martes, 9 de octubre de 2012

MANEJO DE TIEMPO



El día de cada uno de nosotros tiene 24 horas pero parece que algunos logran sacarle más provecho que otros. ¿Habrán maneras de manejar el tiempo en vez de ser manejado por el? ¡Claro que sí! Aquí quisiera compartirles algunas sugerencias que han funcionado bien para mi mismo y para muchos otros siervos y siervas del Señor.
 ·                Distingue entre lo urgente y lo importante, de tal forma que no dejes de hacer lo importante y lo apropiado. Si no nos cuidamos al respecto las actividades ministeriales más vitales pueden ser siempre el cierre de nuestro presupuesto de tiempo. Tan fácilmente nos perdemos en muchas cositas. En otras palabras: aparta tiempo en tu agenda y tu horario para las cosas más vitales de tu llamado y tu ministerio.   No permita que tu ministerio se reduzca a “apagar incendios”, sino dedícate a lo esencial. Mete eso primero en tu día y en tu agenda, el resto se llenará automáticamente. Eso nos ayuda a evitar “la tiranía de lo urgente” que no nos deja desarrollar lo importante en nuestra vida. 
·                Haz una pequeña planificación por día y por semana, incluye todo y verás cuantas cosas se pueden hacer en un solo día o semana.
·                Si falta tiempo, asigna una cantidad de tiempo fija para una actividad para que no afecta las otras tareas que hacer. No traspasa la cantidad de tiempo atribuido a tal actividad. Por ejemplo: aparta una hora para tu devocional personal, una hora para deporte, 6 horas para preparar el sermón que te toca dar, hora y media para una consejería etc.
·                Trata de cumplir y terminar primero las tareas que no te gustan mucho, para dedicarte luego a las que sí te gustan. Así más o menos te apremias a ti mismo.
·                ¡Sí puedo decir NO! Si ya estás lleno con las tareas de tu ministerio y estudio no acepta más compromisos que afectarán tu familia, tu estudio o tu devocional. De nuevo, tenga conciente tus dones y llamado y delegue otras cosas. Tenga prioridades bien claras, prioridades difusas desbaratan todo su agenda.
·                Cuidado con esos “robatiempos” como la tele, el correo electrónico y hablar paja con otra gente.
·                Use el cronómetro, entonces tenga conciente la cantidad de tiempo que usa y QUIERE usar para una tarea.
·                Valore cada minuto, saque provecho de estos pequeños espacios de 5 minutos, de ratos de esperar en filas o paradas para orar, leer, o preparar mentalmente algo.
·                Quizás la sugerencia más importante de todas: Nunca permita que tu tiempo devocional se pierda, recuerde la frase célebre de Lutero: Estoy demasiado ocupado para NO orar!

El tiempo es un gran recurso y Dios nos ha hecho mayordomos de muchos días que representan muchas oportunidades de servir, testificar, adorar y aprender. El uso responsable y sabio de nuestros días dará gloria a Dios y será de bendición para nuestras vidas y las de aquellos que Dios ha encomendado a nuestro cuidado. El Salmo 90 nos pone una oración en la boca que toca el manejo conciente del tiempo: “Señor, enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría.”

Alberto T. van Blijderveen.

No hay comentarios: