lunes, 4 de julio de 2011

OFRENDANDO Y DIEZMANDO A DIOS

OFRENDANDO Y DIEZMANDO A DIOS

¿Por Qué?
I. CONCEPTO GENERAL DEL OFRENDAR Y EL DIEZMAR
  A. El Ofrendar en el Antiguo Testamento
1.      Génesis 4:3,4 - Caín ofrenda, y Abel trae de las primicias.    
2.      Génesis 8:20 - Noé ofreció holocausto (ofrenda).
3.      Éxodo 25:2,3 - Dios ordenó a Moisés a requerir ofrendas voluntarias.
4.       Proverbios 11:24 - "Repartir".
5.      Malaquías 3:8 - "Habéis robado a Dios los diezmos y las          ofrendas."
6.      Génesis-Malaquías - 100's de ocasiones más.

  B. El Ofrendar en el Nuevo Testamento
1.      Lucas 6:38 - "Dad, y se os dará; medida buena,          apretada..."
2.      Lucas 21:1-4 - Cristo compara las ofrendas de los ricos y          la viuda.
3.      Romanos 15:26 - La "colecta" para los pobres..
4.      1 Corintios 16:1 - La "colecta" para los santos...
5.      2 Corintios 9:1 - La "suministración" para los santos...
6.      2 Corintios 9:7 - Cada uno "dé"... Dios ama al "dador" alegre.
  C. El Diezmar en el Antiguo Testamento
1.      Génesis 14:20 - Primera ocasión: Abraham diezmó a   Melquisedec.
2.      Génesis 28:22 - Jacob prometió dar el diezmo de toda  posesión.
3.      Levítico 27:30- - Primer mandato específico requiriendo el  diezmo.
4.      1 Samuel 8:13- - Aún el Rey tiene el derecho de requerir el 10%.
5.      Malaquías 3:8 - "Habéis robado a Dios los diezmos y las  ofrendas."
  D. El Diezmar en el Nuevo Testamento
     Aparte de la reprensión de Jesús a los Fariseos por "diezmar  la menta y la ruda", el Fariseo que oró en público diciendo  que "diezmaba" y la narración en Hebreos sobre Abraham y su encuentro con Melquisedec... el término "diezmo" no se  menciona.
     ¿Significará esto que el diezmo o el dar "proporcionalmente" a Dios fueron eliminados bajo el nuevo pacto en Cristo? Esto lo iremos viendo y contestando en la medida que progrese el      estudio.
     1. Lucas 10:7 - El obrero es digno de su salario (aunque  este caso no es en una iglesia, el 'principio' aplica).
     2. 1 Corintios 9:7-15 - Pablo argumenta desde el modelo mosaico ("no pondrás bozal al buey que trilla") no sólo la          legitimidad de esta provisión al que predica el evangelio, sino aparentemente el "mecanismo proveedor", a saber,          el diezmo, implicado por "comen del templo" y "participan   del altar" (v.13) refiriéndose al mecanismo usado bajo el          pacto antiguo, a saber, los diezmos.   
     3. 1 Timoteo 5:18 - "No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario".
II. ENSEÑANZA BÍBLICA SOBRE EL DIEZMO Y LA OFRENDA... ANTES, DURANTE Y DESPUES DE LA LEY MOSAICA.
  A. ANTES DE MOISÉS
     1. No hay mandato a tal efecto. Sabemos que se hacía y  que Dios aceptaba y aprobaba los mismos.
     a. El caso de Caín y Abel - Génesis 4:3-4 - La actitud del  corazón vista por Dios.
         b. El caso de Noé - Génesis 8:21 - Dios percibió "olor de              suavidad".
              c. el caso de Abraham - Génesis 14 - La bendición de Melquisedec a Abraham es evidencia de la aprobación divina.
    d. El caso de Jacob - Génesis 28:22 - ¿De dónde recibió el concepto del 10%?  
     Es importante notar que estos casos no pueden ser producto de una ley formal bajo Moisés. ¿Sería algo inherente en la misma naturaleza humana creada por Dios?. Tal vez por eso el hombre pagano también practicaba el     diezmo, haciendo de manera pervertida y sin glorificarle aquello que Dios hizo bueno. Desde la creación, Dios puso "su ley" en el corazón.
  B. BAJO LA LEY MOSAICA
     1. Diezmos:
a.       Ordenados en Levítico 27:30-33
         b. Otros ejemplos: Números 18:21-28 - Diezmos dados a              los levitas. Deuteronomio 12:5-18; 14:22-27; 26:12 - Amplifican y detallan el uso y función del diezmo.
                  c. Aún el Rey podía exigir el 10% del pueblo - 1 Samuel  8:13,17


     2. Ofrendas:
         a. Éxodo 25:2-7; 29:27-28
         b. Levítico 7:32
         c. Números 5:9
         d. 2 Crónicas 31:4-6
         e. Nehemías 12:44; 13:10-13
     3. Primicias:
Nehemías 12:44; 13:10-13 - Diezmos y Primicias eran cosas separadas, distintas.

  C. DESPUÉS DE MOISES - LA IGLESIA
     Lo que se le ofrenda a Dios se menciona bajo dos categorías: una, descrita claramente, muchas veces; la otra, de manera implícita.
     1. Descrita claramente - Ofrendas especiales para suplir las necesidades de los santos pobres y atribulados:
         a. Romanos 12:13 - "...comunicando a las necesidad de los santos."
         b. Romanos 15:26 - "...una colecta para los pobres de los santos."
         c. 1 Corintios 16:1 - "...la colecta para los santos."
         d. 2 Corintios 8:1-24 - "...la comunicación del servicio para los santos" (v.4).
         e. 2 Corintios 9:1-15 - "...la suministración para los santos" (v.1).
     2. La implicada - y por ello, no menos clara: la fuente de donde procede el "sueldo" para el que ministra el evangelio.
a. 1 Corintios 9:7-14 - "Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
b. Gálatas 6:6 - "El que es enseñado, comunique en todos los bienes al que le instruye."
         c. 1 Timoteo 5:17-18 - "No esbozarás al buey que trilla...digno es el obrero de su salario."
     Estos tres textos apuntan hacia la ministración de la       Palabra dentro del contexto de la iglesia local, lugar de donde ha de venir el salario del que ministra.

III. ¿QUÉ DEBE CARACTERIZAR LA ACTITUD DE CORAZÓN Y        MENTE DE QUIEN DIEZMA Y OFRENDA A DIOS?
  A. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
     1. Liberalidad; repartiendo - Proverbios 11:24-26 - (lo contrario a la mezquindad)
     2. Confianza en Dios-Malaquías 3:7-10-"Probadme ahora          en esto..."
     3. Sumisión y obediencia - 2 Crónicas 31:4-6 - "Obedecieron  el edicto, y trajeron primicias y diezmos por montones."
  B. EN EL NUEVO TESTAMENTO
     1. Gozo - 2 Corintios 8:2 - La "abundancia de su gozo..."
     2. Dando en necesidad - 2 Corintios 8:2 - "Prueba de la riqueza de bondad."
     3. Buena voluntad - 2 Corintios 8:2 - "...abundaron en  riquezas de su generosidad."
     4. Sembrar en bendiciones - 2 Corintios 9:6 - "...el que siembra generosamente..."
     5. Alegría - 2 Corintios 9:7 - "...dador alegre...", voluntario; de corazón.
     6. Agradecimiento - Gálatas 6:6 - "Hacer partícipe al que le  instruye"... la motivación correcta.
     7. Disposición de corazón que ve la necesidad - Filipenses 4:15- El cuidado y trato dado a Pablo.
     8. Compasión - Gálatas 2:10 - "acordaos de los pobres..."      
     9. Con sacrificio - Lucas 21:1-4; 2 Corintios 8:2 - La viuda dio todo su sustento; En necesidad.

IV. IMPEDIMENTOS AL EJERCICIO DE LA GRACIA DE OFRENDAR A DIOS
     A. El grave error de creer hallar satisfacción personal en la vanidad de las posesiones y la posición social. Lucas 12:15 - "No tengo para dar... está todo comprometido."   Compare con Mateo 6:19-21 - "No os hagáis tesoros en  la tierra... donde estuviere vuestro tesoro, allí estará          vuestro corazón." Compare también con la "siembre" correcta descrita en 2 Corintios 9:6.
     B. Mezquindad para con Dios - 2 Corintios 9:5-6 - "Sembrar   escasamente"; Compare con Nehemías 13:10-13... La  mezquindad del pueblo obligó al Levita a buscar su sustento de la tierra.
     C. Amor a, y el dominio por la vanidad - Haggeo 1:4-7 -Sembrando semilla de "atención y amor a sus propias          casas en perjuicio de lo de Dios. "¡Pensad bien sobre  vuestros caminos...!" Considere la gran cena en Lucas 14:18. También considere en 2 Corintios 4:18 cómo la          atención a lo "temporal" no deja tiempo, dinero ni interés  para aquello que es eterno.
     D. El pensar que, de alguna manera, Dios se complace y          conforma con nuestras sobras. Considere en Lucas 21:1-4 la ofrenda de la viuda pobre. La conclusión lógica de esta mentalidad: "Si no me sobra, no hay para  ofrendar y diezmar" (los ricos). La viuda echó lo que "no          le sobraba"... lo dio todo.
     E. Actitud que no teme robarle a Dios - Malaquías 3:8-10. Se preguntaban: "¿En qué te hemos robado?" La respuesta divina: "En vuestros diezmos y ofrendas".
V. PROMESAS DE DIOS AL QUE OBEDIENTEMENTE OFRENDA      Y DIEZMA A ÉL
A. Bendiciones - 2 Corintios 9:6
B. Multiplicación de sementera - 2 Corintios 9:10 -Entiéndase producción, ventas, ingresos, economías...
C. Aumento en el crecimiento de nuestros frutos de justicia. 2 Corintios 9:10
      D. Hará crecer en otros el agradecimiento a Dios - 2 Corintios 9:13
         E. Engordará (en bendición) y saciará (satisfacción) - Proverbios 11:25-26

FIN DE ESTUDIO BOSQUEJADO ORIGINAL ~
 En conclusión, compartiré varias observaciones prácticas que surgen, naturalmente, de los muchos textos bíblicos presentados arriba, así como de la "experiencia real" en la vida de un pastor de ovejas.
Afirmamos, como creyentes en el nuevo pacto de Cristo -obrado en su sangre en la cruz- que la iglesia de Cristo no está obligada a "diezmar, ofrendar y a dar las primicias" debido a la ley mosaica, a saber, los diez mandamientos. Como ley vigente sobre las almas, ésta caducó cuando Cristo murió. Pruebas bíblicas al respecto se podrán apreciar en numerosos artículos y estudios en nuestro sitio en la web, "En Voz de Gracia... Conocerá de Cristo" (http://cristo.org).
 Agarrarse de esa "ley ya caducada" con el fin de zafarse de la obligación de "dar a Dios los bienes materiales que él requiere de nosotros" sólo muestra el pecado de rebeldía a Dios, amor a lo terrenal y un desconocimiento o desprecio de la verdad bíblica en el sentido de que Cristo fundó a su iglesia sobre lo que la Biblia llama "la ley de Cristo", que no consiste de 10 mandamientos principales sino, más bien, de una amplia gama de normas y preceptos espirituales que sólo se pueden obedecer bajo la dirección del Espíritu de Dios, Aquel quien nos hace abundar en genuino amor hacia Cristo y su santa Palabra.
 Si leyó con gran cuidado el bosquejo ofrecido, habrá notado que no le huimos al hecho de que, en el Nuevo Testamento, no se usa el término específico, "diezmos", y mucho menos en el sentido de una ley obligatoria para la iglesia de Cristo. Es aquí que sólo un corazón instruído por el Espíritu de Dios podrá ver y aceptar gozosamente que, en efecto, se nos presenta el modelo antiguo utilizado para allegar el "salario debido" a los que ministraban la Palabra de Dios como "el modelo a seguir en la iglesia". Sin ánimos de ofender -pues de ello no hay ni una gota en mi espíritu- es necesario señalar que el texto de 1 Corintios 9:7-15 habla tan claramente al respecto que quien no acepta dicha verdad allí declarada, está rechazando el testimonio de Dios sobre el particular. ¡Ni más ni menos!
 Cuando en el verso 14 de dicho pasaje se nos dice: "Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio", las palabras "así también" hacen referencia al método -acabado de describirse en el v.13- usado bajo el antiguo pacto para allegar los bienes necesarios para la función del tabernáculo y luego el templo. El v.13 pregunta: "¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y los que sirven al altar, participan del altar?" ¿A qué se refiere el apóstol? Es muy sencillo.
 Cuando Dios estableció su pacto con Israel -los diez mandamientos- les instruyó no sólo en la creación y operación del tabernáculo, el sacerdocio y todo lo relacionado, sino que también les indicó cómo habrían de allegar los fondos para su función. A los levitas no se les entregó porción de tierra por la sencilla razón de que Dios requirió de las demás doce tribus -cada una con sus tierras designadas- el sustento total para el funcionamiento de todo el aparato religioso, lo que incluía la provisión material para el sustento de los sacerdotes... su sueldo... su comida... su ropa, etc.
 Estoy seguro de que estos hechos no los negará cristiano alguno. Sin embargo, la pregunta de rigor viene a ser ésta: ¿Por qué rechazar lo que enseña este texto en 1 Corintios? ¿Por qué negar que el Espíritu de Dios le está diciendo a la iglesia de Cristo -no a un extinto pueblo de Dios hebreo- que, la misma forma en que se le proveyó el sustento a los sacerdotes y sus familias bajo la ley mosaica, ha de ser la forma en que la iglesia de Cristo le provea a sus pastores, ancianos, maestros, etc.? Esto no es torcer las palabras de Pablo para lograr un significado acomodaticio que apoye el requerimiento de "diezmos y ofrendas" hoy en día. ¡Claro que no! Es ser honesto con la Palabra de Dios... es temerle a Dios y mostrarlo a través de la obediencia a su Palabra.
 Para el creyente de los días de Pablo que preguntara: ¿Y cómo va el pastor a proveer para la necesidad material de su familia... cómo va a comer, comprar ropa, mantener su casa, etc.?, la respuesta de Pablo -inspirada por el Espíritu de Dios- a quien así preguntara es sencilla: "Así también... mis hermanos; tal como se hizo bajo la ley de Moisés es que se tiene que hacer ahora". Sin embargo, sabemos que el corazón incrédulo hará malabares con sus razonamientos y procesos de lógica, llegando a la conclusión: "Bueno, está bien. Acepto que el bien material para nuestro(s) pastor(es) venga de la iglesia misma... pero, no estoy de acuerdo en que tengamos que diezmar para ello".
 A los tales debemos preguntarles: "¿Y cómo piensa usted que los dineros han de allegarse a la iglesia para que ésta, a su vez, los pueda repartir a sus pastores? ¿Saliendo a la calle a pedirle donativos a los impíos? ¿Solicitando a los gobernantes civiles que "cooperen" con la causa de la iglesia? Hay quienes así lo hacen, pero, ¿qué enseña la Biblia?
 Las palabras de Pablo no meramente hacen referencia a que "la provisión para los pastores" venga "de la iglesia"; habla también de cómo se allegan esos dineros "a la iglesia". Los sacerdotes sólo podían vivir de lo que llegaba "al altar, al templo" debido a que el pueblo obedecía los mandatos que regían los procesos mediante los cuales el pueblo traía esos bienes. En el bosquejo ofrecido arriba hay un inciso que hace referencia a tiempos cuando el pueblo abandonó su deber en estos asuntos. Los levitas se vieron forzados a labrar la tierra para poder sobrevivir.
 Esta situación fue reprendida fuertemente por Dios con el resultado de que el pueblo, renovado en su espíritu y amor a Dios, comenzó a traer tantos diezmos y provisiones al templo que, literalmente, había "montones" de provisiones, mucho más de lo que en el momento hacía falta para atender la necesidad. No se fueron a los Amorreos, Amalecitas, etc., etc. para buscar sus provisiones. Dios obró en sus corazones, renovando la dedicación a él y al servicio sacerdotal. Sólo un cambio efectuado por Dios en el corazón podrá enderezar el pueblo de Dios que, hoy, yerra en sus deberes a Dios, practicando el "robo" a Dios como cosa normal, diaria.
 Tantas veces ocurre que, en una iglesia local, el pastor padece necesidades materiales debido a la mezquindad de muchos en la congregación. Si algún miembro de esa iglesia -quien procura cumplir con sus deberes financieros ante Dios- se preocupa por la situación, trayéndola ante la iglesia en reunión administrativa, a menudo se dará con el caso de que otros cuestionarán públicamente si es necesario que al pastor se le aumente el sueldo. Hablarán sobre las finanzas de la iglesia... se preguntarán si acaso hay ingresos como para atender tal situación... dirán que hay que "estudiar" el caso a ver qué se podrá hacer, si es que se puede. Pero, si de dar sus diezmos al Señor se trata, ¡que se siente a esperar el pastor!
 Mostrarán un gran celo por que no se hagan compromisos para la erogación de mayores dineros, mas, sus vidas personales han mostrado a través de mucho tiempo que si ofrendan, es una menudencia la que traen a la iglesia; y de diezmar, ¡ni hablar! ¡Nada! Los tales nos recuerdan a personas como el "tesorero" de los discípulos de Cristo, Judas. ¡He experimentado tal actitud de algunas ovejas en la iglesia en "carne viva"! ¡Pasando necesidades básicas a la vez que quienes en la iglesia no diezmaban ni ofrendaban con liberalidad cuestionaban que se fuera a aumentar el ínfimo sueldo provisto durante años a su pastor!
 Así, quienes reciben la abnegada enseñanza de parte de su pastor se muestran renuentes a proveerle a quien les enseña lo que necesita para vivir. No sólo desobedecen los mandatos que requieren que "le provean de todos los bienes al que les instruye", sino que, mostrando una fachada exterior de "gran celo por el funcionamiento adecuado financiero de la iglesia", se mantienen firmes en su mezquindad para con Dios, a la vez que siguen invirtiendo en sus casas, sus entretenimientos, paseos, viajes, etc., no viendo las necesidades de su pastor, quien a veces no tenía ni para comprar unas llantas nuevas para su viejo vehículo en el cual se pasaba viajando para atenderles a ellos.
 Él lo hace por amor a Dios, y ellos, en su dureza de corazón, no sólo cierran sus ojos a las genuinas necesidades de su pastor sino que acumulan para sí el severo castigo de Dios. ¿Por qué? Porque en su mezquindad, que visiblemente afecta materialmente a su pastor, se les olvida que contra quien pecan es realmente contra Dios. Se alegran cuando ven que un ladrón es enviado a la cárcel, mas, ni se inmutan por seguirle robando a Dios cada semana del año cuando retienen lo que a él le pertenece para gastarlo en sus propios deleites y obligaciones.
 No puedo concluir este breve estudio sin dirigir unas palabras hacia aquellos que, presentándose como verdaderos siervos de Dios, no son sino ladrones dentro de la congregación de los santos. ¡Los hay de todo tipo y fachada; usualmente se ven muy espirituales, con personalidades muy contagiosas! Pero, en sus corazones son ladrones, son ciegos que pretender guiar a otros ciegos, cayendo todos en el mismo hoyo. Esos son los que en vez de "vivir del evangelio", son "vividores del evangelio". Sé que gente así ha afectado a sinceros cristianos, haciendo que se protejan tanto de tales predadores que se van al otro extremo, llegando a negar la legítima provisión material a los genuinos pastores. El "vividor" ve las iglesias como un botín de fácil acceso; se llena de sus bienes, y cuando más le convenga, se desaparece.
 Cuidémonos de no privarle a un verdadero siervo de Dios aquellos bienes y provisiones que Dios ha establecido como legítimos. Es propio, es bíblico que un maestro de la Palabra reciba su salario de la iglesia local bajo su cuidado. Es un deber ante Dios. Mi experiencia de muchos años me dice que esto no pasaría tanto si las iglesias estuvieran más instruídas en la Palabra, si tuvieran más discernimiento entre lo bueno y lo malo. Muchas veces tendemos a ser muy "crédulos", dejando a un lado el examen del árbol a través de su fruto.
 Por otro lado, hay pastores que fielmente enseñan todo el consejo de Dios -las ofrendas y diezmos incluidos- por lo que "por falta de instrucción" no padecen. Mas, en su endurecimiento de corazón y mezquindad para con Dios le hacen caso omiso a la enseñanza ofrecida, a veces llegando a "despedir" a su pastor o, lo que a veces les parece ser más fácil: se van a otra iglesia donde no oirán tales enseñanzas. Una cosa es segura, y es que ¡del juicio de Dios no escaparán! Y es triste decirlo, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, comienzan a "pagar el precio" por su desvarío aquí mismo en la tierra, antes de morir, cuando "lo robado a Dios" comienza a traerles grandes pruebas y tragedias.
 Dios nos ayude a examinarnos con sinceridad. ¿Dónde estamos parados ante la enseñanza bíblica sobre los diezmos y las ofrendas? ¿Tenemos dudas o dificultad en acatar lo que Dios requiere de nosotros? Pidámosle a Dios que nos abra los ojos del entendimiento para entender lo que él nos dice sobre este particular, nos dé fe para creer y voluntad para obedecer sin miedo, confiando del todo en Aquel quien nos asegura que no nos dejará ni nos desamparará. Él será siempre fiel. No temamos diezmarle a él de todo lo que nos da. ¡Sólo hará que abunde aún más su bendición en nuestra vida!
 Dios nos ayude a todos a tomar muy en serio las enseñanzas sobre este aspecto tan importante de la iglesia del Señor. ¡Amén!

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