EL SIGNIFICADO
DE ORDENACION
La ordenación al ministerio evangélico es el
reconocimiento y certificación público y oficial de la
Iglesia de:
1. Un llamamiento especial de Dios a un individuo
para llevar a cabo un ministerio particular
hacia la iglesia y el mundo.
2. El desarrollo de carácter y cualidades
espirituales para fomentar tal ministerio.
3. Un conocimiento amplio y profundo de la Palabra
de Dios.
4. La evidencia indudable del ejercicio de
verdaderos dones espirituales impartidos por Dios que le capacita para la obra
del ministerio.
Antecedentes bíblicos de la dedicación de personas para el
liderazgo se encuentran en los ejemplos de
Josué (Números 27:16-23) y Timoteo (I Tim. 4:14), y este
principio de la ordenación al ministerio del evangelio ha sido una práctica de
la Iglesia a través de los siglos de ministerio.
El hombre que ha sido llamado por Dios debe anhelar este
reconocimiento, preparándose con diligencia en mente y en espíritu.
La Ordenación es la observancia solemne por la que los
representantes de la iglesia corporal afirman, separan y encargan a aquellos
que Dios ya ha llamado y equipado para el ministerio, a través de la imposición
de las manos y la oración por ellos."
"Aquellas personas elegibles para ordenación
incluirán sólo aquellos hombres que estén siguiendo un compromiso de por vida
como pastores, misioneros, y maestros de clases bíblicas y teológicas en
universidades y seminarios."
"Las Iglesias locales seleccionan ancianos,
diáconos, diaconisas, y otros líderes sin la
observancia
de ordenación."
La palabra "ordenación" viene de la palabra del
Latín que quiere decir "poner en orden," "arreglar," y
"escoger para un puesto." La palabra traducida "ordenar" en
la Versión Autorizada viene de hasta treinta y cinco diferentes palabras en
Hebreo y Griego. Mucha confusión ha venido por las diferentes facetas del
significado. Sin embargo, Dios es un Dios de orden y pone mucho énfasis en la
Biblia a símbolos. Por lo que, parecería apropiado que hubiera una ceremonia
solemne, simbólica que tenga que ver con el apartar a alguien para el
ministerio del Evangelio.
Los problemas
que ha habido a través de los siglos tienen que ver con el quién debe ser
ordenado. Y hoy por quien debe ser ordenado
¿Cómo podemos prevenir una división entre el clérigo y el
laico, por ejemplo? Qué acerca del "Sacerdocio de todos los
creyentes." ¿No es cada creyente llamado a ministrar? ¿Hay mucha
diferencia entre dar licencias y ordenar?
Los siete fueron escogidos (Hechos 6) por los hermanos
como hombres ya "llenos del Espíritu Santo y sabiduría" y fueron
luego "escogidos" por los doce que oraron y impusieron sus manos
sobre ellos. El llamado de Barnabás y Saúl vino directamente de Dios (Hechos
13), aun así los líderes de la iglesia en Antioquía fueron mandados por el
Espíritu Santo a "separar" a éstos dos hombres públicamente para su
trabajo, quienes lo hicieron ayunando, orando e imponiéndoles las manos. Pablo
y Barnabás "ordenaron" ("escogieron") ancianos
(presbíteros) en cada ciudad orando y ayunando (Hechos 14). Pablo enseñó a Tito
a hacer lo mismo en Creta (Tito 1:5). Timoteo fue apartado para el ministerio
del Evangelio "con la imposición de las manos del presbiterio" (I
Tim. 4:14). Sin duda la frase, "No impongas con ligereza las manos a
ninguno" (I Tim. 5:22) se refiere al mismo acto de ordenación. De éstos
pasajes podemos concluir que aquellos sirviendo en una función alta de la
Iglesia deben ser reconocidos públicamente de alguna manera como públicamente
imponiéndoles las manos y orando por ellos. Sin embargo, ningún gran énfasis
era dado a este ritual particular.
El acto o ceremonia de la imposición de manos aparece en
el Antiguo Testamento en varias situaciones. Era una acto para bendecir (Gen.
48:14). En el ritual del sacrificio, el pecador ponía su mano en la cabeza del
sacrificio (Lev. 1:4, etc.). La tribu de Leví fue apartada a través de un acto
solemne de imposición de manos (Num. 8:10). Moisés escogió a Josué para ser su
sucesor a través de un acto similar (Num. 27:18-23). La idea primaria parece
ser la de transferencia, conducción, identificación y devoción a Dios.
En el Nuevo Testamento, Jesús impuso sus manos a niños
pequeños (Matt. 19:13-15). Los apóstoles impusieron sus manos en aquellos que
ellos bautizaban para que recibieran al Espíritu Santo (Hechos 8:17- 19; 19:6)
y para sanar (Hechos 12:7). Las referencias antes mencionadas muestran el mismo
acto para apartar a personas para una función o trabajo particular en la Iglesia.
Era acompañado de oración, y la bendición buscada era impartida por Dios mismo.
Ninguna idea es dada de que esta acción simbólica tenga algún valor
sacramental.
Por ello, el ordenar hombres para el ministerio del
Evangelio ha sido practicado desde la mitad de los años 1880. En la página 235
de La Palabra, El Trabajo, y el Mundo (The Word, Work and World), publicado en
Octubre de 1886, bajo el título "El Servicio de Ordenación," el
siguiente artículo aparece:
"La tarde del Jueves de la Convención, un servicio
de ordenación muy interesante e impresionante se llevó a efecto para la
ordenación del Rev. Walter A. A. Gardner y el Rev. F. A. Osman al
ministerioCristiano. Un comité de ministros representando a iglesias Presbiterianas,
Bautistas, Metodistas, y Congregacionales; y los pastores del Tabernáculo
Examinaron a los candidatos con mucho cuidado y acordaron al final el
recomendarles como personas adecuadas para el ministerio Cristiano. El hermano
Gardner fue recomendado también por la congregación del Tabernáculo del
Evangelio, de donde el es miembro, y el hermano Osman por el Tabernáculo
Alemán, Ninth Ave., con el que está trabajando como pastor. El Rev. A. B.
Simpson presidió e hizo la oración de ordenación."
Hay otras numerosas narraciones de servicios de ordenación
hechas aún antes de este siglo. En la página 178 de la publicación La Alianza
Cristiana (The Christian Alliance) de 1881, podemos leer lo siguiente:
"Hemos sido informados que algunos grupos han
criticado la junta llevada a cabo al final de la Convención de Orchard por el
propósito de apartar a un número de obreros al imponérseles las manos como una
preparación Divina especial para su trabajo, y de que se ha dicho que aquellas
personas que lo hicieron clamaban impartir poder espiritual a los hermanos por
la imposición de sus manos. Esto es un gran error. El servicio al que se
refieren estos grupos asistieron algunos cientos de obreros Cristianos, y en él
participaron un gran número de los más cuidadosos ministros Evangélicos, y no
hubo nada que fuera ofensivo hasta para la mente espiritual más conservadora.
Ninguno de los líderes en la reunión clamaron tener cualquier poder en ellos y
que pudieran impartir éste a otros, sino que simplemente estaban unidos en apartar
a sus hermanos para la obra a la que éstos mismos hermanos previamente ya se
habían dedicado, con la confianza de que el Espíritu Santo les bautizó con Su
presencia permanente y su poder, sabiendo que cada uno que le busca con una
actitud correcta. No había más poder en las manos de los obreros que en las
manos del pastor que ministra la ordenanza de la Cena del Señor y el Bautismo,
o el Anciano que unge al enfermo en el nombre del Señor para su sanidad. En el
ungimiento para la sanidad, no hay quien clame que está impartiendo de su
poder, pero es simplemente un acto de obediencia y Dios lo acompaña con Su
poder, si las condiciones espirituales han sido debidamente llenadas."

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