Creyente y adorador del trino Dios. Puesto para la defensa del Evangelio y para el servicio de la sociedad
martes, 3 de enero de 2012
Historia de los Bautistas: Las Iglesias de Inglaterra y el origen de los bautistas actuales
Publicado el enero 3, 2012 por J. Mauricio Ponce
El movimiento bautista en Inglaterra en el siglo XVII debe ser visto como una rama del puritanismo. Éstos abogaban por una verdadera reforma de la iglesia de Inglaterra, pero no todos ellos estaban de acuerdo en lo que eso implicaba.
Algunos eran puritanos anglicanos que querían purificar la iglesia de todo vestigio de romanismo. Pero también había puritanos presbiterianos, que abogaban por un cambio más radical en el gobierno de la iglesia, tomando como modelo el calvinismo continental. Estos puritanos se separaron de la iglesia anglicana en el siglo XVI y formaron sus propias congregaciones.
Parece que algunos de ellos habían recibido cierta influencia anabaptista por medio de inmigrantes holandeses. Cuando la situación se puso difícil para ellos, algunos emigraron a Ámsterdam, donde gozaron de tolerancia religiosa.
Pero no todos huyeron. En la ciudad de Gainsborough, en Inglaterra, se formó un centro de separatistas, de entre los cuales surgieron los bautistas en sus dos grandes ramas: los bautistas generales y los particulares. Los bautistas generales eran arminianos (llamados así porque creían en la expiación ilimitada o general), mientras que los bautistas particulares eran calvinistas (creían en la expiación limitada o particular).
De este grupo sale Juan Smith (1570-1612), quien estudió en la Universidad de Cambridge, una escuela de corte puritano. Sabemos que en 1605 o 1606 se unió a una iglesia congregacional que se reunía clandestinamente en Gainsborough. Más tarde, y por un asunto de conveniencia, se dividieron en dos grupos. Pero cuando la persecución arreció, se vieron obligados a emigrar a Holanda.
Entre 1608 y 1609, y bajo la influencia de los menonitas, Juan Smith llegó a la conclusión de que tanto él como los miembros de su iglesia no estaban correctamente bautizados. Pero dado que Juan Smith no aceptaba completamente las doctrinas menonitas, éste no podía ser bautizado por ellos con una limpia conciencia; así que se bautizó a sí mismo y luego a 40 personas más.
Este bautismo no fue hecho por inmersión, ya que el modo del bautismo no era todavía motivo de discusión. Para ellos era más importante responder la pregunta: ¿Quién debe ser candidato el bautismo? Así que para 1609 ya encontramos en Ámsterdam una iglesia constituida por creyentes bautizados. Más adelante, Juan Smith se arrepintió de haberse bautizado asimismo y junto a 30 personas más, en febrero de 1610, solicitaron ser admitidos en la iglesia menonita. Éstos no fueron aceptados sino hasta enero de 1615; pero Juan Smith ya había fallecido de tuberculosis en agosto de 1612.
Pero no todos los miembros de la iglesia de Juan Smith estuvieron de acuerdo con él en unirse a la iglesia menonita. Un pequeño grupo, liderado por Thomas Helwys, decidió formar tienda aparte; estos retornaron a Inglaterra en 1612.
Allí fundaron la primera Iglesia Bautista General en suelo inglés, en las afueras de Londres. Para 1630 ya había otras seis congregaciones bautistas generales, las cuales mantenían comunión con los menonitas del continente. En 1644 se habían multiplicado en 47 iglesias. Hasta 1641 practicaban el bautismo por afusión.
Pero los padres históricos de los bautistas modernos fueron los bautistas particulares o calvinistas. Esto así porque en el siglo XVIII los bautistas generales abrazaron el liberalismo teológico y prácticamente desaparecieron del escenario de Inglaterra.
Por otra parte, fueron los bautistas particulares quienes “introdujeron una nueva interpretación del bautismo como un testimonio de la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo que perdura entre los bautistas modernos” (Anderson; Historia de los Bautistas; pg. 77); hasta ese entonces el bautismo era considerado como un símbolo de purificación. De igual modo, fueron los bautistas particulares quienes restauraron la práctica del bautismo por inmersión después del 1641.
La primera congregación bautista de teología calvinista se constituyó en Londres en 1616 bajo el liderazgo de Henry Jacob (1553-1624). Éste había pasado un tiempo en Holanda donde había entrado en contacto con puritanos congregacionalistas. En 1624 emigró a Virginia, colonia americana, donde murió poco tiempo después.
El siguiente pastor de la iglesia fue Juan Lathrop, quien estuvo al frente de la congregación hasta 1634; pero él también se fue al nuevo mundo. Cuatro años después, Enrique Jessey asumió el pastorado.
No fue sino hasta 1630 cuando está iglesia comenzó a discutir el tema del bautismo. Poco a poco la iglesia fue asumiendo convicciones que la iban conformando en una congregación bautista. Pero fue en 1645, el año en que Jessey fue bautizado por inmersión, cuando esta iglesia vino a ser realmente bautista.
Anterior a esa fecha, otro grupo se había separado de la iglesia madre, precisamente por su convicción de que sólo los creyentes debían ser bautizados. Esta iglesia tuvo como su primer pastor a Juan Spilsbury. Fue precisamente allí donde, en 1640, surgió una discusión sobre el modo del bautismo, que finalmente los llevó a la conclusión de que debía realizarse por inmersión, como simbolismo de muerte y resurrección (comp. Rom. 6:4 y Col. 2:12).
Este método fue adoptado por todas las iglesias bautistas, incluyendo las generales, y así quedó consignado en la Primera Confesión de Fe Bautista de Londres de 1644.
Para esa fecha, según el historiador Daniel Neal, había unas 47 iglesias bautistas particulares o calvinistas en Inglaterra, siete de ellas en Londres. Estas siete iglesias aprovecharon la libertad política y religiosa que se gozaba en aquellos días, para aclarar algunos malos entendidos con respecto a los bautistas, ya que muchos los asociaban con el ala radical del movimiento anabaptista del Continente (que ya vimos en una entrada anterior).
Unos años más tarde, los bautistas publicaron su segunda Confesión de Fe de Londres, que había sido redactada en 1677, pero que no había podido ser publicada por la situación política y religiosa reinante en Inglaterra.
En esta segunda Confesión, conocida como la 1689, los bautistas quisieron expresar su acuerdo con los demás grupos reformados de Inglaterra, por lo que siguieron muy de cerca las definiciones doctrinales de la Confesión de Fe de Westminster, así como la Confesión de Saboya de los congregacionalistas.
Aunque diferían de aquellos teólogos en cuanto al gobierno y la membrecía de la Iglesia, en todas las otras cosas creían prácticamente lo mismo, y así lo manifestaron públicamente en su Confesión de Fe. Este documento ha sido, y sigue siendo, la Confesión de Fe de muchas iglesias bautistas desde entonces. Pero eso lo veremos en otra entrada.
© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.
jueves, 22 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
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sábado, 26 de noviembre de 2011
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miércoles, 26 de octubre de 2011
DONACIONES PRIVADAS ¿SI O NO?
Donaciones privadas, ¿Sí o no?
¿Cómo considerar donaciones hechas a misioneros y organizaciones caritativas? ¿Debemos dar solamente nuestras ofrendas a la iglesia local?
En el mundo del Nuevo Testamento no existían organizaciones misioneras ni instituciones caritativas aparte de la iglesia local. Pero hay unos principios evidentes sobre la cuestión de a quien es legítimo ofrendar.
Generalmente entregamos nuestras ofrendas a la iglesia local. Por supuesto, esta era la costumbre en la iglesia primitiva: “El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos.” (1 Cor. 16:2) cp. Hech. 2:45.
Los líderes de la iglesia local son responsables de la distribución de fondos. Leemos que los ancianos y los diáconos colaboraron con fondos para obras caritativas o a misioneros: “Según los recursos de cada cual, enviaría ayuda a los hermanos que vivían en Judea. Así lo hicieron mandando su ofrenda a los ancianos por medio de Bernabé y de Saulo” (Hech. 11:29-30) cp 2 Cor. 9:5, Hech. 6:1-4.
A veces es legítimo dar personalmente para las necesidades de alguien. Jesús mismo recibió el apoyo de unas mujeres para sus necesidades. Lucas dice que estas los “ayudaban con sus propios recursos” (Luc. 8:2-3). Mateo explica que las hermanas que acompañaron a Jesús hasta la muerte fueron los que lo seguían “para servirle” (Mat. 27:55). Pablo también aceptó sustento de los hermanos de Macedonia (2 Cor. 11:9).
Decidimos a quien ofrendamos según nuestra fe. La decisión de donar a la iglesia local o a un misionero, o a una entidad paraeclesial, es una acción tomada según nuestra convicción personal. Como dice Pablo: “Y todo lo que no se hace por convicción es pecado” (Rom. 14:23), y también, “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31).
jueves, 20 de octubre de 2011
¿Membresía en la iglesia local?
Lo siguiente fue publicado en la página Ayuda Pastoral con comentarios por otros pastores.
¿Existe la verdad de la membresía bíblica en la iglesia local? ¿Qué principios y verdades deben de considerarse para una doctrina balanceada de dicha membresía?
El Nuevo Testamento no nos proporciona información sobre prácticas detalladas de la iglesia. No sabemos la hora del culto, la forma de los servicios, ni tampoco si existían reglas para la membresía. Y esta es la razón por la que debemos ajustar este tipo de cosas según nuestro contexto local. Pero hay unos principios evidentes para la membresía de la iglesia:
· Emplea un sistema para reconocer miembros de la iglesia. Pasajes que tratan sobre la cuestión de disciplina (Mat. 18:17, 3 Jn. 1:10) indican que había un cuerpo de personas como iglesia. También hay 75 referencias a la palabra “iglesia” en el Nuevo Testamento, la mayoría a una iglesia local con gente reconocida como miembros.
· Hay un nivel básico de conocimiento de Cristo para ser un miembro. Por ejemplo, el carcelero en Filipo (Hch. 16:32) recibió instrucción fundamental de Pablo antes de su bautismo. No era un curso avanzado, pero con la información suficiente para ser un cristiano y estar reconocido como miembro de la iglesia. Véase Mat. 16: 16-18, 1 Jn. 4:2.
· La fe en Cristo es esencial para la membrecía. Pablo dice que es necesario confesar con la boca y creer en el corazón para ser salvo (Rom. 10:9). Es decir, saber datos acerca de Cristo no es suficiente, la persona debe experimentar una confianza en él como su salvador. Véase Jn. 20:31, Heb. 11:6.
· La conducta cristiana muestra la validez de fe en Cristo. Una persona puede decir que es cristiano. ¿Pero cómo se sabe si es verdad? Cristo dijo que por el fruto, o la conducta, el cristiano verdadero es conocido Mat 7:19-21. Los que son aptos para ser miembros lo muestran en su manera de vivir. Véase 1 Cor. 1:2; Jn. 15:1-5.
lunes, 3 de octubre de 2011
¿Adicto a la pornografía?
¿Qué pasos se recomiendan al líder o pastor para rescatar a un hermano/a adicto a pornografía?
Pasajes clave para el pastor.
Observa el siguiente orden cuando estés aconsejando al hermano/a:
1. Convencer al hermano/a de que la pornografía es pecado
Mat. 5:28; Rom. 1:27; Col. 3:25
La sexualidad es un don de Dios; dentro del matrimonio es una bendición, fuera de ello es una desgracia. Aunque la persona sea hermano/a en Cristo, si no sigue fiel a Cristo, el resultado será terrible. Piensa en el caso de Judas Iscariote.
2. Persuadir al hermano/a al arrepentimiento
Mar. 1:15, Apoc. 2:5
El tiempo de los verbos en Mar. 1:15 es presente indicativo y llevan un sentido continuo. Es decir, creer y seguir creyendo. Arrepentirse y seguir arrepentido. Fe y arrepentimiento no son experiencias sólo para el punto de la conversión, son experiencias diarias.
3. Explicar al hermano/a que debe dejar la pornografía
Col. 3:5; 2 Tim 2.22, Ef 4.22, 25, 27;
Pablo usa palabras como dejar, desechar y eliminar. Para salir de la pornografía hay que huir de la ocasión de verla o de pensar en ella. No se debe dar lugar al diablo (Ef 2:27). Puede ser algo concreto; como no estar cerca de la tienda o frente al computador.
4. Ayudar al hermano/a a reemplazar la pornografía por lo bueno
Ef 4:24; Col 3:10,14; Fil. 4:8
Pablo dice: ponerse el ropaje de la nueva naturaleza o vestíos del nuevo hombre. Es un intercambio: dejar la pornografía y en su lugar poner a Cristo. En lugar de meditar sobre pornografía, se debe meditar sobre las cosas buenas (Fil. 4:8). Con el tiempo haciendo esto, vencerá la addición, y ganará una vida mucho mejor.
Pasajes clave para el pastor.
Observa el siguiente orden cuando estés aconsejando al hermano/a:
1. Convencer al hermano/a de que la pornografía es pecado
Mat. 5:28; Rom. 1:27; Col. 3:25
La sexualidad es un don de Dios; dentro del matrimonio es una bendición, fuera de ello es una desgracia. Aunque la persona sea hermano/a en Cristo, si no sigue fiel a Cristo, el resultado será terrible. Piensa en el caso de Judas Iscariote.
2. Persuadir al hermano/a al arrepentimiento
Mar. 1:15, Apoc. 2:5
El tiempo de los verbos en Mar. 1:15 es presente indicativo y llevan un sentido continuo. Es decir, creer y seguir creyendo. Arrepentirse y seguir arrepentido. Fe y arrepentimiento no son experiencias sólo para el punto de la conversión, son experiencias diarias.
3. Explicar al hermano/a que debe dejar la pornografía
Col. 3:5; 2 Tim 2.22, Ef 4.22, 25, 27;
Pablo usa palabras como dejar, desechar y eliminar. Para salir de la pornografía hay que huir de la ocasión de verla o de pensar en ella. No se debe dar lugar al diablo (Ef 2:27). Puede ser algo concreto; como no estar cerca de la tienda o frente al computador.
4. Ayudar al hermano/a a reemplazar la pornografía por lo bueno
Ef 4:24; Col 3:10,14; Fil. 4:8
Pablo dice: ponerse el ropaje de la nueva naturaleza o vestíos del nuevo hombre. Es un intercambio: dejar la pornografía y en su lugar poner a Cristo. En lugar de meditar sobre pornografía, se debe meditar sobre las cosas buenas (Fil. 4:8). Con el tiempo haciendo esto, vencerá la addición, y ganará una vida mucho mejor.
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