lunes, 6 de septiembre de 2010

La influencia de la televisión en los jóvenes

           

           En promedio, un joven latinoamericano puede llegar a observar aproximadamente seis horas de televisión diarias y estadísticamente existen dos aparatos de este tipo en cada hogar. Todo esto quiere decir que los jóvenes pasan más tiempo al frente de la llamada caja chica del que pasan en su centro educativo, la iglesia, o conversando con su familia. Esto convierte al televisor en el principal educador de nuestros jóvenes y adolescentes. Lo cierto es que la televisión influye en todos los aspectos de la vida de un joven. Afecta su salud, sus gustos en torno a las pertenencias y a las formas en que se entretienen, su lenguaje y sus gestos. Además es el principal transmisor de valores, y modelador de conductas.

        Considerando el aspecto físico, podemos observar que los menores que pasan mucho tiempo frente al televisor tienden a engordar, y por tanto, son propensos en un futuro a enfermedades cardiovasculares, obesidad y otros males relacionados con el sedentarismo.
            La televisión también ha favorecido al consumismo, ya que sin ella, muchos de nuestros muchachos y muchachas no tendrían ni la más mínima idea de todas las cosas que "deben comprar para ser felices", y por tanto, no les haría falta.
           El aspecto que más debemos considerar es el del televisor como agente modelador de conducta y de formación de valores. Uno de los elementos más conocidos es la violencia en la televisión. En la actualidad muchos jóvenes observan lo que llaman "series de acción", que no son otra cosa que series de violencia. Además, sus caricaturas favoritas, exaltan la maldad, están cargadas de antihéroes, muestran indiferencia ante la muerte e idolatran la violencia. Por cada 200 minutos de programación televisiva se observan unos 36 "delitos" por hora, siendo los más frecuentes la difamación, la coacción, las lesiones, las amenazas, el homicidio y los daños a la propiedad. La mayoría de los expertos coinciden en que la violencia social de hoy en día está relacionado en forma directa con la violencia televisiva. Otro de los grandes problemas que existen es que muchos de los programas que observan los adolescentes y jóvenes en dibujos animados han sido diseñados para adultos dentro de la cultura japonesa, pero al ser traídos a los países occidentales, por el simple hecho de ser dibujos animados, se transmiten en horario infantil sin ningún tipo de censura. Además de la violencia, el televisor es el principal transmisor de valores respecto a la familia, el matrimonio, la sexualidad, la honestidad, etcétera y de ideas filosóficas como las de la Nueva Era. Muchas veces enseñando valores y filosofías incongruentes con la ética cristiana.
           La pregunta que hay que hacer es ¿la solución es prohibir la televisión de manera radical?, la respuesta es negativa, ya que esto provocaría el "efecto burbuja". Más bien hay que enseñar a los menores a evaluar los mensajes nocivos y reducir la cantidad de horas frente al aparato. Debemos informarnos de los distintos programas que ven los jóvenes, ya sea observando las series o buscando información en la Web. Un excelente sitio que ofrece críticas de programas de televisión, música y filmes de cine, es la revista Plugged-In de Enfoque a la Familia. Necesitamos argumentos para poder enseñarlos a evaluar lo que observan en la televisión. También podemos aprovechar los programas polémicos para promover el diálogo sobre el sexo, alcohol, suicidio, corrupción, y otros temas. Debemos ofrecer opciones recreativas dentro de la iglesia, que provoque que los muchachos observen menos televisión y se ejerciten en mayor grado. Por último, se debe hacer conciencia en los padres en el hecho que deben invertir tiempo en supervisar a sus hijos con respecto a los programas de televisión que observan.

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