El día de cada uno de nosotros tiene
24 horas pero parece que algunos logran sacarle más provecho que otros. ¿Habrán
maneras de manejar el tiempo en vez de ser manejado por el? ¡Claro que sí! Aquí
quisiera compartirles algunas sugerencias que han funcionado bien para mi mismo
y para muchos otros siervos y siervas del Señor.
·
Distingue
entre lo urgente y lo importante, de tal forma que no dejes de hacer lo
importante y lo apropiado. Si no nos cuidamos al respecto las actividades
ministeriales más vitales pueden ser siempre el cierre de nuestro presupuesto
de tiempo. Tan fácilmente nos perdemos en muchas cositas. En otras palabras:
aparta tiempo en tu agenda y tu horario para las cosas más vitales de tu
llamado y tu ministerio. No permita que
tu ministerio se reduzca a “apagar incendios”, sino dedícate a lo esencial.
Mete eso primero en tu día y en tu agenda, el resto se llenará automáticamente.
Eso nos ayuda a evitar “la tiranía de lo urgente” que no nos deja desarrollar
lo importante en nuestra vida.
·
Haz
una pequeña planificación por día y por semana, incluye todo y verás cuantas
cosas se pueden hacer en un solo día o semana.
·
Si
falta tiempo, asigna una cantidad de tiempo fija para una actividad para que no
afecta las otras tareas que hacer. No traspasa la cantidad de tiempo atribuido
a tal actividad. Por ejemplo: aparta una hora para tu devocional personal, una
hora para deporte, 6 horas para preparar el sermón que te toca dar, hora y
media para una consejería etc.
·
Trata
de cumplir y terminar primero las tareas que no te gustan mucho, para dedicarte
luego a las que sí te gustan. Así más o menos te apremias a ti mismo.
·
¡Sí
puedo decir NO! Si ya estás lleno con las tareas de tu ministerio y estudio no
acepta más compromisos que afectarán tu familia, tu estudio o tu devocional. De
nuevo, tenga conciente tus dones y llamado y delegue otras cosas. Tenga
prioridades bien claras, prioridades difusas desbaratan todo su agenda.
·
Cuidado
con esos “robatiempos” como la tele, el correo electrónico y hablar paja con
otra gente.
·
Use
el cronómetro, entonces tenga conciente la cantidad de tiempo que usa y QUIERE
usar para una tarea.
·
Valore
cada minuto, saque provecho de estos pequeños espacios de 5 minutos, de ratos
de esperar en filas o paradas para orar, leer, o preparar mentalmente algo.
El tiempo es un gran recurso y Dios
nos ha hecho mayordomos de muchos días que representan muchas oportunidades de
servir, testificar, adorar y aprender. El uso responsable y sabio de nuestros
días dará gloria a Dios y será de bendición para nuestras vidas y las de
aquellos que Dios ha encomendado a nuestro cuidado. El Salmo 90 nos pone una
oración en la boca que toca el manejo conciente del tiempo: “Señor, enséñanos
de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría.”
Alberto T. van Blijderveen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario