miércoles, 25 de junio de 2014

El aborto 2


2. El vientre materno: de cuna natural a corredor de la muerte. Gloria María Tomás y Garrido
Introducción
Entre los dramas más profundos de nuestro tiempo se encuentra la pérdida del sentido transcendente de la persona humana, el olvido de su genuina dignidad y la esclavitud de los hombres a sus propias obras y proyectos.
Por ello la vida humana se ve amenazada de múltiples maneras.
Situación que no responde al designio de Dios Creador, ni al proyecto humano de ser hombre.
Una manifestación de este diagnóstico es el aborto provocado y procurado, aceptando en tantos casos a nivel legal. Se viene a consentir en la muerte injustísima de inocentes, motivado la mayoría de las veces por comodidad, por ignorancia y desinformación, e incluso por soledad.
Los objetivos de este trabajo son ofertar una información básica, unos criterios sólidos y una panorámica sobre el fenómeno del aborto provocado, su realidad biológica, el tratamiento legal, la consideración social y sus aspectos éticos-morales. Así se dispone de claves y de argumentaciones sobre el valor y la dignidad de la vida humana, y con la consideración que deben merecer por parte de las personas, las instituciones, los poderes públicos y la propia legislación.
1. LA REALIDAD BIOLÓGICA
1.1. El comienzo de la vida humana
a) Cada individuo tiene un comienzo preciso: el de su concepción
Desde que se produce la fecundación mediante la unión del espermatozoide con el óvulo, surge un nuevo ser humano distinto de todos los que han existido, existen y existirán.
La biología nos enseña que los progenitores están unidos a su progenie por un eslabón material continuo en el que el óvulo fecundado posee el programa completo: se trata del filamento molecular del ADN.
En cada célula reproductora este filamento, de un metro de longitud aproximadamente, está cortado en piezas, los cromosomas, que son 23 en nuestra especie, localizados en el núcleo celular. La genética es tu dia la naturaleza y función del ADN. Todo lo que un organismo materialmente será se encuentra escrito en su ADN.
La vida tiene una historia muy larga, se remonta a tiempo inmemorial, pero cada individuo tiene un comienzo preciso, el momento de su concepción. Durante la vida de un individuo, todas las células que lo componen tienen los mismos cromosomas, que se reunieron por vez primera en el cigoto. El ADN nuclear se convierte en una suerte de código de barras; es la huella digital molecular de la materialidad del cuerpo, y por tanto de la persona.
Sin embargo, la vida biológica no es los cromosomas, sino la célula en la que se encuentran, puesto que una célula es la menor porción de materia organizada capaz de mantener y transmitir la vida(2).
b) Patrimonio genético y sistema inmunológico propios
A partir de la fecundación hay un nuevo patrimonio genético, distinto del de la madre. Y un sistema inmunológico propio, también diferente del de la madre; hay pues una nueva vida humana, que se concreta en la progresiva realización del nuevo individuo de la especie humana; no se da ya ningún cambio cualitativo que permita afirmar que primero no existía un ser humano y después sí.
Este cambio cualitativo únicamente ocurre en la fecundación y, a partir de entonces el nuevo ser, en interacción con la madre, sólo precisa factores externos para llegar a adulto: oxígeno, alimentación y paso del tiempo. El resto está ya desde el principio.
No estamos ante un ser humano potencial, sino ante una persona llena de potencialidades que deben desarrollarse. El dinamismo biológico de todo ser vivo comienza con la unión del espermatozoide con el óvulo. Schimmel y Crumm, en 1994 publicaban dos fotografías impresionantes: en una se observa el momento de la fecundación, por penetración con ayuda de una micropipeta de un espermatozoide humano en el citoplasma del óvulo humano; en la otra, tomada 45 horas después, en pleno proceso de segmentación, se fotografía la aspiración de una blastómera.
En el proceso de la fecundación(3), desde el desprendimiento del óvulo del ovario, su captación por las franjas tubáricas y la capacitación del único espermatozoide que penetrará en la célula femenina se ha estudiado como en el óvulo entra todo el espermatozoide y en su interior se mueve muy lentamente; los dos pronúcleos se va acercando hacia el centro, para fusionarse las cromatinas de ambos. El momento de la fusión de los dos pronúcleos, más que la adhesión de las membranas del espermatozoide y del óvulo, es el acontecimiento culminante de la fecundación, pues es entonces cuando se suman las dos cargas genéticas. Desde que se inicia hasta que termina esta fusión de núcleos pasan unas once horas. Después comienzan las divisiones, al principio de un modo muy rápido, y después más asincrónico.
c) La individuación se da desde el primer momento de la fecundación
Hasta el momento del nacimiento se producen unas 41generaciones celulares, y muy pocas más tendrán lugar desde el nacimiento hasta el final de la vida.
El embrión, ya desde su más temprana etapa de evolución, influye poderosamente en la adecuación del organismo materno para su óptimo desarrollo, pero aunque la intervención del organismo materno sea muy importante, no significa que su actuación sea exclusiva y que consiga un total dominio en el desarrollo embrionario, sino que el nuevo ser tiene una autonomía relativa y real.
La individuación se da desde el primer momento de la fecundación. El genotipo va dirigiendo el desarrollo, que manifiesta el fenotipo, en el que también influyen las circunstancias externas, así se irá manifestando continuamente que ese ser tiene la condición del individuo de la especie humana.
1.2. La vida humana es concreta, es un continuo
A veces se presenta el término de vida humana como una idea  abstracta; pero la realidad es que no existen más que seres humanos individuales. Una vida humana concreta no es, no puede ser otra cosa que un ser humano. El prerrequisito para la individuación es el paso inmediato que sigue a la concepción, minutos después de ésta. El desarrollo humano es un continuo en el que no hay saltos cualitativos, sino la progresiva realización del destino personal.
Lo que, habiendo sido engendrado por el hombre, se desarrolla autónomamente hasta tomar figura humana madura ha de ser considerado, en todo momento, como “alguien”, y no como “algo”. Para la condición de ser personal sólo puede y debe haber un criterio: la pertenencia biológica al género humano. De ahí que tampoco se pueda separar el comienzo y el fin de la existencia de la persona del comienzo y fin de la vida humana. Si existe “alguien”, existe desde que existe un organismo humano individual, y seguirá existiendo mientras el organismo esté vivo. El ser persona es la vida de un hombre(4)
2. ETAPAS SIGNIFICATIVAS EN EL DESARROLLO INTRAUTER INO
2.1. No al término preembrión
Aceptar el hecho de que tras la fertilización, un nuevo ser humano ha comenzado a existir no es cuestión de gusto u opinión. Su naturaleza, desde su concepción hasta su vejez, no es una disputa metafísica, es una simple evidencia experimental.
En esta continuidad del desarrollo embrionario se suelen distinguir tres periodos: una fase de prediferenciación, que abarca prácticamente el primer mes del desarrollo; una fase embrionaria, que ocupa el segundo mes y posiblemente parte del tercero, y el resto del tiempo que es el periodo fetal. Hacia la terminación del desarrollo, en el periodo fetal, predominan los procesos de crecimiento y aumento del tamaño de los órganos, ya formados con anterioridad totalmente, e incluso se van adquiriendo nuevas funciones.
La frontera entre unos y otros periodos no se puede determinar con conceptos convencionales, pero lo que no cabe el paso de una individualidad a otra; desde el cigoto, como la primera célula que resulta de la fusión de las células masculina y femenina, hasta la muerte, existe biológicamente el mismo ser. Es engañoso pretender que adquiera características de determinado periodo para reconocerlo como humano:
un ser no es una etapa, es todas las etapas por los que pasa su vida.
La idea de preembrión es un concepto surgido en le Reino Unido, que abarca los 14 primeros días del desarrollo, viniendo a coincidir su terminación con la aparición de la línea primitiva. A éste término se le ha dado una connotación extrabiológica e incluso extracientífica, considerándolo como no humano.
2.2. Etapas del desarrollo intrauterino
La reproducción en el ser humano es sexual. Implica la formación y donación de gametos entre dos individuos: varón y mujer. La fecundación es interna así como el desarrollo del embrión; las crías son vivíparas, están vivas en el útero materno y el desarrollo intrauterino esquemáticamente, sigue las siguientes etapas:
Tras unas primeras divisiones celulares, este ser humano recibe el nombre de mórula, en la que pronto aparecerá una diferenciación entre las células que formarán el embrión y las destinadas a formar la placenta.
En el embrión de dos y cuatro células se verifica la síntesis de factores de crecimiento: él dirige su propio desarrollo según el plan de la especie humana. Se ha encontrado que en los primeros días de su existencia libera al medio sustancias que afectan al endometrio (tejido uterino de implantación) para adherirse y proseguir su crecimiento, mostrando que también se comunica bioquímicamente con su madre. Surge después el blastocisto, que anidará en la pared del útero de su madre.
A continuación se van diferenciando sus órganos durante todo el periodo embrionario, al tiempo que la placenta se desarrolla plenamente. El comienzo del desarrollo del ser humano sucede entre los 1720 días después de la fecundación.
La activación del ovocito se ha descrito como una verdadera “explosión de vida”, un despertar celular que pone en juego una serie de eventos concatenados que dirigen al cigoto a la división y diferenciación aumentando su complejidad. Esta explosión de vida se pone de manifiesto en el hecho de que la supervivencia del embrión es mayor en comparación con las células que le dieron origen, aún bajo condiciones de congelación.
El embrión, que ya se denomina feto, y continúa su crecimiento mientras se produce la maduración funcional de sus órganos hasta que, en un momento dado, nacerá y se llama neonato.
El desarrollo de los distintos órganos con la consiguiente división de funciones se realiza de un modo suave, perfectamente acoplado.
A las dos semanas de la fecundación se inicia el desarrollo del sistema nervioso.
A las tres semanas de vida comienza a diferenciarse el cerebro, aparecen esbozos de lo que serán las piernas y los brazos, y se puede comprobar cómo late el corazón y circula la sangre.
A las cuatro semanas ya empiezan a formarse los ojos.
En la semana sexta, la cabeza prácticamente tiene la forma definitiva, el cerebro está muy desarrollado, y se puede hacer al embrión un electroencefalograma, que detecta la actividad eléctrica de su cerebro; comienzan a formarse manos y pies; aparecen, cumplidos los cincuenta días, las huellas dactilares, las que permanecen para toda su vida, y que diferenciarán a este ser de millones de sus semejantes. Los labios se abren y se cierran.
A las ocho semanas, el estómago comienza la secreción gástrica; también aparecen las uñas, y en realidad todos los sistemas del cuerpo están funcionando; mide el feto unos cuatro centímetros y pesa unos cuatro gramos.
2.3. ¿Es problema la gemelación?
Como explican los profesores Velayos y Santamaría, ese ser, vivo  y autónomo, tiene la condición de individuo de la especie humana. Se ha argumentado contra esta realidad el hecho de la posible formación de gemelos, al menos en las primeras fases del desarrollo, diciendo que un individuo humano no lo es si se puede dividir, con lo que se confunde individualidad con indivisibilidad.
El problema de los gemelos no es tal: significa que el comienzo de la vida del hermano gemelo se hace por desprendimiento de un grupo de células de su hermano, lo cual es cierto, pero lo único que cabe afirmar es que también en la especie humana, al igual que en otras especies animales y vegetales, se da la posibilidad de una generación distinta a la fecundación, por escisión.
La diferencia con otras especies estribaría en que en el hombre, esta posibilidad queda limitada a etapas muy iniciales del desarrollo, mientras que en otros seres vivos se mantiene en la vida adulta.
También se podría interpretar el fenómeno de la gemelación como la manifestación externa de la presencia ya desde el principio de dos hermanos que comparten un mismo hábitat físico hasta que sucede la separación gemelar, si bien esta posibilidad es teórica y difícil de ser demostrada.
En todo caso, siempre habrá una individualidad con una potencialidad de divisibilidad cada vez menor, lo que no invalida el que en todo momento, antes y después de una división con separación de células, se pueda hablar de individuo/individuos.
3. DESARROLLO EXTRAUTERINO
Hay cambios que no se producirán más que después de nacer. La primera dentición se da a los seis meses, y la salida de los dientes definitivos suele ocurrir a los siete años, y las últimas muelas no salen hasta bien avanzada la edad adulta.
Orgánicamente, sin saltos cualitativos, el neonato se hace niño, y el niño, tras la pubertad, adolescente. La pubertad, con todos sus cambios anatómicos y fisiológicos, acaece en la segunda década de la vida, donde aparece también la capacidad reproductora.
 El adolescente pasa a joven, el joven a adulto y el adulto a anciano.
Estos son los nombres que distinguen las etapas de la vida de un solo ser que surgió con la fecundación y que será el mismo hasta que muera, aunque su apariencia externa, varíe de una a otra fase, con sus etapas evolutivas e involutivas.
4. ¿QUÉ ES EL ABORTO?
La Medicina entiende por aborto toda expulsión del feto, natural o provocada, en el periodo no viable de su vida intrauterina, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Si esa expulsión del feto se realiza en periodo viable pero antes del término del embarazo, se denomina parto prematuro, tanto si el feto sobrevive como si muere.
El Derecho considera aborto la muerte del feto mediante su destrucción mientras depende del claustro materno o por su expulsión prematuramente provocada para que muera, tanto si no es viable como si lo es.
En el lenguaje corriente, aborto es la muerte del feto por su expulsión natural o provocada, en cualquier momento de su vida intrauterina. Es la acepción que emplearemos en este libro.
4.1. Aborto espontáneo y procurado
El aborto puede ser espontáneo o provocado. El espontáneo se produce bien porque surge la muerte intrauterinamente, o bien porque causas diversas motivan la expulsión del nuevo ser al exterior, donde fallece dada su falta de capacidad para vivir fuera del vientre de su madre.
Si el aborto es provocado, se realiza matando al hijo en el seno materno o forzando artificialmente su expulsión para que muera al exterior.
4.2. Métodos habituales en la práctica del aborto
El aborto provocado tiene por objeto la destrucción del hijo en desarrollo en el seno materno, o su expulsión prematura para que muera.
Los métodos para lograr este abominable objetivo se eligen atendiendo a los medios de que se disponga y a la edad del feto que hay que suprimir. Los más utilizados son: aspiración, legrado, histerectomía, inducción de contracciones e inyección intraamniótica. También existen los preparados farmacéuticos que, con apariencia de medicamento, se emplean para lograr el aborto.
Generalmente los métodos se utilizan sólo en los primeros meses del embarazo, ya que el hijo crece y se desarrolla muy rápidamente, y después tanto la trituración como la expulsión se hace muy difícil para quien realiza el aborto y muy peligrosa para la madre.
Como es fácil de comprender en todo tipo de aborto, existe además para la madre, el riesgo de infecciones, de perforación uterina y que a las hemorragias se una la lesión de órganos abdominales. Aunque ninguna de estas alteraciones sea muy frecuente, si queda también el peligro de que estas manipulaciones incidan negativamente en el desarrollo de embarazos posteriores.
Mucho más significativo es el alto riesgo de alteraciones psíquicas que aparecen bien directamente o bien tardía en la persona que ha abortado, en último término, por la intuición humana de que se ha realizado un crimen contra la vida de un inocente indefenso, algo que jamás puede justificarse.
a) Aborto por aspiración
Consiste en la dilatación del cuello uterino, con el instrumental adecuado para realizar esta función, para que por él pueda caber un tubo que va conectado a un potente aspirador. La fuerza de la succión arrastra al embrión y al resto del contenido uterino, todo deshecho en pequeños trozos. Una vez terminada la operación de succión se suele realizar un legrado para obtener la certeza que el útero ha quedado bien vacío.
Se utiliza este procedimiento cuando el embarazo es de menos de diez o doce semanas.
b) Método de legrado
El legrado o raspado, también llamado “curetaje”, es el método más empleado. Se comienza por dilatar convenientemente el cuello del útero, que sólo puede hacerse bajo anestesia. Después se introduce en el útero una especie de cucharilla de bordes cortantes, llamada legra o “cureta”, que trocea bien a la placenta y al hijo al ser conducida de arriba abajo por toda la cavidad del útero. Los trozos así obtenidos se extraen con la misma legra.
Se suele practicar el legrado sobre todo en los tres o cuatro primeros meses de la vida del hijo. Si el embarazo ha superado las doce semanas, las dificultades aumentan y hay que triturar muy bien el cuerpo del feto para sacarlo al exterior. A veces, pueden quedar grandes restos en el interior del útero, por ejemplo, la cabeza, y por eso el abortador debe identificar cuidadosamente todos los restos extraídos para asegurarse de que no ha quedado nada dentro de la madre.
c) Método de la histerectomía o mini cesárea Consiste en practicar una incisión en el útero a través del abdomen materno para extraer por ella al hijo y la placenta. Se suele emplear este método a partir de las veinte semanas del embarazo.                                                                                                                     
Habitualmente se extraen niños vivos, pero que mueren después ya que generalmente no son viables hasta la semana veintiocho.
d) Aborto por inducción de contracciones
En este método se provoca la expulsión del feto y de la placenta mediante la administración a la madre, por diversas vías, de sustancias que provocan contracciones semejantes a las de un parto, como por ejemplo, prostaglandinas, la oxitocina. Estas contracciones provocan la dilatación del cuello uterino, y la bolsa en que está el hijo, se desprende de las paredes del útero.
e) Método de la inyección intraamniótica
Se inyecta una solución salina hipertónica –o una solución de ureaen el líquido amniótico a través del abdomen de la madre. Estas soluciones irritantes provocan contracciones similares a las del parto, y tras la inyección, con un intervalo de uno o de dos días, el hijo y la placenta suelen ser expulsados al exterior. Con frecuencia, después se realiza un legrado, para asegurarse de la expulsión de la placenta.
Para que este método sea eficaz, el embarazo debe ser de cierto tiempo, de más de cuatro meses.
Además de la expulsión, estas soluciones son irritantes para el feto, que no sólo se envenena, sino que además le produce quemaduras extensas. El feto muere con toda seguridad.
f) Utilización de píldoras abortivas
Tanto los estrógenos como los prostágenos pueden recetarse para diversos trastornos ginecológicos. Una de las indicaciones de estas píldoras combinadas (estrógenos/prostágenos) y de las píldoras únicamente prostágenas es la anticoncepción.
Existen cuatro mecanismos identificados mediante los cuales pueden ejercer su efecto:
inhibir de la ovulación; evitar la implantación endometrial del óvulo fecundado; alterar de la consistencia del moco cervical, inhibiendo la movilidad del espermio, y disminuir de la motilidad de la trompa de Falopio(5).
Uno o más de los cuatro mecanismos predominan al impedir el curso del embarazo, según el tipo de píldora utilizada.
Las principales que se utilizan son:
1. Las píldoras anticonceptivas combinadas
Las píldoras anticonceptivas combinadas, como ya se ha indicado, han sido consideradas como inhibidoras de la ovulación, y existen indicios que prueban que las más antiguas fórmulas de dosis elevadas hacían exactamente eso. Actualmente la composición son estrógenos en baja dosis, encaminadas a minimizar los efectos secundarios, y lo que se                                                                                                                                                 produce es la ovulación-ruptura, por lo que se conjetura que el mecanismo endometrial se activa más lentamente si se produce la concepción, al impedir el embarazo en curso. Generalmente inhiben bien la ovulación, y si no lo hacen, el endometrio no está tan atrófico para que no se implante la gestación.
2. Las píldoras únicamente prostágenas o minipíldoras
Están destinadas, principalmente a aquellas mujeres en las que están contraindicados los estrógenos. Con su empleo la ovulación se produce en alto grado, algunas fuentes señalan el 60%85%. En tales casos, el modo de actuar depende del efecto prostágeno tanto sobre el endometrio como sobre el moco cervical. Se activa el mecanismo que vuelve poco receptivo el endometrio a la implantación, y así impide el embarazo.
Se han realizado estudios estadísticos dando la conclusión de un aborto químico por cada 88 ciclos menstruales para una mujer que sistemáticamente tome la píldora combinada. Es decir, un aborto cada siete años.
g) Utilización de prostágenos inyectables
Actúan sobre el principio del mecanismo prostágeno, que comprende la interferencia en la ovulación, el moco cervical y la implantación endometrial. La evidencia clínica indica que el grado de ovulación con este sistema es muy bajo, pero será operativo en algún grado como se muestra por la tasa de embarazos descubiertos en un 0.3% por cien mujeres y año. Norplant es un sistema de implante de modo subcutáneo, cuya función es originar la supresión del crecimiento del endometrio. La efectividad de estos métodos, intentado muchas veces, sólo se ha conseguido en parte con la RU486 (antiprogesterona del cuerpo lúteo) y la denominada píldora del día después (estrógenos y prostágenos a altas dosis).
h) Píldora RU486
La RU486 es un compuesto, Mifepristone, que inhibe la función de la progesterona bloqueando su acción, por ser un antagonista de sus receptores. Es además, un potente antiglucocorticoide, cuyo mecanismo de acción afecta al endometrio al que modifica e involuciona, al miometrio –aumentando sus contracciones, al cuello uterino –relajando el cervix y dilatando su orificioy a la placenta –anula su función en el proceso de formación, con lo que se produce la muerte del embrión al privarle de las sustancias nutritivas.
En síntesis, y en combinación con algunas protanglandinas, tiene un potente efecto abortivo. Su administración se realiza en época muy temprana del embarazo, antes de la sexta semana de la vida del hijo, por lo tanto, antes de que se produzca la segunda falta de la regla de la madre. 48 horas después de administrarse se produce una menstruación con la expulsión del embrión. También puede ser utilizada como coadyuvante en abortos de embarazos del segundo trimestre, y tiene otras aplicaciones relacionadas con estos campos.
Puede utilizarse tanto por vía vaginal como oral y su eficacia para conseguir el efecto abortivo es de un 96%; a veces, se ha practicar después un legrado para consumar este tipo de aborto.
Tiene además efectos secundarios, desde dolores abdominales, náusea y diarreas, hasta graves hemorragias uterinas, que pueden producirse entre una o dos semanas después del uso del abortivo, y que puede prologarse durante unos quince días(6). Últimamente se está                                                                                                                                                   prodigando el uso de Metothrexate IM a dosis única, para “reabsorber”
el embrión y el Misoprostol –prostaglandina usada como protector
gástrico para inducir contracciones, dilatar el cuello uterino y expulsar el
embrión.
i) La píldora del día después
La comercialización, con receta médica, de la píldora de emergencia, también conocida como píldora postcoital o del día después, está generando un debate similar al que en su día protagonizó la RU486, aprobada en España en el 2000, y que se suministra en hospitales y clínicas autorizadas, baja estricta supervisión médica.
A diferencia de las anteriores, utilizadas con este fin, en su composición se han eliminado los estrógenos y su fórmula básicamente es un gestágeno, el LevoNorgestrel, más eficaz y con menos efectos secundarios como vómitos, náusea y tensión mamaria. O también, como ya hemos dicho, estrógenos y prostágenos a altas dosis, como Neogynona o Eugynon. Se emplean durante tres días.
Actúa sobre el sistema hormonal femenino: retrasa la ovulación, por lo que puede impedir la fecundación; impide la implantación del óvulo fecundado en la matriz, cambia la movilidad de las trompas de Falopio y hace que los espermatozoides vayan más despacio. Según The Lancet, su eficacia llega, sobre un 100% de fecundaciones producidas al 85%. si es que llega a darse su fecundación. Es un producto anticonceptivo y abortivo, si falla su efecto contra la fecundación.
Al entorpecer la implantación volviendo hostil la pared del endometrio a su implantación e impidiendo así el vínculo con la corriente sanguínea ricamente nutritiva de la madre. La consecuencia es la expulsión prematura y artificialmente inducida del embrión recién concebido.
Se le quiere dar un carácter de fármaco porque sus efectos secundarios, como ya hemos indicado y por lo que hasta ahora se conoce, son muy inferiores a los de otros anticonceptivos orales, pero esto es un error terminológico, ya que este producto ni cura ni previene ninguna enfermedad, pues el embarazo no es ninguna falta de salud.
Los embarazos de alto riesgo son otras cuestiones muy minoritarias. En este aspecto el Dr. Ángel García, secretario del Colegio de Médicos de Asturias, ha puesto de manifiesto como no es un problema nuevo el que los médicos no quieran recetarla. A lo largo de la historia ha habido médicos que se rebelaron contra sociedades y gobiernos que les exigían hacer lo que no debían. Todavía hoy Amnistía Internacional denuncia el encarcelamiento de algunos que no han querido colaborar con el correspondiente régimen despótico para hacer fechorías en los cuerpos de los hombres.
No se trata de razones religiosas, indicará este profesional, ni de cuestiones de conciencia, para que hayan de recurrir a la objeción de conciencia –con las posibles represalias laborales, aislamientos o al menos significación dentro del grupo en el ejercicio de la actividad clínica. Lo lógico es que este tipo de productos, como ocurre con los preservativos, se ofrezca sin recurrir al médico, si es que efectivamente hay una demanda tal que la sociedad los desea como útiles.
Hay una serie de actividades, algunas relacionadas directamente con los actos fallidos del amor, como la anticoncepción, el aborto, la esterilización no terapéutica y otras que no son actos médicos, aunque tengan por objeto el cuerpo humano. El juramento de Hipócrates: “Y no daré ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo”, tiene un valor universal y sigue tan vivo como hace veinticinco siglos, porque tiene valor eterno, aunque haya lugares y épocas que no lo reconozcan.
j) Dispositivos intrauterinos
Es una técnica más de contracepción, tanto normal como de emergencia que, en este segundo caso, pretende utilizar medios para abortar, en un tiempo muy breve, después del acto sexual que se presume fecundante.
La inserción de la espiral o DIU se emplea en el caso en el que hayan transcurrido más de 72 horas de la relación sexual, presumiblemente fecundante, porque la espiral ejerce su efecto hasta los 57 días después de la ovulación, o bien si existe alguna contraindicación para el uso masivo de estrógenos o de estroprostágenos.
Son de distintos tipos: de polietileno y cobre, algunos de ellos con un núcleo de plata y otros impregnados de componentes hormonales, que se introducen en el útero. Todos ellos originan una reacción inflamatoria local, implicando cambios químicos y celulares que dificultan la implantación.
Al insertar el DIU el endometrio se torna inhóspito, debido a la inflamación ocasionada por la presencia de un cuerpo extraño que acumula líquido y engrosa el endometrio y no permite la implantación del posible embrión formado. Entre los efectos colaterales de la inserción de la espiral se dan calambre uterinos, metrorragias e incremento de la enfermedad pélvica inflamatoria.
La espiral no impide la ovulación o la concepción, sino que más bien neutraliza la implantación del embrión recién concebido. Este rechazo bioquímico imposibilita la nutrición en curso y el embrión se pierde en el posterior flujo menstrual. Más que anticonceptiva, es una acción abortiva. (7)
           k) La eliminación de embriones es una forma de aborto. El Consejo Pontificio para la Familia el 12VII2000, en respuesta a las numerosas consultas que este organismo había recibido sobre la “reducción embrional” ha declarado que esta eliminación de embriones es una forma de aborto A continuación, se resumen sus declaraciones.
1. Embarazos múltiples
En la actualidad son menos comunes los casos de embarazo múltiple, es decir, las situaciones en las que el seno materno alberga muchos embriones. De todos modos, siguen produciéndose, y su causa es bien la estimulación de los ovarios en caso de inefabilidad, o bien por el recurso de la fecundación artificial. Muchas veces, la falta de pericia en la aplicación de estas técnicas e ya un peligro para la vida de la madre como para los hijos concebidos.
Por lo que se refiere a los embarazos múltiples, algunos afirman que no pueden llegar a su fin, ya sea por la muerte espontánea de los embriones en el útero, ya sea por el nacimiento prematuro de los fetos sin esperanza de vida. Además, en caso de que todos los nascituros lleguen al parto, la dificultad obstétrica es grande.
Por estas argumentaciones, se llega a concluir que se podría justificar la selección y eliminación de algunos embriones para salvar a los demás, o al menos, a uno de ellos. Y así se ha introducido la técnica  llamada “reducción embrionaria”.
2. El embrión es persona
Pero como todo embrión tiene que ser considerado y tratado como persona humana en el respeto de su dignidad eminente, como se afirma en Donum vitae, I, 1, debe reconocerse al nascituro desde el primer momento de su concepción todos los derechos humanos fundamentales y, en primer lugar, el derecho a la vida, que no puede ser violado de ningún modo. Mas allá de toda confusión y ambigüedad, se debe afirmar por tanto que la reducción embrionaria constituye un aborto selectivo, porque elimina directa y voluntariamente un ser humano inocente. Ya sea querida como fin o como medio, en ambos casos, la reducción embrionaria es siempre un desorden moral grave.
3. Nunca es lícito provocar la muerte de manera voluntaria Se trata de una verdad a la que se puede llegar con la simple razón, el carácter ilícito de este comportamiento constituye una norma válida para todos los hombres. La prohibición moral sigue en pie incluso cuando seguir con el embarazo implique un riesgo para la vida o la salud de la madre y de los demás hermanos gemelos. No es lícito hacer el mal ni siquiera para alcanzar un bien. No puede justificarse ni en virtud del principio del llamado mal menor ni tampoco por el principio conocido con el nombre de “doble efecto”.
Tampoco hay que minusvalorar la posibilidad de que la adopción de la técnica de la reducción de embriones lleve a una mentalidad eugenésica, en virtud de la cual, a través de técnicas de diagnóstico prenatal, se llegue a medir el valor de una vida humana únicamente según parámetros de normalidad y de bienestar físico, a la luz de un concepto reductivo de “calidad de vida”.
De todos modos, si bien forma parte de los límites humanos tener que asistir en ocasiones de manera impotente a la muerte prematura de criaturas inocentes, nunca podrá ser moralmente lícito provocar la muerte de manera voluntaria. Este tipo de aborto por reducción embrionaria, aunque no sea frecuente a causa de embarazos múltiples si lo es cuando se realiza la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos, tal como ya ha sido legalizado por el Parlamento británico, el 22I2001.
A este respecto, el semanario Die Zeit (18I2001), ha publicado un amplio artículo del catedrático emérito de Filosofía Robert Spaemann en donde afirma que la objeción ética de esta técnica es clara pues se trata de una violación de la dignidad humana, al considerar a las personas
humanas como medios al servicio de los fines de otras personas. Hace alusión al Tribunal Constitucional alemán que, en su jurisprudencia permanente, sigue el principio establecido por él mismo hace dos décadas: “llí donde existe vida humana, le corresponde dignidad humana; lo decisivo no es que el portador es consciente de dicha dignidad ni sea capaz de preservarla. Las capacidades potenciales inherentes al ser humano son suficientes para fundamentar la dignidad humana”.
Notas bibliográficas:
1. Fue empleada esta expresión en la Jornada de la vida del 4.II.2001
2. Bosch, Margarita “¿Cuándo ganamos el derecho a la vida?” ISTMO,núm 251, 2000, 3637
3. cfr. J.L. Velayos y L. Santamaría en “Consideraciones en torno al comienzo de la vida humana”, Cuadernos de Bioética Vol.VII, nº 25 1ª, 1996, 19
4. Spaemann, R. “Personas, Acerca de la distinción entre “algo” y “alguien”, Eunsa, 2000, 236
5. Patric McCrystal “¿Qué clase de receta? El dilema ético de los fármacos abortivos” Cuadernos de Bioética Vol. VII, nº 27 3ª 1996, 352358
6. Para una ampliación del tema cfr. Pastor, Luis Miguel “RU 486” Cuadernos de Bioética, Vol, nº 41, 1ª 2000, 5663

7. Deseo expresar mi agradecimiento a la médico ginecólogo Esperanza Reynal por la ayuda prestada en la elaboración técnica de este apartado.

martes, 24 de junio de 2014

El Aborto - lecturas escogidas 1

EL ABORTO












Índice
1. ARGUMENTOS A FAVOR Y EN CONTRA DEL ABORTO
a) Argumentos a favor
b) Argumentos en contra
2. EL VIENTRE MATERNO: DE CUNA NATURAL A CORREDOR DE LA
MUERTE
Introducción
1. LA REALIDAD BIOLÓGICA 19
1.1. El comienzo de la vida humana 19
1.2. La vida humana es concreta, es un continuo 22
2. ETAPAS SIGNIFICATIVAS EN EL DESARROLLO INTRAUTERINO 22
2.1. No al término preembrión 22
2.2. Etapas del desarrollo intrauterino 23
2.3. ¿Es problema la gemelación? 24
3. DESARROLLO EXTRAUTERINO 25
4. ¿QUÉ ES EL ABORTO? 26
4.1. Aborto espontáneo y procurado 26
4.2. Métodos habituales en la práctica del aborto 26
El aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso?
8
3. ¿A PARTIR DE CUÁNDO SOMOS SERES HUMANOS? 37
1. ¿A partir de cuándo somos humanos? 37
2. La dignidad del ser humano 40
3 ¿A partir de cuándo somos protegidos por la legislación? 43
4 La Biblia, la Iglesia Católica y la vida humana 48
4. LA CARA OCULTA DEL ABORTO 53
Píldora anticonceptiva 54
Dispositivo intrauterino (DIU) 58
La píldora abortiva 59
5. ¿SON TODOS LOS HOMBRES PERSONAS? 63
6. CONSECUENCIAS PSICOPATOLÓGICAS DEL ABORTO EN LA MUJER 73
7. SECUELAS FÍSICAS DEL ABORTO 78
8. UN MENSAJE QUE ESTÁ EN LA VIDA Y ES LA VIDA 85
9. AUTOBIOGRAFÍA DEL “REY DEL ABORTO” 88
10. LA MÁS GRAVE AMENAZA 93
11. EFECTOS PSICOLÓGICOS DE REALIZAR UN ABORTO 96
12. LOS GINECÓLOGOS CONTRA EL ABORTO 105
13. EN DEFENSA DE LA VIDA DEL NO NACIDO 107
14. MUJERES ANTE EL ABORTO 110
15. ESTAMOS MAL Y VAMOS A PEOR; LUEGO HAY QUE SER
OPTIMISTAS 117
16. CONTRA EL ABORTO, A FAVOR DE LA MUJER 119
17. CITAS DE DIVERSOS CIENTÍFICOS SOBRE EL ABORTO 123
El aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso?

  
Autores
Alonso Gutiérrez, Carlos Javier Doctor en Filosofía (Universidad de Navarra) y Licenciado en Filología(Universidad de León). Profesor titular de Filosofía.
Aznar Lucea, Justo Doctor en Medicina, Médico especialista en Hematología y Biopatología clínica, Jefe del Departamento de Biopatología clínica y Coordinador de la Universidad de Investigación Bioquímica del Hospital La Fe de Valencia.
Botella Llusiá, José Catedrático de Obstetricia y Ginecología y Presidente de la Real Academia de Medicina
Fernández Espinosa de los Monteros, Óscar Abogado y experto en cuestiones de Bioética
Gómez Lavín, Carmen Psiquiatra y miembro activo del movimiento Provida.
Lejeune, Jerôme Catedrático de Genética Fundamental en la Universidad de la Sorbona. Doctor en Medicina y en Ciencias por la Universidad de la Sorbona. Fundador de la Patología
Cromosómica Humana (Premio Kennedy, 1962 por el descubrimiento de la Trisomía causa del mongolismo). Fundador de la Citogenética clínica.
Marías, Julián Catedrático de Filosofía. Miembro de la Real Academia Española.
Mayor Zaragoza, Federico Catedrático de Bioquímica en la Universidad Autónoma de Madrid, Director del Instituto de Ciencias de Hombre, Presidente científico del Centro de Biología Molecular del CSIC.
Nathanson, Bernard Médico del Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología. Fundador de la National Reproductive and Abortion Rights Action League.
Pérez Adán, José Catedrático de Sociología en la Universidad de Valencia, Presidente de la Fundación Interamericana Ciencia y Vida, de la Sociedad Española de Socioeconomía y también del Instituto Valenciano de Fertilidad (IVAF).
Poveda, Jesús Psiquiatra y profesor de Psicología médica.
Spaemann, Robert Catedrático emérito de Filosofía en la Universidad de Munich. Doctor honoris causa por las Universidades de Friburgo (Suiza), Santiago de Chile, Universidad Católica de América y Universidad de Navarra.
Tomás y Garrido, Gloria María Profesora de Bioética en la Unidad Central de Ética y Bioética de la Universidad Católica de Murcia.

1. Argumentos a favor y en contra del aborto
Carlos Javier Alonso
La medicina entiende por aborto –del latín abortus
Hechas estas precisiones terminológicas, podemos distinguir varios tipos de aborto: El aborto puede ser espontáneo o provocado. El espontáneo se produce o bien porque surge la muerte intrauterinamente o bien porque causas diversas motivan la expulsión del nuevo ser al exterior, donde fallece dada su falta de capacidad para vivir fuera del vientre de su madre. Si el aborto es provocado, se realiza o bien eliminando al feto en el seno materno o bien forzando artificialmente su expulsión para que muera en el exterior. Éste, a su vez, puede ser:
1. Directo: es el que busca la muerte del feto como fin en sí misma (para deshacerse de él por el motivo que sea), o como medio para conseguir otra cosa (evitar riesgos a la madre, no perder un empleo, o la buena fama, etc.).
 2. Indirecto: es el que se causa El aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso?
inevitablemente, sin quererlo, como efecto secundario de una finalidad buena. La diferencia entre el aborto directo como medio y el indirecto está en que en el primero sí se quiere la muerte del feto (aunque sea para conseguir otra finalidad), mientras que en el indirecto, en ningún momento se quiere abortar, sino que ello deriva de otro acto sí querido.
a) Argumentos a favor
Las razones que se dan para considerar el aborto como un derecho humano son:
1. Un feto no es un ser humano, mientras que la mujer embarazada sí lo es; por lo tanto, el feto no tiene ningún derecho y la embarazada sí los tiene.
2. El feto no es más que una parte del cuerpo de la madre, y toda persona puede hacer lo que quiera con su cuerpo; por lo tanto, abortar o no, es una decisión que ha de tomar exclusivamente la mujer embarazada, como operarse de apendicitis o no hacerlo es una cuestión a decidir por el enfermo y por nadie más.
3. El feto no es un ser humano hasta que sea viable, es decir, hasta que sea capaz de subsistir fuera del vientre materno, puesto que depende de su madre para existir.
4. Como hasta el decimocuarto día posterior a la fecundación existe la posibilidad de que de un óvulo fecundado salgan no uno, sino dos seres humanos (gemelos monocigóticos), mientras sea posible tal división no existe un ser humano individualizado.
5. Aunque el fruto de la fecundación sea una vida humana, ésta no llegue a constituir un ser humano individual hasta un momento posterior.
6. También se aduce, desde el punto de vista de la Filosofía, que un hombre es un animal racional y libre, y quien no tenga estas características no es un hombre. Por lo tanto, un feto no es un hombre hecho y derecho, ya que ni es aún racional, ni es libre en sus decisiones.
7. Como existen dudas sobre el comienzo de la vida del ser El aborto: ¿derecho de la mujer o genocidio silencioso? humano, éstas podrían justificar su supresión.
8. En el caso de que el embarazo pueda dañar la salud física, psíquica o moral de la embarazada, el feto es un agresor; luego abortar no es sino un “homicidio en defensa propia”. Por lo tanto, el llamado “aborto terapéutico” y el “aborto ético” (por violación) son la solución
más honesta.
9. Si el feto tiene graves malformaciones, su vida será desgraciada e infeliz, luego más vale que no nazca, a que toda su existencia esté marcada por el sufrimiento. El “aborto eugenésico” es un
bien para el feto, pues le evita la desdicha.
10. Del mismo modo, si sus padres no lo desean (aunque sea un niño normal) será un infeliz toda su vida, pues el sentirse querido es fundamental en el desarrollo afectivo de todo ser humano, por lo que más vale no nacer que ser un hijo no deseado.
b) Argumentos en contra
1. ¿Un feto no es un ser humano? En el fondo del tema ésta es la cuestión más importante para considerar el aborto como un derecho o como un crimen. Si el feto es un ser humano, será sujeto de derechos y, por lo tanto, matarle (o “interrumpir el embarazo” que es lo mismo) es un homicidio inmoral, tanto si es directo como si es indirecto, Mientras que si no puede considerarse como un ser humano, entonces no tiene “Derechos Humanos” y abortar no es asesinar a nadie, sino simplemente extirparse un miembro.La vida del nuevo ser humano comienza (V. Vida humana, comienzo de la) con la fusión de los pronúcleos masculino y femenino, es decir, con la fecundación del óvulo. El óvulo fecundado tiene ya toda la dotación cromosómica  necesaria, es decir, total capacidad para alcanzar su pleno desarrollo. Se puede decir que en ese momento el óvulo fecundado no es una posibilidad de vida humana, sino una vida humana llena de posibilidades. Él mismo dirige su propio desarrollo. Es un ser independiente y autónomo, que únicamente necesita ser alimentado y el ambiente adecuado que la madre le presta.
El zigoto (óvulo fecundado o huevo) se considera el primer eslabón de la cadena biológica en cualquier individuo humano, porque antes de él, un óvulo o un espermatozoide por separado no tienen sino la mitad del código genético que ha de tener en sus células cualquier individuo para constituirse como un ser vivo; y aunque ambos “gametos”están vivos, no son seres vivos, sino tan sólo partes de un ser vivo (la mujer o el hombre del que proceden). Sin embargo, un zigoto ya no
tiene la mitad del código genético, sino que lo tiene completo y, además, distinto al de sus progenitores. Ese zigoto que se forma en cuanto se unen un gameto masculino con uno femenino, ya es un individuo con vida propia, pues en su código genético están todas las instrucciones
necesarias para que crezcan, se formen y perfeccionen sus órganos con suma precisión en un proceso que durará más de veinte años, siendo su nacimiento tan sólo una de sus etapas. El zigoto comienza a funcionar por sí mismo (aunque dentro de un medio que le sirve de protección y nutrición que es el vientre de su madre, y luego será el aire, el agua, etc.) y a los pocos días se habrá implantado en el útero materno produciendo él mismo una hormona para evitar el rechazo por parte de la madre.
Aunque no lo veamos a simple vista en sus primeros estadios, el feto no es un órgano de la madre, sino un individuo vivo, lleno de tal vitalidad que de un día a otro, miles de sus células nacen, se especializan y hacen posible la etapa siguiente... Por eso, desde el punto de vista biológico, un niño ya nacido no se diferencia en nada esencial de un feto, ya que ambos son seres humanos en una concreta fase de su desarrollo.
2. Aunque el feto dependa de su madre para vivir y desarrollarse, no es un miembro de ella, sino que todas y cada una de sus células llevan un código genético propio que no es ni el del su madre ni el de su padre.
    Tiene huellas dactilares, su propio tipo de sangre, su sexo, etc., por lo que el feto es un ser humano distinto de su madre, y abortar no equivale a operarse del apéndice (que sí es tan sólo una parte de la madre), sino que es matar a un ser que ya tiene vida propia aunque aún no haya
nacido. Pues “nacer” no significa empezar a vivir, sino seguir viviendo de otra manera.
El hecho de que en una determinada fase de su vida el hijo necesite el ambiente del vientre materno para subsistir no implica que  sea una parte de la madre. Desde la fecundación tiene ya su propio patrimonio genético distinto del de la madre y su propio sistema inmunológico diferente también del de la madre, con quien mantiene una relación similar a la del astronauta con su nave: si saliese de ella moriría, pero no por estar dentro forma parte de la nave. Por otra parte, lo que se llama viabilidad (es decir, la probabilidad de que el hijo siga viviendo en el exterior tras un embarazo cesado prematuramente) es mayor a medida que la gravidez está más avanzada, pero es muy difícil determinarla en el tiempo, pues el que el hijo pueda seguir viviendo depende en gran parte de factores externos: tipo de parto, atenciones médicas que reciba el niño, abundancia o escasez de medios y estado de la técnica en el lugar en que ocurre el nacimiento, etc. Además, a medida que avanzan los conocimientos de la ciencia va disminuyendo la edad del embarazo en que se puede considerar viable un feto. Por eso la adquisición de la viabilidad, como el aprender a andar o a hablar, o el llegar al uso de la razón, son cosas que le pasan a un ser humano, pero en modo alguno momentos en que éste se convierte en humano. No tiene sentido hacer depender la condición humana del desarrollo tecnológico.
3. La capacidad de subsistir fuera del seno materno ha de ser forzosamente ajena a la determinación del inicio de la vida humana, porque un recién nacido es también absolutamente incapaz de subsistir por sí mismo sin recibir los oportunos cuidados. El nacimiento determina un cambio en el modo de recibir el oxígeno y un cambio en el modo de alimentarse, pero el resto del desarrollo continúa el curso que ya se inició en el comienzo de la vida intrauterina. En otras palabras, si un feto no es aún un ser humano, un niño recién nacido tampoco lo es, pues ambos dependen directamente de su madre y no se distinguen en nada esencial, pues un feto de un día antes de nacer y un niño recién nacido son prácticamente idénticos. Si el feto no tiene derechos, el niño tampoco, luego si el aborto es un derecho, el infanticidio también debería serlo.
4. El que puedan llegar a existir dos seres humanos a partir de un mismo óvulo fecundado no significa que antes de la división no haya ninguno, sino más bien que donde había uno por un proceso todavía no bien conocido llega a haber más de uno. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo individualidad que indivisibilidad. El que en una determinada época de su evolución biológica un ser vivo pueda ser divisible no invalida su carácter de individuo único en los momentos anteriores. El ser humano, hasta aproximadamente el día 12-14 de su evolución es individual, pero divisible, y a partir de la nidación es ya único e indivisible.
5. Sobre este argumento hay que subrayar que en la realidad no existen más que seres humanos individuales. El concepto de vida humana es una abstracción que no existe más que encarnada en seres individuales de la especie humana. La vida humana, en general, es una idea abstracta; una vida humana concreta no es, no puede ser en realidad otra cosa que un ser humano.
6. Pero, en ese caso, tampoco sería humano un niño, ni un subnormal, ni un esclavo, ni un preso, ni un drogadicto... todos estos ejemplos son casos de “hombres” que no se comportan como tales
porque existe alguna causa externa a su propia naturaleza que se lo impide (como la reja o las esposas en el caso del esclavo o el preso, una malformación genética en el caso del subnormal, una sustancia química en el del drogadicto, o una insuficiente madurez en el del niño y el feto).
Pero así como una bellota no es una encina, y una piedra tampoco lo es; sin embargo, la bellota puede llegar a serlo si no hay algo que se lo impida (pues tiene la naturaleza de encina) mientras que la piedra nunca podrá serlo. Por eso, Aristóteles introdujo los conceptos de “ser en acto” y “ser en potencia” (que es el ser que no es en acto, pero podrá serlo si no existe algo que se lo impida). Siendo esto así, una bellota no es una encina “en acto”, pero sí lo es “en potencia”, pues participa de la naturaleza de la encina, mientras que una piedra no lo es ni en acto ni en potencia. Y del mismo modo, un niño o un feto no son aún seres humanos en acto (porque aún no son conscientes y libres) pero sí lo son en potencia, ya que participan plenamente de la naturaleza humana.
        Dicho esto, sólo caben dos posturas coherentes: La primera afirma que únicamente tienen derechos los seres que son lo que son en acto; por lo tanto, sólo tienen derechos humanos los que son humanos en acto, con lo que ni los niños, ni los subnormales, ni los drogadictos, ni los presos, etc., tienen propiamente derechos humanos (Esta postura se puso en práctica en Esparta, en la Antigua Roma, en la Alemania de los nazis, etc., con toda su radicalidad). En la actualidad, algunos pensadores como Peter Singer (Ética práctica, 1979) llegan a afirmar que el aborto
no es inmoral y, por tanto, el infanticidio tampoco lo es, puesto que entre un feto y un niño no hay ninguna diferencia esencial.Mientras que la otra postura es la que afirma que también los seres humanos en potencia tienen derechos humanos, comenzando por el de la vida, por lo que es injusto e inmoral quitársela a cualquiera de los anteriormente  dichos. Lo incoherente es afirmar que un subnormal, un niño, o un anciano agonizante tienen derechos humanos, mientras que un feto (por el único motivo de no haber salido aún del útero materno) no tiene ninguno.
El problema que tienen los defensores de la primera postura estriba en establecer una barrera concreta y precisa que separe sin dejar lugar a dudas a los seres humanos en acto. Es decir, ¿a qué edad exacta un niño (hombre en potencia) pasa a ser hombre en acto y, por tanto, sujeto de derechos?, y ¿a qué edad un anciano (humano en acto) pierde su condición de tal y por tanto sus derechos por dejar de ser consciente y libre? La cuestión en el plano moral es de enorme importancia, pues poner el listón en uno u otro momento por pura arbitrariedad o por motivos económicos o políticos es simplemente inmoral e injusto.
7. En el supuesto de que alguien tenga dudas acerca de si en un instante concreto ya comienza a existir un nuevo ser humano o todavía no existe, debe abstenerse de interrumpir su normal desarrollo o de darle tratos indignos del hombre, pues ante esta duda debe prevalecer la posibilidad de que sí estamos ante un ser humano; al igual que, en caso de duda sobre si un hombre está ya muerto o todavía no, se exige que se le respete como ser humano vivo hasta que haya certeza de su muerte.
Hasta tal punto la sociedad valora la protección de la vida humana, que para extirpar un órgano con destino a un trasplante no basta con la probabilidad de que el donante haya fallecido, sino que se exigen rigurosos criterios científicos para diagnosticar su muerte. Que esto es así se puede apreciar muy vivamente en los casos dramáticos de hundimiento de edificios o de mineros aplastados en un derrumbamiento: los trabajos de desescombro y de rescate prosiguen mientras no haya completa certeza de que no queda nadie vivo, y jamás se suspenden sólo porque se suponga meramente probable que hayan muerto todos.
8. Sin embargo, no parece que pueda considerarse el feto como un agresor de la vida de su madre, pues, al ser llamado a la vida sin permiso, es un ser humano totalmente inocente: por lo tanto, en caso de violación, habrá que castigar al culpable (el violador, la sociedad, etc.) pero nunca al feto, que es inocente. Y en caso de peligro para la vida de la madre, siempre cabe la posibilidad de anticipar el parto e intentar salvarle la vida a ambos, madre e hijo.
9. Si matando a un feto que va a ser subnormal o con alguna malformación se le hace un beneficio, ¿por qué no comenzamos matando a todos los deficientes y personas con taras físicas o mentales?,¿no es más seguro dejarle nacer de modo natural y después, cuando no haya ninguna duda de su deficiencia, quitarle la vida de un modo más dulce que mediante la carnicería del aborto, evitando riesgos también para la embarazada?
10. Igualmente, si vamos a matar a un inocente porque sus padres (que lo han traído a este mundo) no lo desean, para evitar que sea infeliz, ¿no deberíamos comenzar primero matando a todos los hombres que de hecho no son felices (alcohólicos, drogadictos, presos, marginados, etc.) y sólo después a los que “sospechamos” que no van a serlo? Además, ¿quién es el culpable de ser un hijo no deseado, el feto o sus progenitores? ¿y es justo asesinar a alguien porque no deseamos que viva? ¿quién puede asegurar que a partir de los 20 años, no va a merecerle la pena vivir los 40 ó 60 que aún le quedan de vida, aunque su infancia haya sido desgraciada? ¿no es más justo dejarle nacer y que se suicide él si lo cree conveniente? Como la cantidad de factores, motivos, medios, circunstancias, etc., que intervienen en el aborto provocado es tan compleja, la mejor manera de aclarar su moralidad es analizando por separado cada factor para evitar el confusionismo (a veces buscando para no ver lo que sospechamos que no nos va a gustar...)