni mucho menos el amor para dar testimonio de Cristo.

Solo se podía superar todos los obstáculos con la fuerza y/o el poder divino; este era entonces el trabajo de la tercera persona de la trinidad, es decir, del Espíritu Santo, aquella persona que había sido promesa desde el Antiguo Testamento para los hijos de Dios.

Ahora bien si nos trasladamos al capítulo 2:1-11, es el cumplimiento de aquella promesa que acabamos de mencionar arriba. Es la llegada del Espíritu Santo a todos aquellos que estaban reunidos, todos juntos, no estaban pidiendo a Dios que les envíe al Espíritu Santo, simplemente estaban reunidos; en versículos más atrás, específicamente en 1:14, se nos narra que todos los discípulos con otros hombres y mujeres permanecían juntos y oraban y hacían rogativas a Dios, pero nunca se hace mención, que los que estaban reunidos exigían o suplicaban por el Espíritu Santo, sino que permanecían unidos y en oración, para así mantenerse animados unos a otros y seguir confiando en Cristo.

Aquí en el 2:1-11, se nos sigue narrando, es donde por primera vez se experimenta o mejor dicho, por primera vez, los apóstoles y los otros, viven en carne propia el don de hablar en lenguas.

Es a partir de aquí donde se comienza a dar testimonio de Nuestro Amado Señor Jesucristo, y donde se convierten tres mil personas al Señor.

Ahora bien no se señala, que el don de lenguas, fue el que hizo que la gente pueda creer y convertirse a Dios, sino más bien, se señala que es el testimonio que se da de Cristo es el que hace que la gente se arrepienta y se convierta.

Es muy lógico, que a alguien que se le hable en alguna lengua ajena a la suya, entienda lo que se le quiera transmitir, y por ello se derrama el don de lenguas sobre los discípulos, porque a aquellos que se les testificaría en Pentecostés, no eran judíos, ni entendían ni comprendían la lengua de los judíos.

"...Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablaran"

Hechos 2:4


 

No sólo era que el Espíritu Santo les daba ese don de poder hablar en otra lengua a los discípulos, sino que era el mismo Espíritu Santo quien hacía que pudiesen hablar, quien los impulsaba a testificar de Cristo.


 

También se puede observar, que a la llegada del Espíritu Santo, el estruendo no solo fue percibido por los discípulos, y por los que con ellos estaban, sino que también lo percibió toda los que estaban celebrando el día de Pentecostés.

Todos aquellos que observaban y experimentaron ese momento, pudieron entender que Dios mismo les hablaba, porque sino como es que pudieron decir que lo que los discípulos de Dios les hablaron eran Maravillas de Dios.

Pues solo el Espíritu Santo fue quien pudo lograr que aquellos que no creían en Jesucristo, reconocieran la Voz de Dios, a través del Testimonio basado en la obra de Jesucristo.

En el primer discurso de Pedro, él mismo da testimonio, acerca de la profecía del Espíritu Santo en boca de David, quien sería quien convencería a la gente para que pueda creer en ese testimonio vivo, y esa profecía, a la vez promesa, se cumplía en esos precisos instantes.

Y es la Palabra, el testimonio quien transformó la vida de aquella gente en ese primer discurso; el solo oír la Palabra de Dios es lo que transforma la vida de la gente:


 

"... Al oír esto (es decir, el Testimonio de Cristo a través de Pedro), se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: hermanos ¿qué haremos?"

Hechos 2:37


 

Como vemos, la gente solo tuvo que oir el mensaje en cuanto a Cristo, y es el Espíritu Santo quien trabajó en sus corazones para que pudiesen creer y vivir una vida ejemplar delante de los que los rodeaban.

Pues una vez que creyeron, se bautizaron, entonces podían vivir en comunión con el prójimo dando muestra de amistad, mediante la comunión, el partimiento del pan, y juntos seguir las enseñanzas de los Apóstoles.

Todo esto se inició desde que el Espíritu Santo fue derramado en los discípulos. L Espíritu Santo es quien hace el trabajo tanto en el emisor, así como en el receptor. En el emisor, el trabajo del Espíritu Santo es de poder Testificar sin temor alguno, sino más bien con valentía y confianza; en el Emisor, el trabajo del Espíritu Santo es de convencer que es Dios mismo quien habla, que puedan reconocer la voz de Dios a través de los discípulos, que los corazones se quebrantes al oír la Palabra fiel y verdadera.

Solo así es que s pudieron añadir y contar tres mil persona en ese primer discurso de Pedro, por la obra del Espíritu Santo, dándole toda la gloria y la honra al Hijo de Dios, a Nuestro Amado Señor Jesucristo.

Hasta aquí lo que podemos observar y percibir en el testimonio de los Hechos de los Apóstoles, es que lo que prima y lo más importante, no es tanto el hablar en lenguas de los discípulos, ni las señales y prodigios que se hacían y se veían, sino más bien es el poder transformador de la Palabra de Dios, por supuesto en todo esto, es la obra del Espíritu Santo ha estado presente en todo este acontecer. Sin embargo todo ello siempre apunta a glorificar, levantar y exaltar el Nombre y la Obra de Cristo Jesús.


 


 

EL ESPÍRITU SANTO ES QUIEN ESTABLECE LA IGLESIA

- EL Espíritu Santo hace que se pueda testificar de Cristo (Hch.4:8, 31; 9:31; 1Cor.2:4)

- El Espíritu Santo tiene poder para hacer que los corazones se rindan a Cristo, y a la vez glorifiquen a Cristo: Y cuando esto ocurre en el hombre, pues solo así se llega a ser un hijo adoptivo de Dios.

- Es quien Elige a los líderes (Hch.20:28)

- Es quien guía (Hch.20:23): Abre y cierra puertas para guiar a los hijos de Dios (Hch.16:6,7)

- El que elige y prepara para las Misiones (Hch.13:1-5)

- El que añade personas a la Iglesia: y de ahí e que hace reflejar frutos de bien para con el prójimo y frutos de alabanza para con Dios.

- Vino para convencer al mundo del pecado, y dl juicio (Jn.16:7-11)

El Poder del Espíritu Santo es inigualable, irresistible e ineludible, pues el solo hecho de ser quitado del mundo, ya no hubiese quien convenza al mundo que vive en pecado; ya no se testificaría, y mucho menos, nadie creyera ya en el Señor Jesús y su poderosa obra, en otras palabra ya no hubiese fe en los hombres, ya que todo esto lo d y lo hace Dios por medio del Espíritu Santo; entonces si que el mundo sería un verdadero infierno. (GRAHAM Billy. El Espíritu Santo. Pag.37)


 

jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Puede un hombre divorciado ser Pastor?

        Hay tres posibles interpretaciones sobre “marido de una sola mujer” en 1 Timoteo 3:2. (1) Simplemente puede estar diciendo que un polígamo no está calificado para ser un anciano/diácono/pastor. Esta es la interpretación más literal de la frase, pero de alguna manera parece improbable, considerando que la poligamia era rara en el tiempo en que Pablo lo escribió. (2) La frase también podría ser traducida como “hombre de una sola mujer”. Esto indicaría que el obispo debe ser absolutamente fiel a la mujer con quien esté casado. Esta interpretación se enfoca más en la pureza moral que en la situación marital. (3) La frase también puede ser entendida para declarar que a fin de ser un anciano/diácono/pastor, un hombre solo puede haber estado casado una vez, a excepción del caso de un viudo vuelto a casar.
     Actualmente las interpretaciones (2) y (3) son las más prevalecientes. Yo me inclino hacia la interpretación (2), primeramente porque la Escritura parece permitir el divorcio en circunstancias excepcionales (Mateo 19:9; 1 Corintios 7:12-16). También sería importante diferenciar entre un hombre que se ha divorciado y vuelto a casar antes de que él se hubiera convertido al cristianismo, del hombre que se divorció y se volvió a casar después de ser un cristiano. De otra manera, no creo que un hombre calificado deba ser excluido del liderazgo de la iglesia por actos realizados antes de su conocimiento de Jesucristo como su Salvador. Aunque no creo que 1 Timoteo 3:2 necesariamente excluya del servir como anciano/diácono/pastor a un hombre divorciado o vuelto a casar, hay otros aspectos que se deben considerar.
        El primer requerimiento para un anciano/diácono/pastor, es el ser “irreprensible” (1 Timoteo 3:2). Si el divorcio y/o el nuevo casamiento resulta en un pobre testimonio para los varones en la iglesia o comunidad, debe ser el requerimiento de “irreprensible” lo que lo excluya, más que el de “marido de una sola mujer”. Un anciano/diácono/pastor debe ser un hombre a quien la iglesia y la comunidad puedan ver como un ejemplo de semejanza a Cristo y de un liderazgo piadoso. Si la situación de su divorcio y/o nuevo matrimonio le desvía de este propósito, tal vez él no debería servir en la posición de anciano/diácono/pastor. Sin embargo, es importante recordar, que solo porque un hombre no esté calificado para servir como anciano/diácono/pastor, no significa que no sea un miembro valioso para el Cuerpo de Cristo. Cada cristiano posee dones espirituales (1 Corintios 12:4-7) y es llamado a participar en la edificación de otros creyentes con dichos dones (1 Corintios 12:7). Un hombre que no está calificado para la posición de anciano/diácono/pastor, aún puede enseñar, predicar, servir, orar, alabar y jugar un papel importante en el liderazgo de la iglesia.

lunes, 6 de septiembre de 2010

La influencia de la televisión en los jóvenes

           

           En promedio, un joven latinoamericano puede llegar a observar aproximadamente seis horas de televisión diarias y estadísticamente existen dos aparatos de este tipo en cada hogar. Todo esto quiere decir que los jóvenes pasan más tiempo al frente de la llamada caja chica del que pasan en su centro educativo, la iglesia, o conversando con su familia. Esto convierte al televisor en el principal educador de nuestros jóvenes y adolescentes. Lo cierto es que la televisión influye en todos los aspectos de la vida de un joven. Afecta su salud, sus gustos en torno a las pertenencias y a las formas en que se entretienen, su lenguaje y sus gestos. Además es el principal transmisor de valores, y modelador de conductas.

        Considerando el aspecto físico, podemos observar que los menores que pasan mucho tiempo frente al televisor tienden a engordar, y por tanto, son propensos en un futuro a enfermedades cardiovasculares, obesidad y otros males relacionados con el sedentarismo.
            La televisión también ha favorecido al consumismo, ya que sin ella, muchos de nuestros muchachos y muchachas no tendrían ni la más mínima idea de todas las cosas que "deben comprar para ser felices", y por tanto, no les haría falta.
           El aspecto que más debemos considerar es el del televisor como agente modelador de conducta y de formación de valores. Uno de los elementos más conocidos es la violencia en la televisión. En la actualidad muchos jóvenes observan lo que llaman "series de acción", que no son otra cosa que series de violencia. Además, sus caricaturas favoritas, exaltan la maldad, están cargadas de antihéroes, muestran indiferencia ante la muerte e idolatran la violencia. Por cada 200 minutos de programación televisiva se observan unos 36 "delitos" por hora, siendo los más frecuentes la difamación, la coacción, las lesiones, las amenazas, el homicidio y los daños a la propiedad. La mayoría de los expertos coinciden en que la violencia social de hoy en día está relacionado en forma directa con la violencia televisiva. Otro de los grandes problemas que existen es que muchos de los programas que observan los adolescentes y jóvenes en dibujos animados han sido diseñados para adultos dentro de la cultura japonesa, pero al ser traídos a los países occidentales, por el simple hecho de ser dibujos animados, se transmiten en horario infantil sin ningún tipo de censura. Además de la violencia, el televisor es el principal transmisor de valores respecto a la familia, el matrimonio, la sexualidad, la honestidad, etcétera y de ideas filosóficas como las de la Nueva Era. Muchas veces enseñando valores y filosofías incongruentes con la ética cristiana.
           La pregunta que hay que hacer es ¿la solución es prohibir la televisión de manera radical?, la respuesta es negativa, ya que esto provocaría el "efecto burbuja". Más bien hay que enseñar a los menores a evaluar los mensajes nocivos y reducir la cantidad de horas frente al aparato. Debemos informarnos de los distintos programas que ven los jóvenes, ya sea observando las series o buscando información en la Web. Un excelente sitio que ofrece críticas de programas de televisión, música y filmes de cine, es la revista Plugged-In de Enfoque a la Familia. Necesitamos argumentos para poder enseñarlos a evaluar lo que observan en la televisión. También podemos aprovechar los programas polémicos para promover el diálogo sobre el sexo, alcohol, suicidio, corrupción, y otros temas. Debemos ofrecer opciones recreativas dentro de la iglesia, que provoque que los muchachos observen menos televisión y se ejerciten en mayor grado. Por último, se debe hacer conciencia en los padres en el hecho que deben invertir tiempo en supervisar a sus hijos con respecto a los programas de televisión que observan.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Seminario Evangélico de Lima inicia sus cursos de Diplomados

Inicio de Clases de Diplomados
El 31 de Agosto se dio inicio a las clases de los Diplomados de Consejería Familiar, Estudios Bíblicos y Predicación Contemporánea en el horario de martes y jueves a las 7:00 p.m. La matrícula ya está abierta.
Si deseas mayor información puedes llamar a los teléfonos 341 202 / 348 0761 o http://www.sel.edu/